MÉTODO DE REACTIVACIÓN CEREBRAL del SISTEMA INMUNOLÓGICO

Por andrespaszkowski08@gmail.com

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Todo comenzó aproximadamente hace unos cuatro años, fue una sucesión de hechos los que me revelaron una verdad oculta, que si bien no creía que modificaría mi estado pero sí  podría ayudar a mis semejantes.

Recuerdo que manejaba cómodamente nuestro automóvil por la avenida, cuando al intentar realizar un cambio de marcha sentí un intenso dolor en los dedos de mi mano derecha, lo que me obligó a aparcar el móvil ya que me era imposible continuar. Tenía setenta y dos años y lo primero que pensé fue que era una Artritis o algo reumático. ¿Pero qué hacer? Estaba sólo y lo único que se  me ocurrió fue pedir ayuda mentalmente, de modo que comencé a repetir constantemente: “Bloquear dolor, Restaurar función”  Y mientras lo hacía tenía la sensación que el dolor cedía, a punto tal que en menos de cinco minutos podía mover los dedos con toda naturalidad.

Mientras continuaba conduciendo pensé que debía investigar… ¿Cómo logré restaurar la función de los dedos?

Días más tarde una noticia publicada a través de Internet me sorprendió, en ella reproducían que los Médicos de U.S.A. decidieron no utilizar Quimioterapia para el tratamiento del Cáncer, en razónde los graves daños que ocasionaba en los órganos adyacentes a la zona tratada. Y en su lugar activarían nuestro sistema inmunológico mediante una inyección aplicada en la médula espinal, ya que éste bloquearía el cáncer no permitiendo su desarrollo y daría tiempo a la cura mediante otros medios.

Lo sorprendente era que no sabíamos de la inactividad de nuestro sistema inmunológico y es así que estamos expuestos a cualquier enfermedad fatal. Claro… El negocio es para los laboratorios y personal anexo.

La protección que podía darnos nuestro sistema inmunológico la tenía a la vista, y no reparé en ello. Resulta que tenía conviviendo con nosotros (mi esposa y yo), una perra de raza pequeña que a los doce o trece años de edad, le apareció un bulto en una de las mamas que resultó ser un cáncer.

Hicimos muchas consultas a distintos profesionales del rubro y ninguno de ellos sugería una cirugía, ya que el animal podía fallecer durante la operación o poco tiempo después producto de una metástasis.

En síntesis Baika (que así se llama nuestra perrita), cuatro años después continúa correteando por la playa y salvo por el bulto que le cuelga de la mama, lo hace con toda naturalidad. Y el bloqueo es tan exacto que el resto de su cuerpo no presenta alteración alguna y sus funciones vitales son normales. Entonces decidí hacer una investigación sobre cómo activar mi sistema inmunológico y también saber que lo desactiva, porque de ese modo podía ayudar a mis semejantes, ya que la mayoría sufría enormes carencias merced al nuevo gobierno quien sumió al país en un caos económico.

La secuencia de hechos que constantemente me invadían, parecían indicarme que fui elegido para ser quien inicie un nuevo modo de vida, compartiéndolo con todos los que quisieran liberarse de estar continuamente medicados.

De modo que decidí averiguar qué era lo que activaba o desactivaba nuestro sistema inmunológico y descubrí que no había un qué, sino un quién… Era nuestro cerebro.

Ahora bien…¿Por qué se mantiene desactivado? En principio se debe a nuestra educación, ya que antiguamente él era nuestro rector y regía acompañado por la percepción e intuición, luego mucho tiempo después se introdujo la medicina desplazando a nuestros antiguos sanadores, a los que despectivamente denominaban curanderos o brujos, pero no solamente hicieron eso, también negaron nuestra esencia cuando  comenzaron a instalar laboratorios proveyendo drogas sintéticas llamados remedios, y es entonces que empezó a hibernarse la recepción y las alarmas de nuestro cerebro.

Para clarificar el concepto digo: Si me duele el omóplato y tomo un remedio, lo que logro es bloquear el dolor durmiendo la recepción cerebral, y como ese bloqueo es por un tiempo limitado, se indica reiterar la dosis cada seis u ocho horas hasta que cese el dolor naturalmente. Del mismo modo sucede casi con todos los síntomas de alteración física, a punto tal, que nuestro cerebro admite el desequilibrio que padecemos y  deposita su esperanza en la asistencia externa. Y esto sucede porque desde que nacemos nos educan con el concepto de que si sufrimos algún malestar físico o mental, debemos recurrir a un médico para que diagnostique nuestro síntoma y expida la receta indicando que remedios debemos adquirir.

Y todo esto ocurre porque de una sociedad inicialmente humana nos están transformando en un gran comercio, donde unos pocos ganan y muchos padecen.

Antiguamente nuestro sistema inmunológico activo y nuestro cerebro alerta, solucionaban la mayoría de los problemas que pudiésemos contraer, y los pocos que se nos dificultaban los solucionábamos con la asistencia de un sanador.

