¿Qué es El Plan Económico Expansivo General?

Por Carlos Cleri – Extraído de Los Iaccarino El caso que derrumba la teoría de los dos demonios

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Hagamos un poco de historia. A los 18 años Alejandro (Iaccarino) tuvo una inspiración que lo llevó a pergeñar un PLAN ECONÓMICO EXPANSIVO GENERAL (PEEG), encauzado a crear un Mercado del Pueblo. El plan era en realidad, un poderoso modelo de negocios que proponía la comercialización de alimentos esenciales provistos directamente por los productores, sin la práctica acostumbrada. A lo que se agregaba una cuidadosa y austera gestión administrativa y logística, ganancias mínimas de los locales comerciales y reinversión del excedente en la integración productiva hacia atrás, incorporando campos, animales e industrias vinculadas, para disminuir la cadena al mínimo indispensable. En los puestos se vendían alimentos básicos: carne, leche, hortalizas, verduras, legumbres, frutas, farináceos, yerba, comercializados sin marca con calidad suprema. Los precios oscilaban el 30 y 50 por ciento de los usuales en la ciudad capital de la Provincia de Buenos Aires. Basados en la confianza depositada por los consumidores, surgida de comparar calidad y precio con los comercios tradicionales, y con el único auxilio publicitario del “boca a boca”, los locales comenzaron a presentar largas colas de clientes. La iluminación había sido atinada. Es importante destacar que el proyecto tuvo como soporte la figura del empresario y presidente del Banco Shaw, don Alejandro Shaw, quien reconoció en la inspiración una notable asimilación a las ideas que orientaron la obra de su hijo, Enrique, impulsor del humanismo en la acivilad económica, quien dignificó la actividad empresarial demostrando que la principal razón de ésta no es el lucro sino la satisfacción de las necesidades de la comunidad. También fueron soportes los sindicalistas Héctor Guana, del gremio de la carne (Swift, Berisso), y Rubén Diéguez, Secretario general de la CGT La Plata. Los hermanos Iaccarino aplicaron sus postulados en diferentes rubros (construcción de viviendas, iluminación, etc.)  e iniciaron la experiencia en el sector alimenticio en el año 1971 en la ciudad de La Plata. El proyecto fue cortado debido al éxito empresarial alcanzado, que benefició a los  consumidores, pero perjudicó a los formadores de precios (oligopolios). Los Iaccarino no tenían historial sedicioso, jamás pusieron bombas, ni armaron barricadas, ni usaron armas; es más, hasta ese momento, no tenían posiciones políticas definidas, sólo tenían Fe en Dios y respeto al prójimo. Entonces, ¿cuál fue su mal? Vender alimentos de alta calidad sensiblemente por debajo de los precios de mercado y que el pueblo los reconociera haciendo cola haciendo cola en sus puestos de abastecimiento. Al sistema le preocupan menos las ideas comunistas, anarquistas o rebeldes que la introducción de pequeños cambios que cuestionan el orden vigente y demuestran que hay mejores formas de producción y distribución de la riqueza que las que ha puesto en el altar de lo inmutable. He ahí, entonces, su esencia revolucionaria, transgresora y, por ende, peligrosa para el sistema; no fue otra la razón por la que en el año 1976 fueron secuestrados, torturados y obligados a firmar el despojo de todas sus posesiones por las fuerzas ilegales de una salvaje dictadura cívico-miliar que llegó para restaurar un orden económico para pocos.

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