Se olvidaron de India y de Narendra Modi
Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajo (el diarito) Prensa Popular
Por Gabriel Merino
Los medios dominantes de Occidente y sus repetidoras locales destacan a los países que felicitaron a Putin por su victoria: China, Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, Kazajistán, Tayikistán, Uzbekistán, Bolivia, Venezuela, Cuba, etc. Increíblemente se «olvidaron» de India
«Cálidas felicitaciones al excelentísimo señor V. Putin por su reelección como presidente de Rusia. Espero con interés trabajar juntos para fortalecer aún más la asociación estratégica especial y privilegiada entre la India y Rusia en los próximos años» publicó Narendra Modi en X.

No fueron meras palabras de compromiso, sino que Modi resaltó el lazo estratégico y la proyección entre ambas potencias. La cuestión es que India, como otros poderes emergentes, rompen la narrativa «Occidental» de «democracias vs autocracias», «bipolaridad» y «nueva Guerra Fría».
Bajo dichas antinomias ideológicas se oculta la contradicción entre el viejo polo de poder dominante (el polo anglo-estadounidense / «Occidente») y los nuevos polos emergentes, que representan una gran mayoría mundial y conforman una multipolaridad (con ciertos rasgos bipolares).
Es dicha realidad multipolar, en un sistema mundial profundamente interdependiente, una de las claves para entender el triunfo de Rusia en la guerra y de Putin a nivel político (van de la mano). Desconocer eso lleva a Occidente y a sus seguidores a grandes errores estratégicos.
Nos puede gustar o no el sistema político y social de Rusia o la figura de Putin. Pero no podemos dejar de analizar que estas elecciones simbolizan una victoria de Rusia sobre un occidente geopolítico que predecía una «derrota estratégica» y una gran crisis económica y política.
Más allá de que el triunfo de Putin estaba cantado, el 75% de participación y el 87% que obtuvo dan cuenta, guste o no, de su legitimidad. Legitimidad y liderazgo profundizado por el histórico patriotismo nacional ruso que la OTAN ayudó a despertar (como advirtió Kennan en 1997).
