RED HACIA LA SOBERANÍA ALIMENTARIA (PROPUESTA ABIERTA A CRÍTICAS, APORTES Y MEJORAS)

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Sinopsis: Red hacia la Soberanía Alimentaria (RHLSA)

  En un país que produce alimentos para cientos de millones de seres del planeta, gran parte de nuestros ciudadanos padecen desnutrición, malnutrición e ingesta de comestibles no saludables ni suficientes. A través de los tiempos, la codicia desbordante de las corporaciones -que conciben a los alimentos como mercancía y no un derecho (de los pueblos)- fue aumentando y los gobiernos que se sucedieron en la conducción del Estado nacional no pudieron o quisieron contener. El mercado es un encuentro entre oferentes y demandantes, pero, liberado a la ley de la selva, se encamina de manera irreversible a la concentración de la oferta y a la conversión de la demanda en rehén de sus absurdas ambiciones. El destino final de este proceder es el monopolio que es, justamente, la negación misma del mercado. Actualmente, el poder de las corporaciones es tan fuerte y sus alianzas (mediáticas, políticas y judiciales) tan sólidas, que tienen el descaro de intervenir abiertamente en el terreno político para maximizar su renta. De esa forma, se convirtieron en enemigos irreconciliables del “buen vivir”, haciendo ingenua y quimérica una negociación. Por ello, no queda otra alternativa que la construcción de un mercado comunitario a partir de la concurrencia de las “organizaciones libres del pueblo”. Las Mesas de Asociativismo y la Economía Social (MAYES), a través de la Unidad de Vinculación del INAES, han elaborado una propuesta fundada en una visión interdisciplinaria surgida de las entrañas de incipientes comunidades organizadas y de experiencias aisladas que abren camino a un nuevo y posible mercado popular, donde los entramados de la producción, distribución, logística, transporte, comercio y consumo se encuentren de manera fraterna, segura y soberana. Tenemos en claro que habrá que vencer severas resistencias por parte de quienes tienen el control del mercado y sus aliados, y también en algunos estamentos enquistados en el Estado que no responden a nuestro gobierno y los que son muestras claras de la derrota cultural y desindustrialista a la que nos sometió el neoliberalismo y que es nuestra obligación revertir. No se trata de la creación de estructuras burocráticas y costosas, sino la construcción de abajo hacia arriba y con carácter federal de una red de mercados comunitarios, alentado por el Estado, que asegure la creación de infraestructura, el financiamiento de proyectos sustentables y el acercamiento entre productores y consumidores. Principios: La Red Hacia la Soberanía Alimentaria se propone asegurar la trazabilidad y transparencia en la cadena, la retribución adecuada a les productores, precio justo a les consumidores y el combate a la desnutrición y a la malnutrición comenzando por la atención a las poblaciones más desvalidas (ancianidad, niñez, excluidos). 1. Producir lo que se consume. Todo lo que puede ser producido localmente debe serlo. Hay provincias con tierras fértiles y personas sin trabajo que compran a otras, alimentos que pueden ser engendrados en su competencia. A esto se debe sumar el procesamiento en origen. Para aumentar su renta, las corporaciones concentran la manufactura, provocando irracionalidades como que la materia prima recorra cientos de kilómetros y retorne a su punto de origen con sus precios multiplicados. Y como todo el producido alimenticio tiene valor no se puede desaprovechar gran parte del producido; el principio de cero desperdicios nos llama a procesar descartes para consumo humano o animal, o para abonos, insumos industriales o biomasa. 2. Evitar la intermediación especulativa y la vinculación de los precios internos al mercado internacional. Los Circuitos Cortos de Comercialización (CCC) van desde las bocas de expendio organizadas en las rutas o fincas, almacenes, ferias, mercados atendidos por los productores o pequeños comerciantes, organizaciones sociales o círculos de consumo solidario, incluyendo plataformas virtuales de entrega a domicilio o en locales habilitados se han convertido en un nexo virtuoso entre productores y consumidores que el Estado debe promover. 3. Facilitar la construcción de corredores largos para los alimentos que no pueden ser producidos localmente. 4. Promover el montaje de Centros de Acopio, Logística, Empaque y Distribución Física para los alimentos que no pueden ser producidos localmente. Las mutuales con reglamento de proveeduría son la mejor alternativa para manejar los centros de acopio y distribución porque evitan intermediación, poseen ventajas impositivas y pueden sumar beneficiarios a través de convenios.

