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María del Carmen (Bocha) La de la hermosa sonrisa

María del Carmen Barros Lapellegrina de Zaffora (Bocha) nació en Azul el 3 de febrero de 1943. En Azul se recuerda a Bocha por su simpatía, Sus padres tuvieron una zapatería en Azul, estudió en el Colegio Nacional “Esteban Echeverría” y en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Luciano Fortabat”, donde conoció a Roberto “Chuli” Zaffora, se casaron, tuvieron dos hijos, Sabina y Nicolás. BochaBarros

“Con Chuli María tuvo una confitería en Azul que se llamaba “Z”, en San Martín casi 25 de mayo, (una o dos cuadras hacia la calle Necochea esto estimo, no sé, que está de más)- dice Silvio al comenzar a hilvanar los recuerdos de sus compañeros queridos de la militancia.[1]

Empezamos a tocar con la banda de rock que tenía junto al Gordo Maddio, Roberto Cúcaro, Tacún Lazarte y Cocoa López. Ahí nos conocimos, ahí empezamos a entablar relación junto a Jorge Sarraute que nos acercó a la militancia, a la política. En una confitería- dice Silvio con los recuerdos intactos de esos momentos que son fundacionales para la vida de un ser humano comprometido. En una confitería “Dime”(era una pizzería y se llamaba “Rimini”. “Dime”, sigue existiendo y está en Uriburu y Humberto en la esquina Oeste), que estaba de la Galería Alsina hacía el lado de la calle Moreno, peleaba Cassius Clay  y Bonavena. La pelea estuvo de fondo y cada vez estuvo más de fondo a pesar de que peleaba Bonavena y Clay porque estábamos hablando de las desigualdades. Ese fue el acercamiento a la militancia.

Bocha y Chuli nos consiguen el departamento que íbamos a ir a vivir a Buenos Aires, nos fuimos por la música, no fue el gordo, ahí fue el primer desprendimiento. Se mezclaban en todas las conversaciones, año 1971, la militancia. Ahí empezamos las lecturas cada vez mas peronistas. Chuli estaba en la FAR. Al poco tiempo en una carla que tuvimos en la casa de Bocha  nos “encuadra”, pasamos a ser de la FAR.

El se ocupaba de la preparación. Leíamos mucho a Cooke, a Perón, lo que siempre estuvo presente fue la práctica política. Se vivía una época de mucho auge de masas y participación. Lo que más destaco son los criterios de Bocha y Chuli con respecto a la representación política de masas. Había un ejemplo que creo que era de Mao, ligado a la lucha armada que decía que si un pescado estaba solo en la pecera era más fácil que lo agarraran. Toda esa época fue de mucha discusión, Chuli era uno de los que impulsaba mucho la lucha política, la politización.

Hay una anécdota de Bocha que a mi siempre me pesa mucho- dice Silvio con una voz que intenta masticar las palabras para transcribirlas tal cual fueron. Veníamos caminando con Omar Gasparini (Chirola) con Chuli atrás, yo venía caminado con Bocha mas adelante y una cosa que siempre se preguntaba era: “porque tendré este nivel de conciencia”.

Porque si vos no tenés nivel de conciencia te resbala todo- dice Silvio que habla de “ellos” como si le resultara imposible separarlos y completa el recuerdo de ambos militantes diciendo:- teníamos un lazo muy de compañeros, muy buena relación.

Cuando pasa el “Operativo Dorrego” (octubre de 1973), cuando termina yo estaba militando en zona Oeste y Chuli  me manda a pedir desde Tandil, el era responsable de la zona, arma la zona centro, era un cuadro, sin duda y fui a vivir con ellos a su casa.

Ahí nació Sabrina, yo le (he cambiado) cambiaba los pañales, le daba el biberón, la hacía dormir.  Aprendí mucho, llegamos a tener en Tandil una práctica política importante en distintos frentes: barriales, fabril (sindical, teníamos trabajos entre 8 y 10 gremios, incluso llegamos a tener el sindicato de Municipales local), estudiantil (secundario y Universitario), además las Juventudes políticas (radicales, socialistas, democracia cristiana, comunistas y otros) , frente villero no porque no existían y además no había desocupados. Todo eso lo concebíamos, esa era la política de Montoneros, después lo otro fue una desviación.

Ellos estaban rentados. Se empezaba a militar a las 7 de la mañana y se terminaba cuando íbamos  a dormir. Yo trabajaba (hasta que no pude hacerlo más por cuestiones de responsabilidades organizativas muy extensas) porque pensaba que el militante rentado se desvinculaba de la realidad, que si te pagan, si tenés asegurado los garbanzos, ya te relajas, tenés otra relación con el mundo, Si bien a mi me parece que hay que hacerlo, hay que hacerlo pero muy poco, sino generas otro tipo.

No ganas tiempo, porque no ganas tiempo, no podes apurar los procesos. Los procesos son como la gallina, los pollitos nacen a los 21 días aunque le hagas hinchada. Los procesos son los procesos…

Me llevaría unos dos o tres años, eran mas grandes que yo, eran muy piolas, eran muy piolas repite. Cuando me enteré que habían desaparecido (yo estaba en Sierra Chica) me quise matar…

Silvio los recuerda a los dos con el profundo cariño y respeto a quienes supieron ganarse la confianza de reconocerlos como militantes populares.

En su libro “La militancia”  tiene la dedicatoria personal para cada uno de ellos: En memoria de estos compañeros que me enseñaron a ser mejor militante… Roberto “Chuli” Zaffora porque aprendí de táctica y estrategia en la práctica política barrial, sindical,  estudiantil…”

María “Bocha” Barros por tu seguridad, tu compañerismo y tu moral contagiosa…

La legitimidad, la importancia de la palabra y los hechos marcan,  junto a otras ideas expresadas  en el libro, la reflexión necesaria para aportar  a seguir construyendo una sociedad como la que soñaron Roberto y María.

Legitimidad: “Tan importante y de la mano con la necesidad de la representatividad es el militante legítimo. El legítimo es quien expresa cabalmente los intereses populares de un sector de la sociedad. O de la sociedad que dice y quiere representar.

Las palabras y los hechos: Hay una distancia tan corta entre palabra y hecho y a su vez tan ancha, tan distinta, tan prometida una como contundente la otra.

La palabra está ligada a promesa, los hechos son la concreción a través de la política. Todo esto surge a través de la difícil tarea de la transformación. La transformación es la concreción posible de un determinado momento histórico. Es la idea que se expresa a través de la palabra y que solo puede concretarse a través de los hechos, es decir de la política”[2]

Porque seguramente la legitimidad militante se demuestra  con la coherencia entre las palabras que pronunciamos y los hechos que generamos Bocha y Chuli están, para Silvio, entre los militantes populares que dio con generosidad una generación dispuesta a construir un mundo mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Entrevista realizada por el autor a Silvio Bageneta (Mar de Ajó) compañero de militancia de Roberto Zaffora y María del Carmen Barros.

[2]  BAGENETA, Silvio: La Militancia: El debate entre la legalidad y la legitimidad, Ediciones del Autor, La Plata, 2009, pp.92-93.

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