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Casi un centenar de mujeres viaja a la Antártida para promover el liderazgo femenino en materia científica

Hielo Antártida

El sur del país celebró la entrada del año nuevo siendo testigo de una de las iniciativas más importantes a nivel internacional en materia de igualdad de género. La ciudad de Ushuaia, en Tierra del Fuego, fue el punto de partida de la tercera expedición del programa australiano Homeward Bound, cuyas participantes son 79 científicas de diferentes nacionalidades. Todas ellas partieron del puerto de Ushuaia el pasado 31 de Diciembre rumbo a la Antártida, en donde permanecerán hasta mediados de enero con el objetivo de observar la evolución del calentamiento global en esta zona, la más afectada por esta amenaza medioambiental del planeta. Para ello, visitarán las diferentes bases internacionales que se encuentran en la Antártida, como la argentina Carlini o la estadounidense Palmer, y trabajarán codo con codo para poner en marcha proyectos cuya finalidad sea la mitigación del por ahora imparable cambio climático.

Con todo, el estudio del calentamiento global no es el único objetivo que persigue este grupo de mujeres. Otro de los objetivos principales de la expedición es promover la presencia de mujeres en el ámbito de la investigación, un campo reservado durante décadas al género masculino. Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un avance en la representación de las mujeres en aquellos sectores eminentemente masculinos, algo que se debe principalmente a la lucha de las propias mujeres por hacer ver que su duro trabajo y sus logros son tan válidos como los de cualquier hombre. En Argentina tenemos grandes ejemplos de mujeres luchadoras que han conseguido destacar en disciplinas dominadas por los hombres. Tal es el caso de la bonarense María Lampropulos, que ha cerrado el pasado 2018 situándose entre el top 100 de los mejores jugadores de póker del mundo, un título al que suma el de haberse convertido en la primera mujer y en la primera persona de América Latina en ganar el torneo PCA, uno de los más importantes de esta disciplina. Pero no es algo nuevo, en nuestra historia contamos con mujeres pioneras, como Carola Lorenzini, recordada en todo el mundo por ser la primera piloto de avión argentina, además de destacar en deportes como el hockey, el remo o el atletismo.

Siguiendo esta línea de mujeres pioneras, las 79 científicas que se han embarcado en esta travesía a la Antártida no solo buscan encontrar una solución al cambio climático sino visibilizar su trabajo en la persecución de esta meta y en los entornos de toma de decisión. Para Christiana Figueres, quien trabajó como Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) participando activamente también durante las negociaciones para la aprobación del Protocolo de Kyoto, la cuestión de la mujer en la ciencia no es un tema baladí. La costarricense señaló que hasta hace muy poco se ha venido desperdiciando el 50% del capital humano por cuestiones de exclusión de género y que ha llegado el momento de alzar la voz y aprovechar el 100% de nuestros recursos para tratar de solucionar un problema que nos afecta a todos, hombres y mujeres, por igual. Como muestra de su apoyo al programa, Figueres también participa activamente en la expedición acompañando a las 79 científicas en su travesía al Polo Sur.

Se trata pues de una iniciativa que conjuga fines medioambientales y feministas y que está encabezada por mujeres de 35 nacionalidades diferentes. Marina Mansilla, fundadora de la ONG Fundación TierraVida, y Anabella Palacios, quien lleva los últimos 9 años viviendo y trabajando en Washington DC, son las únicas argentinas de las 79 científicas que han puesto rumbo a la Antártida. Junto a ellas, Carolina García (Colombia), Ines Meléndez (Venezuela), Maria J. Molina (Nicaragua), Melania Guerra (Costa Rica), Natalie Unterstell (Brasil) y Yalimay Jiménez (Venezuela), conforman la representación latinoamericana de la expedición.

El programa Homeward Bound vio la luz en el año 2015 de la mano del activista y consultor de liderazgo Fabian Datnner y la científica Jessica Melbourne-Thomas. Ambos idearon un proyecto en el que las mujeres fuesen las protagonistas puesto que en la actualidad este colectivo no se encuentra representado en posiciones de liderazgo en el mismo porcentaje que los hombres, a pesar de conformar más de la mitad de los egresados universitarios recientes. El apoyo ofrecido desde diferentes colectivos científicos provocó que el proyecto se volviera viral a nivel internacional haciendo posible la primera expedición a la Antártida en 2016.

En la actualidad la iniciativa busca crear una red a nivel internacional de 1.000 científicas expertas en cuestiones sobre el calentamiento global en un plazo de 10 años, dando visibilidad así a las mujeres en la ciencia. La expedición a la Antártida es la culminación de un programa de un año de formación en el que las participantes también reciben nociones de liderazgo, estrategia y visibilidad al tiempo que trabajan con mentores especializados. La próxima edición del programa ya está en marcha y contará con un total de 94 mujeres científicas de distintas disciplinas.

Antartida

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