Podrán comercializar a través de bocas propias, abastecer a comercios de cercanía y a través de la firma de convenios con Sindicatos, organizaciones sociales y civiles y el Estado Nacional, Provincial y Municipal. Deben ser privilegiadas por las compras gubernamentales, sindicales y otras instituciones de bien público. Cada comunidad debe tener un Centro de Distribución. Se debe evitar la fragmentación del volumen de compras para eficientizar la logística, transporte, almacenaje, empaque y distribución. Si existe en una plaza una mutual/proveeduría operando, es beneficioso que el resto de las instituciones comunitarias se vinculen conformando alianzas estratégicas instrumentadas por convenios. Donde no hay oferta es oportuno que alguna mutual tome la posta y si hay más de un interesado lo mejor es conformar un consorcio de gobernanza compartida. Si no hay Mutual en la región, habrá que constituirla, siendo recomendable el modelo de actores múltiples que funciona con éxito en algunos municipios. La participación de los sindicatos es muy importante dado que aportan volumen de compra, logrando, al mismo tiempo la mejora del salario real de los afiliados. La gobernanza democrática, federal y operativa de la Red debe estar asegurada. Para el éxito del proyecto es necesario evitar que nadie (institución o persona) por la razón que sea, se adueñe de la Red. Los Centros tienen responsabilidad plena en su jurisdicción y compartida con otros nodos en la Red. La creación de una Federación de Mutuales con Reglamento de Proveedurías es el modelo más recomendable, pero solo el compromiso y participación lograrán que no se distorsionen los principios. 5. Desarrollar Proveedores de la RHLSA. Esta práctica tiene beneficios múltiples que exceden la baja de los precios de los alimentos, puesto que se generan nuevos puestos de trabajo, ingresos dignos para los productores y acota el poder perverso de la concentración. Se debe erradicar los espacios productivamente vacíos y las tierras ociosas, introduciendo prácticas agroecológicas que eviten todo daño ambiental o que puedan afectar la salud humana. Es necesario multiplicar el esfuerzo educativo en el diseño y manejo del suelo, biodiversidad, cultivos sanos y uso de bioinsumos. El Estado (Agencia de Administración de Bienes del Estado, las Fuerzas Armadas, Ferrocarriles Argentinos, etc.) y la Iglesia debe facilitar tierras a los productores de la economía social, solidaria, popular, comunitaria y los pequeños productores para su cultivo. Ese aporte más la construcción de infraestructura, el apoyo tecnológico y financiero para la incorporación de herramientas, equipamientos y capital de trabajo, junto con la apertura de un mercado amistoso y justo con productores y consumidores permitirá que el segmento escale en calidad y volumen. 6. Fomentar el desarrollo de proveedores de maquinarias para la industria alimenticia. Argentina lideró la producción de equipamiento de maquinaria agrícola e industrial para la industria alimenticia, escenario que fuera desmantelado por el neoliberalismo. La recuperación del sector es vital para un desarrollo productivo armónico y soberano, potencia la I&D y la incorporación de trabajadores calificados. El segmento incluye la producción de equipos para procesamiento y manufacturación de materias primas, “packaging”, frío, deshidratación, liofilizados, máquinas expendedoras (“vending”) para evitar los altos costos de embalaje, empaque y presentación, etc. 7. Planificar la logística, transporte y distribución física. La red contará con valiosa información de los flujos comerciales, lo que permitirá planificar y organizar los aspectos logísticos, transporte y distribución, aspectos que han sido descalificadores para las pequeñas unidades productivas y comerciales. Cooperativas y pymes transportistas deben participar de la Red. El transporte en los corredores largos será, principalmente, ferroviario y fluvial, complementado por camiones para la corta distancia (multimodal). 8. Organizar un Sistema de Intercambio Compensado Múltiple. La interconexión de los flujos comerciales, permitirá la compensación de las transferencias monetarias, evitando costos financieros e impositivo. El “clearing” operará basado en tecnología “blockchain”. 9. Los involucrados en el entramado hacia la soberanía alimentaria deberán cumplir con estrictas normas de inocuidad alimentaria. Los organismos públicos con incumbencia y responsabilidad en manipulación, higiene y seguridad, inocuidad y calidad alimentaria deberán adecuar normas para permitir el desarrollo de los actores pequeños y medianos garantizando la ausencia de peligro para les consumidores de alimentos. La creación de normas nacionales de certificación y la creación de categorías especiales, en un marco del aseguramiento de la inocuidad alimentaria, abrirá puertas a nuevos emprendedores sociales y pymes. 10. La Red debe ser un instrumento de información y educación. La codicia desenfrenada de las corporaciones alimenticias y el abuso del marketing y la desinformación han provocado que la mayoría de nuestros pobladores estén desnutridos, mal nutridos o tengan una dieta no saludable (carencias, excesos, desequilibrios de la ingesta calórica y nutrientes, comidas con contenidos nocivos para la salud p.ej. agroquímicos, colorantes, saborizantes, insumos no orgánicos producidos en laboratorios, etc.). Es necesario que la Red acompañe a los consumidores con campañas educativas para promover el consumo de alimentos agroecológicos y dietas saludable y equilibradas. Los productos de actores comprometidos con comestibles saludables y precios justos serán identificados con una etiqueta o sello. Diversas instituciones privadas y públicas ya han avanzado en el camino propuesto y han sido mojones orientadores para nosotros. Los productores agroecológicos se extienden y sólo requieren más tierra para trabajarla; cooperativas y pymes industriales están incorporando tecnologías y maquinarias para ampliar su oferta; se multiplican los comercios de cercanía solidaria; y en varios lugares han aparecido mutuales y conjuntamente con la Cooperativa Obrera Limitada de Consumo y Vivienda se han constituido en bastiones de los precios justos. El programa propone un salto cualitativo y cuantitativo a través del entramado integral de los actores, poniendo énfasis en la siembra de mutuales/proveedurías en cada municipio y el desarrollo de proveedores pertenecientes a la Economía Social, Solidaria, Popular y Comunitaria y las pequeñas empresas de capital que sufren el mismo estigma del mercado concentrado. El asociativismo no se agota en la conjunción de personas en una cooperativa o mutual, sino que debe avanzar hacia la conformación de alianzas estratégicas, consorcios, acuerdos de cooperación y la conjunción de capital privado-social-público que desaten efectos sinérgicos y virtuosos. La maximización del bienestar no se logra persiguiendo cada uno sus intereses individuales sino por la vía de la cooperación. Unidad de Vinculación de las Mesas del Asociativismo y la Economía Social/INAES/Ministerio de Desarrollo Productivo Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCe6STh1nazY-fRzwHjvLFLw Instagram: https://www.instagram.com/mayesinaes/ Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100078304970827  

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