ESTADO DE SITUACIÓN. URGE SALVAR EL SENTIDO DEL VOTO POPULAR

Febrero 12 de 2021
por Tomás Pérez Bodria Primero La Patria

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El 18 de mayo de 2019 Cristina Kirchner sorprendió con una jugada política calificada, casi unánimemente, como genial. Propios y ajenos reconocieron en la misma la causa del triunfo electoral del Frente de Todos en las elecciones del 27 de octubre de 2019. 
Tanto Cristina como el mismo Alberto Fernández, en realidad, manifestaron públicamente que el verdadero motivo que llevó a la líder indiscutida a conformar este frente electoral con su candidatura, no fue el de ganar las elecciones, que ambos consideraron que era un logro al alcance de la mano en función del desastre producido por el gobierno de Macri y las alianzas ya tejidas para entonces, sino el de facilitar la gobernabilidad una vez alcanzado el triunfo electoral.
El pueblo peronista y el que, más allá del peronismo, compone el campo nacional y popular, votó masivamente al Frente de Todos porque así lo indicó su conductora. Y, lógicamente, por esa misma razón, militó fuertemente la campaña que derivó en el mencionado triunfo. Y lo hizo tratando de dejar en el olvido los precedentes de algunos de los sectores que pasaron a conformar el Frente y también los que portaba el mismo Alberto Fernández. 
Sabrá Cristina los motivos últimos que, en rigor de verdad, la llevaron a tomar la celebrada decisión. Fue su decisión como conductora, todos la acatamos como tal y cualquiera haya sido tal motivo, ya quedó en el pasado. Hoy lo cierto es que la exitosa fórmula electoral, está muy lejos en su rol de gobierno, de conjugar con la voluntad popular expresada en las urnas. El pueblo, mayoritariamente, votó por el fin del lawfare y la libertad de los presos políticos; votó para que se renueve un poder judicial cómplice de la persecución política de los dirigentes populares, especialmente a manos de la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación; votó para que se recuperen los ingresos de los trabajadores y jubilados, totalmente aplastados durante el macrismo; votó para que se investigue la deuda con los buitres y con el FMI antes de negociar su pago; votó para que se reponga la ley de medios derogada por decreto por Macri; votó para que el dinero que se ponga en el bolsillo de los argentinos, no sea automáticamente apropiado por los empresarios vía aumento de precios; votó para trabajar por la unidad latinoamericana y no para mantener en el aislamiento a Venezuela; votó para que las empresas concesionarias de la distribución de la energía eléctrica, que vaciaron los bolsillos de la población durante cuatro años, sean removidos y el Estado asegure la prestación eficaz de un servicios público que es, a la vez, un derecho humano esencial y, por ende, antitético al fin de lucro empresario; votó para que, poco a poco, el poder vaya cambiando de las manos de quienes vienen hundiendo a la Argentina y a su pueblo a las del pueblo mismo. 
El gobierno, sin embargo, ha demostrado hasta ahora y en reiteradas oportunidades que tropieza con una fuerte limitación para cumplir con ese mandato. Incluso cuando lo intenta, como sucediera con casos como Vicentín, la limitación de la exportación de maíz o la implementación del decreto 690/2020 declarando servicio público a la telefonía celular, Internet y tv por cable. Y dicha limitación, más allá de ser ponderada en toda su gravedad, no estriba sólo en el advenimiento de la pandemia del coronavirus. Anida, en cambio, en la heterogeneidad profundamente contradictoria de su propia integración. 
La inventora de la criatura ha hecho pública en distintas oportunidades su disconformidad con el rumbo tomado en distintas oportunidades por el rumbo seguido por el gobierno que ella  misma integra, tácita o explícitamente. La última la vimos en la ciudad de La Plata sobre finales del 2020, caracterizando perfectamente el objetivo primordial del lawfare (cual es el de condicionar las medidas de gobierno que se deben tomar) y llamando a remover la falta de decisión que exhiben muchos funcionarios o, en su defecto, "que se busquen otro laburo".
