Manifiesto por UN FUTURO IMPOSIBLE (documental animado)

«El Futuro Imposible» es una producción de PIENSA, ​productora de Bariloche, creada con el propósito de generar conciencia y destacar, de manera positiva, las soluciones a los desafíos que darán forma a nuestro futuro. Es además, realizada con el apoyo de Tronco, Simbiosis, Implicate, Lava​, Renacer Audiovisual​ y un colectivo inmenso de personas y organizaciones. La dirección es de Antonio Balseiro y Martin Haas y la producción ejecutiva estuvo a cargo de Paula Moura y Martín Domínguez.
El Proyecto

El Futuro Imposible es una serie documental animada sobre los problemas y soluciones que definen nuestro futuro.

La crisis de la imaginación

Mientras nuestras series y películas de ciencia ficción nos entretienen con relatos apocalípticos muchos de los chichés del Sci Fi, (los mundos desertificados, inundados, manejados por tecno-corporaciones e inteligencias artificales) aparecen también en nuestros noticieros y redes sociales.

En este contexto distópico pareciera que tenemos que elegir entre el colapso económico o el ecológico, como si no hubiese manera de generar puestos de trabajo y redistribuir riqueza sin destruir el planeta.

Por suerte existen miles de movimientos que trabajan para construir otro futuro posible. Las economías locales, circulares y del bien común, el diseño regenerativo,  los biomateriales, la permacultura, los códigos libres y abiertos, la democracia participativa, son algunas de las muchas ideas y herramientas que tenemos para diseñar alternativas.

Esta es la historia de algunas de las personas y los movimientos inspiradores que trabajan día a día para construir un futuro regenerativo, alimentando a un mundo hambriento, empleando millones de personas, redistribuyendo la riqueza y sanando los ecosistemas en el camino.

  • La humanidad enfrenta una profunda crisis de imaginación. Cuando pensamos en el futuro, nos resulta muy difícil visualizar un mundo sin basura, sin contaminación y sin millones de personas atrapadas en la pobreza.
  • Nos enfrentamos a una encrucijada histórica: si no reducimos el consumo global, nos dirigimos hacia una catástrofe ecológica sin precedentes; pero si la economía decrece, miles de millones de personas continuarán atrapadas en la miseria. Pareciera que no hay alternativa a seguir destruyendo el planeta si queremos alimentar y dar trabajo a nuestra especie.
  • Sin embargo, la realidad es que hay muchas soluciones y alternativas. Millones de personas trabajan día a día construyendo las bases de un futuro distinto, en el que la economía y la ecología no chocan.
  • Es momento de abandonar las narrativas obsoletas del siglo XX, que ven a la ecología como un límite al desarrollo, y adoptar nuevas historias en las que la producción de alimentos y la creación de empleo regeneren los ecosistemas.
  • Vamos a rediseñar el sistema con una visión integral y profunda, basada en nuestra interconexión con toda la vida planetaria y la convicción de que no se trata de salvar a la naturaleza, que estará muy bien sin la humanidad, sino de salvarnos reconociéndonos como parte de ella.
  • Esto significa dejar de ver la vida como un mercado e ir más allá del concepto de sostenibilidad, tan desgastado por la publicidad corporativa. No basta con sostener el mundo existente, no basta con detener la destrucción. Vamos a recuperar, revitalizar y regenerar los ecosistemas que sostienen la vida en la Tierra.
  • Un cambio de esta magnitud exige rediseñar nuestras economías, dejando atrás la obsesión por el crecimiento infinito y sustituyéndola por la búsqueda del bien común. Implica desafiar la lógica del mercado para reducir las desigualdades y desmantelar el casino financiero, enfrentando así a poderosos intereses.
  • Y necesariamente implica también recuperar nuestras democracias, secuestradas por la corrupción, por un puñado de multinacionales y la big data. Fomentamos la participación ciudadana permanente y cuestionando quién tiene qué datos nuestros para qué y exigirmos transparencia a nuestros gobiernos.
  • No somos fatalistas ni ingenuos. Rendirnos no es una opción. Actuamos con el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad.
  • Somos autodidactas. No tenemos la posta; nos equivocamos y vamos aprendiendo, teniendo más claras nuestras preguntas que nuestras respuestas. Pero no queremos parar de aprender y cada vez somos más.
  • La salida es colectiva. Hay una historia en la que revertimos el cambio climático, eliminamos el hambre en el mundo y reducimos la desigualdad. Es una tarea gigantesca, monumental y muy compleja, pero no imposible.

Además de una crisis ecológica y social sin precedentes, la humanidad enfrenta una crisis de imaginación colectiva. Nos cuesta imaginar un futuro optimista.

Casi todo lo que hacemos destruye el planeta de un modo u otro. Pero con el diseño regenerativo, podemos cambiar nuestros productos, sistemas y nuestra forma de vida para vivir con y no contra la naturaleza.

El cambio climático es la mayor amenaza colectiva que enfrenta la humanidad. Pero la verdad es que no solo podemos detenerlo, sino incluso revertirlo, generando abundancia para todas las especies.

La globalización del siglo XX trajo un confort que disfrutan millones de personas, a costa de destruir ecosistemas, economías y culturas locales. El siglo XXI nos lleva producir mucho más cerca de casa, cuidando el entorno y empoderando a la comunidad local.

La forma en que producimos nuestros alimentos está causando estragos en la salud de las personas y los ecosistemas. Pero existe un gran movimiento descentralizado mundial que que está cambiando el mundo a través de la comida.

Nuestras economías están basadas en la necesidad de crecimiento infinito. Pero el planeta es finito, y seguir creciendo nos lleva al colapso. Por suerte hay muchas ideas para rediseñar el sistema.

Episodio #07 – Ikigai – El Futuro Imposible

Los robots y la inteligencia artificial se van a quedar pronto con la mayoría de nuestro trabajo actual. Suena terrible, pero también puede ser una gran oportunidad.

En la era de Internet, unas pocas multinacionales centralizan la información, venden nuestros datos y hackean la democracia. Pero internet también nos da el poder de crear una democracia realmente transparente y participativa.

Dicen que la vida es una competencia en la que sobreviven los más fuertes. Pero según la ciencia reciente, es más bien la colaboración la que aumenta nuestras chances de sobrevivir. Es hora de actualizar el sistema.

Cada día vemos miles de logos e imágenes basura que contaminan nuestra mente, afectan nuestra visión y modifican nuestro comportamiento. Por eso el camino a un futuro distinto empieza ahí dentro.

Pueden ver la serie completa en YouTube https://www.youtube.com/@ElFuturoImposible y encontrar más info en www.elfuturoimposible.org
Prensa & Contacto
Martin Domínguez
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