PACHAMAMA

No robar, no mentir, no ser ocioso, no ser servil

Por Enrique Oliva   Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular

         Evo Morales, aunque parezca extraño, nos trae a la memoria una estratagema con sentido realista que los rusos usaron para vencer a los alemanes en Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial. En esa cruenta batalla de 4 meses, cuando parecía derrotado el ejército soviético y la capacidad de sacrificio había llegado al extremo, se encontró un recurso para levantar la moral y sacar más fuerzas.  

         Esa victoria dejó una enseñanza. Durante años la gente de pueblo, solía llamar a José Stalin como “Papacito Stalin”. Las dos palabras figuraban en las arengas de los oficiales a sus soldados en las trincheras. Pero se las dejó de lado para invocar a la “Mamacita Tierra”, de frecuente uso entre obreros y campesinos. Y la lucha se ganó peleando por el amor a la tierra, la patria donde reposaban sus antepasados, significando esa victoria el principio del fin del nazismo.

         Es que el patriotismo está enraizado en la tierra, y los indígenas repiten que ellos no son los dueños del suelo que pisan sino que pertenecen a él. De allí la devoción por la Pachamama, y antes de beber lanzan un poco del líquido al piso.

          Evo Morales, como hijo de un pueblo con 85 % de católicos, no olvida ciertas tradiciones ancestrales y habla con frecuencia de su tierra y la Pachamama. Por ella juró en las sagradas ruinas de Tiwanaku, como por la memoria de Pachacuti, el último gobernante del Imperio Inca Unificado. En aymara su nombre se conforma con “pacha” (tierra) y “cuti” (retornar). Allí fue investido Evo Morales de los símbolos del poder como jefe de todos los indígenas andinos, que de tomarlo literalmente, comprende un territorio que abarca a Suramérica íntegra. Al día siguiente, ante el Congreso, juró por Dios (sin mencionar a los Santos Evangelios como se acostumbra en Argentina).

          También en ese ambiente místico de Tiwuanaku juró solemnemente ante los amautas, máximos líderes espirituales, cumplir la trilogía ética del compromiso con su pueblo: ama shawa (no robar), ama llulla (no mentir) y ama killa (no ser ocioso). A la llegada de los españoles agregaron otro dogma, ama llunku (no ser servil). Así de simple se comprometió Evo Morales con principios que son toda una constitución para un pueblo que por milenios no conoció la propiedad privada de la tierra y se acostumbró a vivir en comunidad solidaria de “dar y recibir”.

         Tanto en las ruinas de Tiwuanaku como dirigiéndose al pueblo el día de la asunción del cargo, repitió: “Vamos a concluir la revolución que empezó el Che, esta lucha continúa”.

 

Indígenas recuperando su identidad

         Seguramente, la inmensa mayoría de los intelectuales a la violeta se rían de este intento reivindicatorio de un pueblo tan sufrido como el boliviano, pensando que fracasarán o serán demolidos, como tantas veces ocurrió, por el poder de las multinacionales arrebatadoras de sus riquezas y la oligarquía cipaya mestiza (“blancoides” los llaman)  Recordemos que en varios países del continente, desde Canadá a Tierra del Fuego era común escuchar que “el único indio bueno es el indio muerto”.

         Ahora hemos visto por la TV las caras de los miembros del gabinete designado por Evo Morales. En su mayoría son rostros curtidos heredados por generaciones. Se trata de obreros y agricultores y quizás se encuentre entre ellos algún ex “pongo”. ¿Saben qué eran los “pongos”? Si alguno no conoce esa palabra y va a la última edición del diccionario de la Real Academia Española (año 2001), el libraco le dirá que, entre varios significados, uno es “especie de orangután”; otro (aclarando que es de uso en Bolivia y Perú) es “indio que hace oficios de criado”.

          Vimos los “pongos” en Bolivia en 1950. Eran indígenas que se compraban y vendían para las tareas más rudas o denigrantes. Cualquier familia medianamente acomodada podía regalar “pongos” a sus hijos  para su atención o entretenimiento, como si fueran perros o juguetes para sus caprichos. Otros se usaban para cuidar chacras, instalados en una especie de horno criollo familiar de barro, sin puerta, donde el pobre hombre se refugiaba acurrucado para ahuyentar ladrones. En las operaciones de ventas de propiedades agrícolas o ganaderas se indicaba la cantidad de “pongos” incluidos. Verdaderos esclavos “legales” recién prohibidos en 1952. Pero aun hoy, la extrema pobreza y marginalidad del indio, conspiran en la práctica contra su desaparición total. .

 

El vicepresidente: un intelectual nacional

         Cuando mirábamos el domingo la asunción de Evo Morales como presidente, no dejaba de llamar la atención la persona del vicepresidente Álvaro García Linera en el conjunto de nuevas autoridades. Esbelto, delgado, sobriamente elegante, parecía sapo de otro pozo. Pero cuando habló sin leer, nos sedujo lo agudo del discurso y la simpleza de su lenguaje, resumiendo su identificación con el programa de gobierno de Evo Morales.

         Para completar la primera impresión, buscamos más información sobre este personaje, enterándonos de su pasado de lucha coherente y compromiso con Bolivia y los indígenas.

         García Linera tiene un currículo académico que pasa por ser licenciado en matemáticas en la Universidad Autónoma de México, escritor  galardonado por sus trabajos de sociología y haber sido catedrático en Europa. En una biografía de URGENTE24 se destaca su pasión por la lectura y vemos algunos detalles por él declarados: “A los 13 años comencé leyendo a Engels y Kant. Y a los 15 había terminado los 3 tomos de “El Capital”. No le falta humor cuando reconoce haber dispuesto de autonomía desde pequeño: “fue todo más fácil porque mis hermanos (él es el menor de 4) reeducaron a mis padres”. Con natural franqueza se considera “un intelectual comprometido con posturas de izquierda e indígenas”.

         Pero lo más destacado de este Intelectual con mayúsculas es no ser un diletante de café. El sabe poner la pluma, la cara y el cuerpo en defensa de sus ideas. Fue un activo militante del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), fundado por el dirigente indígena campesino Felipe Quispe. Eso le costó pasar encarcelado 5 (cinco) años  de los 43 que tiene, aprovechando el encierro para leer muchos libros y escribir 3.

         “Una vez en libertad –dice la nota– el hoy vicepresidente García Linera asesoró a varios movimientos sociales y se convirtió en referente de  la opinión urbana…fue la conexión entre el MAS de Evo Morales y la clase media”.

         Ante el éxito electoral de Evo Morales, teóricos de la izquierda caviar se lanzarán a Bolivia a ofrecer clases de revolución. Son “expertos” en la liberación a distancia pero nunca en su propio país. Es de desear que no interfieran estos aficionados de la bolchevita. Los bolivianos nacionalistas no se sacaron el poder en una rifa.

          

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