Claro que el problema cobra mayor envergadura cuando el traje con el que la vicepresidenta viste a ministros y legisladores cómodamente empieza a calzar en el mismo presidente de la nación. Es ya indisimulable que su propensión al diálogo con el poder real y su permanente negativa a confrontarlo y que lo ha llevado a reiterados retrocesos en la toma de decisiones, impide avanzar, incluso, en las medidas más básicas que hacen al funcionamiento de un gobierno, al márgen de su perfil más o menos dialoguista. Incluso en cuanto puede considerarse el mayor de sus logros, cual es el manejo de la pandemia y, sobre todo de la vacuna, aparece desaprovechado como rampa de lanzamiento que le permitan avanzar en otros terrenos esenciales.
Por lo tanto, como militante peronista y kirchnerista, que compartí con miles de compañeros y compañeras, en la calle y en la tribuna, una cerrada resistencia al gobierno neoliberal de Macri y que también junto a ellos y ellas, codo a codo, trabajé para el triunfo electoral del 27 de octubre de 2020, humildemente y a título estrictamente personal, me siento obligado a expresar públicamente las siguientes reflexiones:
1) Que la herramienta diseñada por nuestra conductora para garantizar una mejor gobernabilidad, se demuestra inadecuada para tal fin en el tiempo transcurrido desde el 10 de diciembre de 2020. Con ello no pretendo cuestionar la legitimidad de una decisión que tomó en un momento y en un marco político y geopolíticos determinados, sino describir su suerte en ese aspecto en el actual.
2) Que ello ocurre porque el neoliberalismo autóctono pretendidamente desplazado por el triunfo popular, ha redoblado su nivel confrontativo, sobre todo a partir de la pandemia, sin tener por contrapartida la más mínima voluntad en el gobierno de brindar una sólida respuesta.
3) Que ese establischment encuentra en expresiones políticas de carácter filomacristas que integran el Frente de Todos, como la encabezada por Sergio Massa, que pujan en sentido inverso al mandato popular, un aliado de fuste en la tarea de frustrar el irrenunciable objetivo de respetar el mandato popular y su sentido intrínseco.
4) Que la pandemia que asola a la humanidad y a nuestra patria, contiene aristas que tornan su natural carácter trágico, también en una oportunidad.. Su advenimiento vino a acreditar que sólo los Estados Nacionales son capaces de sostener del mejor modo posible la estructura social frente a acontecimientos de gran magnitud. Por el contrario se mostró totalmente ineficaz para ello el denominado "mercado" en ancas de la globalización neoliberal que, incluso ahora mismo, se encuentra entorpeciendo la llegada de las vacunas a los pueblos, sólo porque la voracidad de lucro de los laboratorios prevalece sobre la demanda de la salud mundial. 
Ese reverdecer del Estado Nación, debe ponerse al servicio de la lucha por la equidad social por los gobiernos populares. Para ello es inevitable la confrontación con los poderosos custodios del statu quo, puesto que el enfrentamiento lo desatan ellos mismos ante el riesgo de retroceder en sus privilegios. Es una especie de guerra preventiva la que iniciaron aquí y en todos los estados del mundo, al menos de occidente. Por lo tanto no hay opción: se afronta el combate, aún a riesgo de la derrota, o se asume la rendición anticipada e incondicional. Alberto Fernández y, de su mano, el gobierno popular va directo hacia esta última opción. Cabe por cierto conceder que lo hace por temor a los factores de poder y no por complicidad con los mismos. Pero la permanente reiteración de su ambigua actitud, alimenta peligrosamente la duda en un número creciente de compañeros y compañeras.
5) Cabe entonces preguntarse con qué herramientas cuenta el campo popular para desandar este camino que nos lleva a la frustración y retomar, en cambio, el de la lucha por sus históricas banderas: en mi opinión cuenta con la memoria muy reciente de los doce años de gobierno de Néstor y Cristina; con un pueblo que supo oponer, aún sin una conducción táctica precisa, una fuerte resistencia al gobierno neoliberal macrista; y, por supuesto, con la fibra de incansable luchadora de su conductora estratégica, la compañera Cristina Fernández de Kirchner. 
