Albert Einstein visita la Argentina en Marzo-abril 1925

El paso por nuestro país del autor de la teoría de la relatividad conmocionó a los círculos científicos y a la opinión pública. 

Fuente: https://argentear.com https://ri.conicet.gov.ar https://www.clarin.com/cultura/a-65-anos-de-la-muerte-de-albert-einstein

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Invitado por la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Hebraica Argentina, el ganador del Premio Nobel en Física (1921) y el creador de la teoría de la relatividad, Albert Einstein, llegó al Puerto de Buenos Aires un 24 de marzo de 1925, acompañado por su esposa Elsa para brindar conferencias en diversos ámbitos en relación a su celebérrima teoría.

En su estadía en la Argentina, el mundialmente famoso científico dio doce conferencias en el Colegio Nacional Buenos Aires, en la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en las universidades de Buenos Aires, La Plata y Córdoba.

Sus escritos sobre Argentina

Einstein llegó a Buenos Aires, “una ciudad confortable y aburrida” con “gente delicada, mirada inocente, graciosa pero ‘clichéd‘”, poco original a los ojos del científico, quien vio en la capital argentina, apenas bajar del barco, “lujo, superficialidad“.

En Argentina, Einstein pasó varias semanas, brindó doce conferencias, se reunió con organizaciones judías y sionistas y fue recibido por los más altos funcionarios locales, viajó a Córdoba y a la finca de un amigo en Llavallol, escribió un par de artículos para el diario La Prensa y anotó en sus papeles impresiones de viaje y ocurrencias científicas, incluyendo larguísimas fórmulas.

Ya con un día encima en Buenos Aires, Einstein opinó que la ciudad era como una “Nueva York atenuada por el Sur“. Cuando se reunió con un director de la Universidad de La Plata, lo describió luego en su diario como “un elegante y falso pequeño hombre con una pequeña esposa análoga“.

En su mayor parte, los diarios de América del Sur están escritos con frases cortas, como relámpagos de memoria que llegaban a las manos de Einstein desde un cerebro que buscaba recordar cada detalle llamativo de sus aventuras.

De su primera conferencia destacó el “calor hirviente” en la sala, pero destacó la gran presencia de jóvenes, “siempre agradables porque están interesados en las cosas“. También le pareció “agradable” un alto funcionario del Ministerio de Educación, aunque encontró una serie de visitas “inútiles pero tolerables“.

Un poco de paz llegó el “lluvioso” domingo 29 de marzo, cuando pudo disfrutar “una bendita paz a solas en mi cuarto durante la mañana”. “Uno necesita mucha ansiedad externa para encontrar la felicidad interna cuando todo está tranquilo”, escribió.

En los primeros días de abril, Einstein sobrevoló la ciudad a bordo de un hidroavión Junker, se reunió con el entonces presidente, Marcelo T. de Alvear, visitó un museo de etnología y cenó con su amigo Leopoldo Lugones. También visitó La Plata, una ciudad “bonita, tranquila, estilo italiano, con magníficos edificios universitarios que están amueblados en estilo norteamericano“.

Evidentemente le gustó La Plata, pero no pudo con su genio: la ceremonia inaugural del semestre universitario, de la que fue invitado estrella, arrancó con “un discurso demasiado largo” de un funcionario que no nombró.

En el diario anotó el viaje a Llavallol entre el 8 y el 10 de abril. En la localidad bonaerense halló “un buen clima y un descanso maravilloso“. Y, como quien no quiere la cosa, también “una espléndida idea para una nueva teoría de la conexión entre gravitación y electricidad”.(Sin embargo, algunos días después, ya en Montevideo, Einstein escribió que “todas las ideas científicas que pensé en Argentina resultaron ser inútiles“).

El físico alemán, durante la visita a Lavallol, donde contó que gozó de “buen clima y un descanso maravilloso”.

Después de Llavallol y Córdoba, Einstein regresó el 14 de abril a Buenos Aires. Se declaró “contento de llegar” a la ciudad y “terriblemente cansado de la gente”. “La idea de todavía tener que viajar durante tanto tiempo me pesa mucho”, le confesó a su diario.

En un rapto de memoria, luego anotó impresiones del paso por Córdoba, adonde -dijo- encontró “residuos de cultura verdadera con amor por la tierra y un sentido de lo sublime“.

Eisntein, tras su charla en la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba,
una ciudad donde dijo encontrar “residuos de cultura verdadera y amor por la tierra”.

Un momento lo impactó especialmente, mientras visitaba una organización sionista, no está claro si en Buenos Aires o en Córdoba. Al parecer, los directivos de la organización se esforzaron en mostrarle artefactos y fotografías. Cuando a alguien se le ocurrió sacar una de esas fotos que colgaban en un pared, Einstein vio “suciedad horrenda” donde había estado el marco de la imagen. “Espero que esto no sea tomado como un símbolo”, se esperanzó.

El 22 de abril tuvo un desayuno con “figurones” de la ciencia y la política y a la noche una reunión con estudiantes durante la cual se tocó la guitarra y se cantó. “Y yo, al final, con el violín“, recordó.





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