Desde Tandil accedieron a un informe donde el Estado argentino reconoce la relación entre cáncer y agroquímicos

Fuente: https://www.eleco.com.ar 08/02/2021 – 7:36 Tandil

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El uso de agroquímicos puede provocar cáncer en seres humanos. Así lo estableció ya en 2015 la Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer, constatado el año pasado por el Instituto Nacional del Cáncer. Recién ahora la información salió a la luz y expertos compartieron el trabajo científico y su reflexión al respecto con la intención de concientizar. La evidencia indica que “la exposición a glifosato es genotóxico”.


Si bien el primer reconocimiento del Estado argentino de la potencialidad cancerígena del glifosato comenzó en 2015, cuando el Instituto Nacional del Cáncer (INC) realizó un informe sobre la relación entre la enfermedad y los agroquímicos, recién el año pasado se pudo acceder a las conclusiones.

A partir de allí la información oficial fue puesta a tratamiento para que sea accesible a la sociedad y por estos días las contundentes especificaciones se dieron a conocer.

Después de cuatro años y en medio de una contienda de visibles conflictos ambientales, donde además en distintos puntos del país, entre ellos Tandil, se debaten nuevas reglamentaciones para las fumigaciones, las revelaciones llegaron de manos de Claudio Lowy y Marcos Filardi.

De hecho, fue Filardi quien accedió al documento en abril del 2019 y su exposición luego de realizar una solicitud de acceso a la información pública ante la que fuera Secretaría de Gobierno de Salud, pidiendo una copia de dicho informe.

Cabe recordar que Lowy es ingeniero Forestal, Master en Desarrollo Humano Sostenible por la Cátedra de la Unesco en la Universidad de Girona, y Coordinador del Nodo Tandil de la Organización Ambientalista Bios, entre otras. Mientras que Filardi es abogado de derechos humanos y soberanía alimentaria, integrante de la Cátedra libre de Soberanía Alimentaria (Calisa) Nutrición en la UBA y del Museo del Hambre, entre otros destacados.

Las pruebas científicas

“El uso de agroquímicos puede provocar cáncer en seres humanos”, así lo estableció ya en 2015 la Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En consonancia con esto, en abril del año pasado el Instituto Nacional del Cáncer (INC) reafirmó dicho concepto al responder la solicitud de Filardi remitiendo información sobre agroquímicos y cáncer.

El trabajo resume la Monografía 112 de la IARC que, en marzo de 2015, reclasificó al glifosato como clase 2A (Probable Cancerígeno en Humanos), especificando que “es limitada la evidencia en humanos sobre la carcinogenicidad del glifosato” y que “se observó una asociación positiva para el riesgo de Linfoma No-Hodgkin y exposición al glifosato”.

También describe que “hay suficiente evidencia en animales de experimentación de la carcinogenicidad del glifosato” e insiste, como evaluación general, que el herbicida en cuestión es “probablemente carcinógeno para humanos”.

El estudio fue realizado a comunidades expuestas a productos en base a glifosato y se encontró daño cromosómico en células de la sangre (formación de micronúcleos), en tanto que los marcadores de daño fueron significativamente mayores después de la exposición.

“Todo lo cual implica un reconocimiento oficial, por parte del INC, de la validez y cientificidad del informe del IARC”, admitieron los expertos.

El estudio completo fue compartido por los analistas, y de allí se desprenden algunas consideraciones a destacar a modo de resumen. En cuanto a la exposición evidencian que el herbicida se encuentra en suelo, aire, aguas (superficiales y subterráneas) y en los alimentos.

Es a través de estos últimos la mayor exposición al agroquímico de las personas. Asimismo, el glifosato se ha encontrado en orina de agricultores, en sangre y en poblaciones en general, develando que también la absorción se produce a través de los poros de la piel.

“Donde se busque, hay plaguicidas”

“Cuando el IARC emitió el informe se desató una feroz campaña desde las corporaciones empresarias vinculadas a su producción y uso destinado a desacreditarlo, que comprometió también a instituciones públicas, académicas y organismos de investigación que promueven el sistema productivo agrícola que los utiliza”, contextualizaron y acusaron Lowy y Filardi.

Manifestaron que el documento informa de la evidencia limitada de su carcinogenicidad en humanos y de la suficiente evidencia de carcinogenicidad en animales experimentales; lo que condujo a su clasificación como probablemente cancerígeno. “El glifosato es probablemente carcinógeno para humanos”, determinaron.

Además, expone fuerte certeza de que el glifosato puede operar con dos características claves de conocidos carcinógenos humanos que son genotoxicidad y estrés oxidativo, y que éstos pueden actuar en las personas.

Para Lowy, quien desde Tandil también integra la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) y la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE), desde que se realizó el informe alguien con el suficiente poder “no autorizó que ni la Secretaria de Salud ni el Instituto Nacional del Cáncer lo hicieran público”.

Asimismo, el ingeniero aseveró que “donde se busquen plaguicidas, se encuentran plaguicidas que causan daño”, recordando no solamente el trabajo de investigación de la Unicen, donde encontraron más de 16 agroquímicos en 15 escuelas rurales de esta localidad, sino también los herbicidas e insecticidas hallados en los peces muertos del Salado.

En este sentido, y para finalizar, arremetió contra lo que se dicen Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), insistiendo en que no se puede aceptar el argumento de que derivan menos de 10 metros las aplicaciones terrestres y 40 metros las aéreas. De hecho, por estos conocimientos basados en evidencias científicas, es que junto a la doctora en Biología Graciela Canziani presentaron el anteproyecto de Ordenanza de Regulación de la Aplicación de Agroquímicos Plaguicidas en el Partido de Tandil.

El Eco de Tandil

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