Joseph Stiglitz Analiza desde Nueva York la desastrosa situación de Wall Street
"Para el Nobel de Economía, "la caída de Wall Street equivale a la de la caída del Muro de Berlín"
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–¿Cuál es el impacto real de la caída de Wall Street en una
globalización impulsada por el libre mercado?
–La agenda de la globalización ha estado estrechamente vinculada con los
fundamentalistas del mercado; la ideología de los mercados libres y la
liberalización financiera. En esta crisis, hemos visto el fracaso de las
instituciones más orientadas al mercado en la economía y que corren hacia
el gobierno en busca de ayuda. Todo el mundo dirá ahora que éste es el fin del
fundamentalismo de mercado. En este sentido, la caída de
Wall Street es para el fundamentalismo
de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo; le dice al
mundo que esta forma de organización económica no es sustentable
–Barack
Obama declaró que la difícil situación de Wall Street es la mayor
crisis financiera desde la Gran Depresión.
John McCain sostiene que la economía
está amenazada, pero es fundamentalmente fuerte. ¿Quién tiene razón?
–Obama está mucho más cerca. Sí, Estados Unidos tiene gente talentosa, grandes
universidades y un buen sector de alta tecnología. Pero los mercados financieros
han desempeñado un rol muy importante, puesto que responden por el 30% de las
ganancias corporativas en los últimos años. Aquellos que dirigen los mercados
financieros han acumulado esas ganancias sobre la base de que estaban ayudando a
manejar el riesgo y asignar en forma eficiente el capital, razón por la cual,
señalaron, “merecían” esos altos retornos. Se demostró que eso no es verdad. Lo
manejaron muy mal. Ahora esto volvió para morderlos y el resto de la economía
pagará a medida que las ruedas del comercio disminuyan la velocidad debido a la
crisis crediticia. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector
financiero vibrante. Por lo tanto, el diagnóstico de Obama de que nuestro sector
financiero está en un estado crítico es correcto. Y si este sector está así, eso
significa que nuestra economía está en un estado crítico. Incluso si no
estuviéramos mirando la agitación financiera, al nivel de la deuda familiar,
nacional y federal hay un problema importante. Nos estamos ahogando. Si miramos
la desigualdad, la más grande desde la Gran Depresión, hay un problema
importante. Si vemos los sueldos estancados, hay un problema importante. Gran
parte del crecimiento económico que hemos tenido en los últimos cinco años se
basó en la burbuja inmobiliaria, la que ahora reventó. Y los frutos de ese
crecimiento no fueron compartidos ampliamente. En resumen, los fundamentos no
son resistentes.
–¿Cuál podría ser la respuesta política a la difícil situación de Wall Street?
–Claramente, necesitamos no sólo una nueva regulación, sino otro diseño del
sistema regulador. Durante su período como jefe de la Reserva Federal en la que
creció esta burbuja financiera e hipotecaria,
Alan Greenspan
tuvo un sinnúmero de instrumentos para contenerla, pero fracasó. Él fue elegido
por
Ronald Reagan,
después de todo, debido a sus actitudes antirregulación.
Paul Volcker, presidente anterior de la
Fed, fue despedido porque el gobierno de Reagan no creía que él fuera la persona
adecuada para desregular. De este modo, nuestro país ha sufrido por las
consecuencias de escoger como principal regulador de la economía a alguien que
no creía en la regulación. Para corregir el problema necesitamos líderes y
encargados de políticas que crean en la regulación. Además de eso, tenemos que
establecer un nuevo sistema que pueda hacer frente a la expansión de los
instrumentos de finanzas y financieros más allá de los bancos tradicionales. Por
ejemplo, necesitamos regular los incentivos. Las primas se tienen que pagar por
un rendimiento de varios años en lugar de un año, lo que es un estímulo para
arriesgar. Las opciones de compra de acciones estimulan la contabilidad
deshonesta y es necesario contenerlas. En resumen, creamos incentivos para el
mal comportamiento en el sistema, y lo tuvimos.
–Los valores respaldados por hipotecas que están tras la debacle están en
todo el mundo en manos de bancos o fondos soberanos en China, Japón, Europa y el
Golfo. ¿Qué impacto tendrá esta crisis en ellos?
–Eso es verdad. Las pérdidas de las instituciones financieras europeas por las
hipotecas subprime han sido más grandes que en Estados Unidos. El hecho de que
Estados Unidos diversificara estos valores con garantía hipotecaria entre
tenedores de todo el mundo –gracias a la globalización de los mercados– ha
suavizado realmente el impacto en el mismo Estados Unidos. Algo que se está
entendiendo ahora como resultado de la crisis es la asimetría informativa de la
globalización
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