Medicina Natural Originaria: Kallawayas

Por Lic. José María Carcuel

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En los alrededores de 1990 tuve oportunidad de trabajar en Bolivia, principalmente en la zona andina,  permanecí  en las ciudades de La Paz, Oruro, Sucre, Potosí y Tarija y en pequeñas poblaciones y campamentos mineros.

De allí me quedaron importantes vivencias: grandes amigos, su hospitalidad, su filosofía de vida, su sabiduría, los conocimientos de la medicina natural y de prácticas chamánicas entre las más destacables.

Bolivia es un país multiétnico y multicultural, un verdadero Estado Plurinacional formado por poblaciones de gran diversidad: Quechuas, Aymaras, Urus, Mojeños, descendientes de europeos, mestizos y la presencia de comunidades asiáticas. Rico en la mezcla de las tradiciones y folklore de sus habitantes.

Cada uno de estos grupos mantiene su idioma y costumbres y lo que personalmente encontré en común en todos ellos fue la hospitalidad, la humildad, la solidaridad y el esfuerzo.

En una oportunidad, en Potosí, sufrí un pequeño accidente laboral que me llevó a conocer a un médico con el que simpatizamos en virtud de afinidades profesionales y  filosóficas. A través de él, comenzó mi interés en la Fitoterapia (la curación por medio de las plantas), tenía catalogadas alrededor de 3000 plantas medicinales  de las que hacía uso en el ejercicio de su profesión. En añadidura, el Doctor resultó ser un Chamán (Yatiri) que me mostró dimensiones del mundo totalmente desconocidas y malmiradas por mí en aquellos tiempos. Se trataba de un hombre de presencia fuerte que aunaba los conocimientos autóctonos de sus antepasados, los estudios universitarios de medicina y la filosofía del movimiento Masón al que pertenecía.

que me mostró dimensiones del mundo totalmente desconocidas y malmiradas por mí en aquellos tiempos. Se trataba de un hombre de presencia fuerte que aunaba los conocimientos autóctonos de sus antepasados, los estudios universitarios de medicina y la filosofía del movimiento Masón al que pertenecía.

El Doctor era oriundo de un grupo étnico Aymara llamado Kallawayas, quienes tienen entre sus principales cuestiones la práctica de la medicina ancestral; motivo que determinó sus estudios universitarios. La medicina Kallawaya utiliza para la curación las plantas, minerales, animales y rituales religiosos.

Cultura Kallawaya

Una estudiosa del tema, la Dra. Carmen Loza me explicaba que el término Kallawaya es la fusión de dos fonemas aymaras que significan medicina y cargar, así los Kallawayas era los “portadores de la medicina” o “quienes llevaban la curación”… los curanderos según la despectiva mirada de las interpretaciones ortodoxas del arte de curar, que yo compartía en aquellos años. En su biblioteca personal poseía un tratado de Vicente Fidel López, sobre las etnias originarias del altiplano en el que afirmaba que la medicina poseía dos escuelas: la de Hipócrates y la de los Quechuas.

La Dra. Loza, por medio de sus trabajos antropológicos hizo que en los años 2000, la UNESCO, proclamara  el arte de curar del pueblo Kallawaya como “Obra Maestra y Patrimonio de la Humanidad”.

Para la medicina kallawaya  el cuerpo humano es un sistema dinámico compuesto por huesos, músculos y órganos, por el que circulan fluidos como sangre, aire, agua, etc. y que es recorrido por flujos de energías. De esa forma estructuran los estudios de anatomía, metabolismos, patología y terapéutica. Su práctica es homeopática tanto por la aplicación del poder curativo de lo semejante, como por las dosis minúsculas aplicadas;  su farmacopea se basa esencialmente en extractos vegetales.

Como podemos ver, desde tiempos muy antiguos el uso de las plantas es una de las formas más extendidas de medicina, en la que virtualmente todas las culturas conocidas tienen evidencias del uso.

Las plantas medicinales son verdaderos laboratorios naturales donde se fabrican sustancias de efecto curativo, la ciencia actual ha permitido identificar  y producir cientos de principios activos para el tratamiento de diversas enfermedades. Muchos de los fármacos empleados hoy en día —como la quinina, o la aspirina-  duplican los principios activos presentes en remedios vegetales.

Sin embargo, no todas las plantas son benéficas, de allí la prudencia impone la participación de profesionales  y la prohibición de auto medicación. Venenos, como la cicuta y las toxinas de hongos venenosos son productos tan naturales como la albahaca o el cedrón. ​ Asimismo, se han encontrado problemas de confusión entre las especies y  contaminación con pesticidas y metales pesados. ​

En el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) se elaboran las Normas Argentinas sobre el tema, bajo el nombre de “Plantas medicinales”. En la confección de las mismas participan científicos y técnicos de entidades tales como Facultad de Farmacia y Bioquímica (UBA), Universidad Nacional de Rosario y CONICET,  solo por nombrar algunas.

En lo personal, podemos decir metafóricamente que un golpecito en la frente, producido en el Cerro Rico a unos 4500 metros sobre el nivel del mar, dejó un pequeño chichón que desapareció en algunos días y un reordenamiento de ideas que cambió la orientación de mis pensamientos hasta el día de hoy, unos 30 años después.
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