Rodolfo Walsh, el escritor que se adelanto a la CIA

Gabriel García Márquez                           Regresar a Inicio de Diario Mar de Ajó (el diarito)

En realidad, fue Rodolfo Walsh quien descubrió - desde muchos meses antes - que los Estados Unidos estaban entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir a Cuba por Playa Girón en abril de 1961. Walsh era en esa época el jefe de Servicio Especiales de Prensa Latina, en la oficina central de La Habana. Su compatriota. Jorge Ricardo Masetti, que era el fundador y director de la agencia, había instalado una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en juntas de recreación el material informativo de la agencias rivales. Una noche, por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina con un rollo de teletipo que no tenía noticias, sino un mensaje largo en clave muy intrincado. Era en realidad un despacho del tráfico comercial de la Tropical Cable de Guatemala.

Rodolfo Walsh, que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se empeñó en descifrar el mensaje con la ayuda de unos manuales de criptografía recreativa que se compró en una librería de lance de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia, y lo que encontró dentro no sólo fue una noticia sensacional para un periodista militante, sino también una información providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal de la embajada en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar en donde empezaban a prepararse los recluías; la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala.

Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá de aquel descubrimiento. De pronto concibió la idea magistral. La concibió en la puerta de su oficina, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos, y su piel era dura y con viejas grietas como el pellejo de un cazador en reposo. Viéndolos acercarse. Masetti me preguntó a qué se parecía Rodolfo Walsh, y yo le contesté que tenía cara de pastor protestante.

"Exacto - replicó Masetti radiante, y precisó -: pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala".

Además, como descendiente directo de irlandeses, era un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía pocas probabilidades de fracaso: Rodolfo Walsh se iría a Guatemala con un vestido negro y un cuello de celuloide volteado predicando los horrores del Apocalipsis, que se sabía de memoria, y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta infiltrarse en los campos de entrenamiento. Habría sido, pensábamos con entusiasmo, el reportaje grande de la época. Sólo que el gobierno de Cuba tenia ya otros planes.

(Fragmentos. Publicado en julio de 1977)


DEL E.G.P.

En este mes de abril, se cumplen 40 años de la desaparición de Jorge Ricardo Masetti, el Comandante Segundo, en la selva salteña, y de la caída en combate del capitán Hermes Peña, escolta del Che, quién había combatido junto a él en Sierra Maestra. Esa experiencia y sus protagonistas han sido vilipendiados y tergiversados por la historia.

Por todo esto queremos citar a Claudia Korol cuando manifiesta el deber de " Rescatarla para las páginas en las que se escriba la historia de resistencia de nuestro pueblo; y también los esfuerzos de unidad de diversas corrientes revolucionarias que allí se conjugaron, con el único compromiso de luchar hasta la victoria o la muerte. Uniéndola a los nombres que en aquella selva salteña son venerados por su pueblo, como el del Gral.Güemes y el de la guerrillera Juana Azurduy. Uniéndola indisolublemente a este retorno del Che a nuestra Patria, que tomó más fuerza en el 30 aniversario; pero que él imaginó asociado a la guerrilla de Orán.

Junto al Che vuelven Masetti, Hermes, Federico Méndez, y todos los que fueron negados o silenciados por la única voz de la historia que habló en estos años: la voz brutal del capitalismo. Y junto a ellos hablarán, hablaremos, recuperaremos la palabra, todos los que nos atrevemos a continuar abriendo sendas de la historia con nuestras propias vidas.

"Que su nombre siga tan ignorado en su país como el pedazo de selva que esconde sus huesos era previsible para Jorge Ricardo Masetti. Periodista, sabía como se construyen renombres y se tejen olvidos. Guerrillero, pudo presumir que si era derrotado, el enemigo seria el dueño momentáneo de su historia... Masetti... pertenece a esa lista ya larga de hombres que en América Latina vivieron sus ideas hasta el sacrificio: De La Puente Ojeda, Lobatón, Camilo Torres, Ernesto Guevara...

Masetti no aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo...

Tenía al morir 35 años, había nacido en Avellaneda."

(Del Prólogo de Rodolfo Walsh del libro de Jorge Ricardo Masetti " Los que luchan y los que lloran" -Marzo de 1969)

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