Organización Internacional de Estandarización (ISO). Así hablaría Zaratustra

por Lic. José María Caracuel

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Las actividades comerciales e industriales mundiales tomaron nuevas características a partir de los años 80 del siglo XX, en esta nota no analizaremos los motivos, ya que no es la finalidad de la misma, sino que centraremos la atención en algunas de las nuevas características surgidas. Aumentaron los intercambios a nivel global, lo que puso a la actividad ante la necesidad de que las mercancías y servicios comercializados cumplan requisitos universales más allá de las exigencias a nivel local. Desde hace mucho tiempo existen organizaciones dedicadas a normalizar la calidad de los productos, los medios de fabricación, los ensayos a que deben someterse, las condiciones de salubridad, entre otras muchas condiciones. A partir de los 80 una de ellas en particular, La International Standardization Organization (ISO) comenzó a tomar protagonismo sobre las demás en occidente. Allí están representados productores, comercializadores y usuarios. Está organización funciona con la representación de muchos países, Argentina está representada allí por su Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). La ISO comenzó a popularizarse a partir de una serie de normas destinadas a garantizar la calidad de los productos comercializados, numeradas con la serie 9000: Sistema de Gestión de Calidad y reconocidas popularmente como las normas ISO 9000. A continuación se abocó a normalizar las prácticas para la preservación y el cuidado del medio ambiente conocidas como la serie ISO 14000: Sistema de Gestión Ambiental. Más tardes emprendió el tema de seguridad en la industria de los alimentos, ISO 22000: Gestión de la inocuidad de los alimentos. Más recientemente abordó el tema de la responsabilidad social con la que los empresarios de toda envergadura, desde corporaciones internacionales hasta pequeñas compañías deben desempeñar sus actividades, la Serie ISO 26000: Responsabilidad Social Empresarial. Esta última fundamenta su plan de acción en siete conceptos que presentamos brevemente:

1- Administración: constituida por políticas, procedimientos, manuales y otras declaraciones que regulan procedimientos éticos de hacer negocios.

2- Derechos: pago justo, jornada laboral justa, entorno laboral seguro, vacaciones, por citar algunos ejemplos.

3- Prácticas laborales: lugar de trabajo higiénico, procesos de contratación legales, políticas de personal sensibles.

4- Cuidado del medio ambiente.

5- Prácticas de operación: trato equitativo con proveedores, vecinos, sindicatos.

6- Consumidores: precio justo, atención respetuosa, calidad comprometida

7- Participación en la comunidad: colaboración con instituciones solidarias, educativas, de la salud, de asistencia social.

Hasta aquí hemos hecho una breve presentación de la ISO, y en particular de su normalización sobre la responsabilidad social del empresariado. Propongo un ejercicio de ello desde la óptica de antiguas filosofías de distintos lugares del planeta, por ejemplo aquellas que proponen que en la Tierra se desarrolla una lucha permanente entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal y que “…el destino de una persona depende de su elección de cuál de los dos bandos reforzará…” En esta norma internacional de responsabilidades de los dirigentes:

¿Qué bando reforzaremos si elegimos declaraciones mentirosas para el beneficio propio o bien prácticas éticas de honrar la palabra aunque sea difícil?

¿Qué elegimos: allanarnos a derechos humanitarios mínimos como pago justo, entorno laboral seguro o jornadas laborales ilegales, despidos arbitrarios?

¿En cuál de los bandos quedamos?

¿Elegimos contrataciones legales, lugares de trabajo higiénicos o condiciones inhumanas, semi esclavistas?

¿Elegimos cuidado del medio ambiente o enriquecimiento sin consideración de las cuestiones de contaminación ambiental?

¿Elegimos trato equitativo y respetuoso con trabajadores, proveedores, clientes, vecinos, etc. o egoísmo salvaje, esperando que nos sobre para atender los necesitados?

Para resumir mostrando la atemporalidad del bien y del mal, citamos un escrito persa de hace unos 2600 años atribuido a Zaratustra: “El mundo es un campo de batalla donde las fuerzas del bien y las fuerzas del mal pueden luchar hasta el fin. El destino de una persona depende de su elección ¿Cuál de los dos bandos reforzará? La recompensa según su elección es el cielo o el infierno”. Parafraseando a Federico Nietzsche: “Así habló Zaratustra”

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