Ella viene avanzando sobre áreas estratégicas del gobierno. Tales como el ANSES, el ministerio de Energía y sus diversos organismos, el despliegue territorial de Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires que debe ampliarse con otras organizaciones, su apoyo manifiesto al gobernador Axel Kicillof como referente pujante de una nueva política, su arenga constante en favor de la investigación de la deuda, incluída la contraída ilegalmente con el F:M.I, su fuerte reacción contra la entrega de soberanía que implica la firma del decreto 949//2020, explicitada mediante el proyecto del senador Jorge Taiana pidiendo explicaciones al ministro massista Mario Meoni. Las luces de alarma son abundantes..Y las que iluminan el camino, también.
6) Por lo tanto, el objetivo de garantizar la gobernabilidad sin defraudar la voluntad popular expresada en las urnas, demanda la preeminencia de Cristina por sobre los sectores filomacristas que anidan en nuestro gobierno lo que, seguramente, convencerá a Alberto Fernández de la necesidad de sumarse con mayor decisión a ese cometido. Y la obligación de los sectores kirchneristas es favorecer fuertemente esa preeminencia, incluso sin aguardar definiciones expresas de nuestra líder que, por supuesto, no corresponde a su rol de conductora del conjunto que debe salvaguardar la mayor unidad posible del Frente de Todos. En todo caso de astillarse la misma, será por decisión de los sectores filomacristas que lo integran tras advertir su impotencia para frustrar desde adentro, una vez más, la voluntad de la mayoría de nuestro pueblo. En ese caso, más que una  ruptura, cuanto habrá acontecido serpa una coherentización del gobierno que sólo puede resultar beneficiosa para los intereses del pueblo y de la nación. Se estarán alineando, como los planetas, la voluntad popular y la acción de gobierno. 
El mecanismo a utlizar es, compañeros y compañeras, organizarnos, denunciar a voz en cuello las medidas antipopulares que tome el gobierno, sin temor a servir de fuego amigo porque no son nuestros amigos quienes solapadamente juegan a deslegitimar al gobierno popular y, por supuesto, proponer medidas y seguir atentamente las señales de nuestra conductora.
A modo de ejemplo y, para no sacarle el culo a la jeringa, no trepido en denunciar como parte del accionar de los filomacristas la venta de Edenor a sus amigos Vila, Manzano y Filiberti; la inducción a la firma por Alberto Fernández del decreto 490/2020 relativo a la erróneamente denominada "hidrovía", que desanda incluso el acuerdo alcanzado con siete gobernadores ribereños del río Paraná para controlar ese estratégico espacio fluvial mediante un ente estatal, favoreciendo así la multimillonaria evasión y contrabando de las cerealeras que sacan nuestra materia prima por los puertos que también controlan y, entre otras cuestiones, por supuesto, hemos de contar el expreso aval al lawfare manifestado públicamente en estos días por Sergio Massa y por su esposa y presidenta de AYSA S.A.(cuyo deficiente servicio viene padeciendo también toda el área metropolitana) Malena Galmarini. Para ellos nuestros presos políticos no son tales y deben estar a cuanto disponga la justicia macrista que sigue intacta. Ignoran que para todos nosostros, son banderas de lucha que flamean en lo más alto de nuestras chuzas.
7) Ayudar al gobierno popular no consiste en aplaudir sus errores ni silenciarlos con la excusa de no servir al enemigo pero, al mismo tiempo, para que no los advierta nuestra gente. El mismo Alberto Fernández requirió que se le reclame por las desviaciones. Y eso es lo que postulamos, como parte militante del pueblo argentino.
8) Compatriotas, compañeros y compañeras: el tiempo urge, la voracidad del poder real no se detiene y reclama nuestro concurso organizado para enfrentarla. Los caballos de Troya no cesarán en sus taimados propósitos.
Frente a ello, no dudemos y afirmemos con decisión nuestra vocación de luchar junto a nuestra líder indiscutida Cristina Fernández de Kirchner hasta alcanzar la construcción de una patria justa, libre y soberana, ceñidos a ese hermoso apotegma del General Juan Domingo Perón, que reza: Primero la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres.

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