La Degradación del Lenguaje: ¿La vida o la economía?

Por el Licenciado José María Caracuel

Regresar a Inicio de Diario Mar de Ajó (el diarito)

Una de las características de la cultura neoliberal es que la palabra ha perdido su significado instintivo; es decir, se ha perdido la conexión entre el vocablo literal y el impulso espiritual que compone su significado.

Sin este contenido real, el discurso consiste sólo en “frases vacías”, como por ejemplo “el mundo libre”, “los brotes verdes”, “la luz al final del túnel”  o “la libertad individual”.

Estas frases están totalmente desprovistas de realidad en la estructura socio-política de mercado; en ella la profunda realidad es el poder del dinero sobre los seres humanos y la vida.

El objetivo de estas  frases huecas es reemplazar el sentido humano de la vida social por  convencionalismos interesados e instalar el interés monetario por encima del interés humano vivo en la actividad económica.

Hay un paso muy corto entre la frase vacía y la mentira, particularmente en el ámbito de la política y la economía; por el predominio de las palabras vacías se falsifican realidades, se difama, se calumnia. Y esto constituye un arma poderosa en manos de los que tienen intenciones de manipular a las personas hacia fines de  sus propios  intereses.

En nuestro tiempo, un gran número de personas de clase media piensan y actúan poseídas por fuerzas mezquinas debido a que éstas hablan a través de palabras vacías, un lenguaje en el que los intereses del materialismo han tomado el lugar de los impulsos morales humanos.

Podemos ver ejemplos de estas construcciones verbales huecas o malintencionadas en:

  • El  falso nacionalismo xenófobo en el que “los extranjeros viene a quitarle trabajo a los compatriotas, estudiar en nuestras universidades y atenderse en nuestros hospitales… con el dinero de mis impuestos”
  • “Las villeritas se embarazan para cobrar la AUH y tienen hijos que son animalitos salvajes que no se dejan educar” (textual de un ex funcionario de hace muy pocos años)
  • Difamaciones y calumnias para engendrar odio y rencor sobre oponentes.
  • El sometimiento de la vida cultural, la medicina, la educación, la investigación, la jurisprudencia al poder económico.
  • La propuesta del derrame según la cual la satisfacción de las ambiciones económicas de los más poderosos, por sí mismas afianzarán el bienestar humano.
  • La subyugación de toda la existencia e intereses humanos al mecanismo inhumano e impersonal de la búsqueda del beneficio económico.

En suma: el interés por el dinero por encima de la vida.

El antídoto para este veneno de las palabras vacías, engañosas o malintencionadas es la emancipación en la vida cotidiana, cultural, política y en la educación, de la capacidad  de convencimiento de los medios de difusión ligados a las corporaciones y otros grupos del poder financiero.

La derrota de la mentira por la verdad, del egoísmo por el altruismo, de la especulación económica por la vida, vendrá de la mano dirigentes honestos, de la tarea de  las asociaciones, juntas, agrupaciones, sindicatos, de los grandes líderes  de las luchas populares  y el TRABAJO COTIDIANO, ININTERRUMPIDO, ANÓNIMO DE LOS COMPAÑEROS DE CAMINO HACIA UN MUNDO MEJOR.

Regresar a Inicio de Diario Mar de Ajó (el diarito)