El Clientelismo Político, en reemplazo de la construcción de Poder Popular Concreto

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Practicar el clientelismo político implica la dependencia de los más pobres de sectores políticos que se aprovechan de tal situación, que es una realidad en Argentina y en buena parte de Latinoamérica. Saben los politiqueros que el pueblo que recibe ayuda cumple con la promesa de votarlos. Además, esa “Lealtad” tiene su origen en la falta de trabajo genuino y sustentable y en la creencia que, si pierde el que les dio algo, no van a recibir más.  Se produce una dependencia inocultable entre el que produce clientelismo y el humilde receptor.

El Clientelismo político tiene raigambres históricas de la década infame (1930-1940), cuando el conservadorismo y el radicalismo alvearista utilizaban métodos similares, que se expresaban con el: “Ud. Ya votó”, el fraude con las libretas y el fraude electoral.

Existe en todo el país el Clientelismo y es hijo directo de los estallidos sociales, tanto de los momentos previos a la caída de Alfonsín, como con la caída de de la Rúa.  Más profundamente hablando es consecuencia de las políticas liberales desarrolladas desde el 2 de abril de 1976 con Martínez de Hoz, y las implementadas salvajemente durante la Presidencia de Menem.

Claramente se produjo en el estallido social de 1989, ese que tuvo sus puntos más altos en Rosario y en zona de Campo de Mayo en el Norte del Gran Buenos Aires, General Sarmiento de entonces.

Con este estallido social, vinieron las necesidades más elementales por saciar de los humildes sin el mínimo de sustento alimenticio.

La ayuda del Estado.

Y……….

El clientelismo político.

El asistencialismo.

Los que implementaron ese clientelismo, el asistencialismo, fueron los punteros políticos. Los operadores políticos. No importaba si eran del PJ, del sindicalismo, de la UCR, del PC, de las denominadas “Organizaciones Sociales” o de JP. Todos estaban en la misma metodología (y en buena medida siguen usándola), no por una cuestión de filantropía o por construir un poder popular Concreto, alternativo al ofrecido hasta entonces por la partidocracia reinante. No, porque era la opción de práctica política dominante, con el fin de: “ganar una interna”, “que permita meter un concejal, intendente o un diputado provincial” y ni hablar de meter uno a nivel de Nación.

En ese marco, quedaba mucho espacio para que llegara Menem. Era la consecuencia, hasta lógica. Era la concepción militante imprescindible para que se implementara la ideología y la política menemista.

La que trajo el asistencialismo como expresión prácticamente única. Esta forma que adquirió la militancia era un requisito transformado como imprescindible para “hacer política”. El no tener “qué” ofrecer a los sectores famélicos de nuestro pueblo convertía en estéril la pretensión de llegar al pueblo con su prédica.

Había triunfado y perduraría por años el clientelismo político y el asistencialismo.

Un militante chaqueño de la zona del impenetrable concurría habitualmente a realizar todo tipo de actividad política con las comunidades tobas y mocovíes. Los ayudaba a cultivar, les compraba la mercadería que necesitaban, los asesoraba en cuestiones de papeles a los caciques y jefes, era muy reconocido en la comunidad. Cuando llegaba la época de las elecciones no votaban a este compañero. Su hermano les preguntó a los tobas y su comunidad, ¿por qué votaban a otro que no hacía nada por ellos? Le respondieron que porque le traían “la propuesta”. Fue urgente a ver a su hermano y a recriminarle como podía ser que no tuviera propuestas, por lo que fueron juntos a ver a los caciques y jefes.

Si, le respondieron: vos nos ayudas a leer, a hacer los contratos, nos asesoras para comprar, pero no nos traes “la propuesta”, ¿Cómo y todo lo que hacemos juntos y conversamos y leemos no la entienden como propuesta?? No el otro candidato nos trae Azúcar, Vino, porotos, Grasa, Chocolate, nos trae “propuestas”.
Con lo que el clientelismo y el asistencialismo, tiene también un ida y vuelta: el que otorga y el que recibe.

Quitar paulatinamente estas dos sortijas que van juntas seguramente costará mucha inventiva, creatividad, paciencia y constancia. Y convertirlas en Participación, Movilización y Organización Popular Concreta, llevará TIEMPO…. materializar ese Poder Popular.

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