Romper el aislamiento, no encerrarse en uno mismo
Regresar a Diario Mar de Ajó, el diarito – Prensa Popular –Noticias Atemporales- Prensa Alternativa
Los compañeros y compañeras que estuvieron detenidos durante la Dictadura Militar en Argentina, entre 1976-1983, fueron
progresivamente aislados.

Cada día con menos derechos humanos en las cárceles (y ni hablar los compañeros y compañeras que padecieron los campos de concentración, eso fue un infierno).
La dictadura debía demostrar en el país y sobre todo en el extranjero, que («teóricamente») se respetaban los derechos Humanos.
La Dictadura decía que en las cárceles se cumplía con la LEGALIDAD, con el propósito de desviar la atención de las barbaridades que
se cometían en los campos de Concentración que posteriormente se fueron desenmascarando.

Los presos/as políticos estaban, como ellos mismos decían, cada día más presos.
Primero sin radio, luego sin diarios, con menos visitas, sin libros, con comida día a día más degradada, con requisas
paulatinamente que rosaban lo vejatorio, o efectivamente lo eran. Con castigos y calabozos super arbitrarios y por razones nimias o inexistentes.
No se veían por días o salían a recreos con grupos minúsculos, por ende, entre aquellos que eran de un mismo pabellón y ni
hablar dentro de una misma cárcel.
Pero el aislamiento, la separación, el encierro no fueron un impedimento para que exista creatividad de parte de los
compañeros y compañeras, para romper ese distanciamiento.
Aislamiento con el Exterior, con las compañeras y los compañeros y entre los presos de una determinada Unidad carcelaria.
Había que romper, burlar la separación impuesta.
El propósito ESENCIAL era separarlos del Pueblo, que él los ignorara y que desde las cárceles se desconociera
qué opinaba y hacía el pueblo afuera. Quitar la razón de ser de los militantes presos, el de mantener una necesaria relación
fluída entre unos y otros.
Sin pueblo NO HAY MILITANTES POPULARES.

¿Como ROMPER ESE CERCO?
Internamente dentro de un mismo Penal vencer la soledad de la celda aprendiendo el idioma de los presos comunes
hablando con las manos; aprendiendo Morse, escribiendo en clave, con claves; hablando por las piletas en las celdas que
tenían; con los jarritos de aluminio apoyados en las paredes, a través de los inodoros o símil; con «palomas de celda a
celda» (en una misma planta baja o de un piso al otro, Devoto o Rawson, Sierra Chica, por ejemplo).
Pero se rompió SIEMPRE (relativamente) el aislamiento impuesto. Tanto interno dentro de los penales, como externo con el pueblo.
Desde adentro también se denunciaron la existencia de los campos de concentración existentes, ante cada uno de los organismos nacionales e
internacionales: ante la Iglesia, los familiares de presos y desaparecidos, la Cruz Roja Internacional, Amnistía Internacional, la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), las Naciones Unidas.
Donde los familiares cumplieron un rol trascendental, para la ruptura del cerco implantado.
Regresar a Diario Mar de Ajó, el diarito – Prensa Popular –Noticias Atemporales- Prensa Alternativa
| 236124 |
| 308466 |