El hecho de mantener nuestro sistema inactivo nos conduce a una vida en riesgo total e innecesaria, ya que en caso de padecer algún síntoma anormal y mientras que el médico determina la causa, podría ser tarde.

Hace algo más de un siglo muchos marinos morían padeciendo fiebre alta y dolores pectorales, los médicos tardaron demasiado en descubrir que la enfermedadera el Escorbuto y mucho tiempo más les llevó saber que ese padecimiento, no era otra cosa que una deficiencia de vitamina C. Pero si nuestro sistema estuviese activo sentiríamos una imperiosa necesidad de consumir cítricos, de hecho los médicos descubrieron que era falta de vitamina C, porque entre los marinos afectados había uno que no se enfermaba y era porque consumía cítricos.

Otra posible futura plaga que se está convirtiendo en el gran negocio de los laboratorios es el Cáncer, al que titulan como una enfermedad de gravedad extrema.

Es verdad, es gravísimo y hasta mortal en la mayoría de los casos, pero no es una enfermedad, ya que no contagia.

Ejemplo de ello es el Doctor Harold Manner, médico Norteamericano, El escribió un libro titulado la muerte del Cáncer, el que supuestamente sería traducido en todos los idiomas, y en el relata que sobre dos mil casos tratados sanó un mil novecientos setenta y ocho, mientras que los veintidós restantes habrían llegado en estado terminal.

De acuerdo a su investigación el Cáncer es producto de una deficiencia de vitamina B17, y esta se encuentra en las semillas de algunas frutas, tales como la manzana, pera y otras que no tengo presentes.

Pero como es habitual en esta sociedad cuando alguien enfrenta al poder económico, simplemente desaparece.Ya que nada se sabe de la ubicación del Doctor o de su libro.

Volviendo a la activación de nuestro sistema inmunológico y entendiendo que era lo que lo mantenía desactivado, comencé con la práctica del bloqueo de los dolores, de manera que al aparecer uno, en lugar de utilizar un analgésico u otro calmante, mentalmente iniciaba el proceso para bloquearlo, al principio el transcurso era lento pero con insistencia lo lograba. Por otra parte realicé varios y diferentes ejercicios mentales esperando lograr la activación de mi sistema. Y uno de ellos era asegurar mentalmente mi determinación de no recurrir a ninguna asistencia medicinal establecida.

Desde ya que no era fácil que mi cerebro admita luego de más de setenta años de vida, la pretensión que él reglase mi destino, de modo que también modifiqué mi conducta.

Entiendo que no es fácil hacerlo cuando se está activo laboralmente, pero vale la pena intentarlo, y una de ellas es caminar todos los mañanas un kilómetro y mientras lo hace practicar mentalmente el bloqueo a los dolores, es importante consumir diariamente alguna fruta, especialmente cítricos y manzanas.

Hasta que se active su sistema inmunológico continúe con las prescripciones médicas, pero evite todas las medicaciones de venta libre tales como analgésicos, relajantes, sedantes, antigripales, antiácidos, digestivos etc. Y por otra parte en cuanto a la medicación recetada que consume, haga controles para analizar la posibilidad de ir disminuyendo la toma. La activación demora alrededor de noventa días.

Es importante diferenciar las defensas naturales que tiene nuestro organismo con el sistema inmunológico, las primeras bastante debilitadas según el criterio médico, requieren de vacunas para tener una respuesta más rápida y muchas veces estas provocan el contagio a evitar.

Mientras que nuestro sistema inmunológico regido por nuestro cerebro, cumple con expectativas más inteligentes: Rechaza todo lo que pueda hacer daño a nuestro organismo y bloquea todo lo que no pudo evitar, tanto es así que me atrevo a opinar que con el sistema activo no habría alcohólicos y quizás tampoco drogadictos. Como ejemplo relato como fue la activación en mi cuerpo.

Recuerdo que faltaban algunos alimentos para preparar el almuerzo, de modo que me dirigí al supermercado que estaba frente al edificio en el que habitaba, y en el momento que cruzaba la calle me alertó mi celular, era mi esposa que me recordaba que no había bebidas alcohólicas, ni mermeladas. Cabe recordar al lector que odiaba almorzar o cenar sin alguna bebida alcohólica que me acompañe, como de una mermelada para el postre, era una costumbre arraigada por más de cincuenta años. De modo  que dirigí mis pasos hacia las estanterías de esas bebidas y allí tuve mi primera sorpresa, porque cuando miré las botellas para elegir una, me invadió una sensación de asco tan fuerte que tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no vomitar, y lo mismo sucedió cuando me acerqué al de las mermeladas.

Fue tan intensa la experiencia vivida que al día de hoy no volví a tomar bebida alcohólica alguna, en tanto que los dulces durante ese verano no los comía, pero cuando llegaron los fríos del invierno, de vez en cuando probaba alguno y eso me indicaba la necesidad de calorías.

por Andres Paszkowski

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