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¡Qué parezca un accidente! ¿Quién mató a Jorge Cafrune?

(Chacarera de los yuyos / cuando vendrá el que diga… tomá Turco lo que es tuyo – Chacarera de los Yuyos, Jorge Cafrune) 

Jorge Cafrune, Que parezca un accidente

Jorge Cafrune, Que parezca un accidente

No se puede ir revolviendo permanentemente el pasado, porque se corre el riesgo de estancarse y no ir para adelante. El ejemplo de la España post Franco es quizás uno de los mejores ejemplos. Aquel discurso memorable que relataba José Sacristán en “Solos en la madrugada” (si no viste ese peliculón, siempre estás a tiempo), lo llevaron adelante los españoles y superaron el horror del franquismo.

Hace horas que los chilenos exhumaron el cadáver de Pablo Neruda sólo para saber si murió envenenado –asesinato- o la versión pinochetista del deceso por cáncer fue real.

Y nosotros los argentinos tenemos también el derecho de saber la verdad sobre la muerte de Jorge “Turco” Cafrune en 1978. Quizás es el mejor homenaje que se merece la memoria de uno de los grandes cultores de la música de tierra adentro. No sé si los muertos descansan en paz o si es sólo un dicho para consuelo de los que están vivos, pero no olvidar a nuestros próceres del arte nos hace bien a todos.

Si no lo registrás, Jorge Cafrune emprendió un homenaje al General José de San Martín cabalgando hacia Yapeyú en enero de 1978, donde depositaría un cofre con tierra de Boulgone Sur Mer.

En la madrugada del 31 de enero lo embistió una camioneta y “el turco” estuvo tirado en el pavimento muchas horas sin que llegara ayuda. Las costillas enterradas en sus pulmones fueron fatales y murió tras agonizar largo rato.

En la localidad de Benavidez se rumoreaba el nombre de un tal “Héctor”, que supuestamente fue quien conducía la camioneta que embistió al caballo que montaba el folclorista. Debió ir a una velocidad impresionante para demoler un animal que pesa arriba de la media tonelada, y terminar con la vida del folclorista que era un tipo fuerte y morrudo.

Su hija Yamila, que tenía 12 años cuando murió el padre, siempre sostuvo la hipótesis del crimen político simulado de accidente.

Recién lo dijo –siendo vocera de la familia- a partir del restablecimiento de la democracia en 1983.

Jorge Cafrune fue uno de los tantos artistas cuyas canciones eran censuradas por la dictadura. Ya no estaba López Rega, pero algunos mentores ideológicos y mano de obra asesina de la Triple A formaban parte de las patotas militares.

En Radio Nacional de Córdoba está guardado como un recordatorio de aquella época negra, la tapa de un disco de Cafrune y tachados con birome las canciones que estaba prohibido difundir.

Yamila cuenta que entre las canciones prohibidas de su padre estaba Zamba de mi Esperanza. Para la mentalidad retardataria, la palabra “esperanza” era subversiva. Te suena a cuento chino si no viviste esa época, pero ahí está el testimonio del disco en la radio cordobesa.

Pero el testimonio que vale para conjeturar que Jorge Cafrune fue víctima de un complot para asesinarlo, lo dijo una sobreviviente del campo de concentración cordobés, La Perla.

Graciela Geuna dijo haber escuchado estando en cautiverio, que un carcelero llamado Carlos Enrique Villanueva prometió matar a Jorge Cafrune por haber desobedecido la orden de no cantar en Cosquín “Luna Cautiva”, una zamba que el artista había presentado en la nómina de temas que interpretaría sobre el escenario. La directiva militar de aquel entonces era que los músicos tenían la obligación de hacer conocer la nómina de temas que cantarían en público.

Las autoridades cordobesas al mando de Luciano Benjamín Menéndez decidía qué temas eran potables y cuáles no. Este personaje llamado Villanueva fue quien decidió que “Luna Cautiva” no sea cantada, pero al final Cafrune la interpretó igual y el militar juró matarlo.

Su hija Yamila estudió abogacía con la intención de investigar desde las leyes la muerte de su padre. En 1992 comenzó a cantar y hoy es una destacada folclorista, y le cuesta hablar de aquella muerte trágica.

Uno de los temas preferidos de Cafrune era el que registraba su verdadera esencia. Se trata de “Orejano”, que así se le llama en el campo al ganado que no tiene marca de dueño, y es libre para ir donde quiere.

Porque cuando tenga que cantar verdades, las canto derecho no mas a lo macho / aunque esas verdades demuestran bicheras donde naides creían que hubiera gusanos”, dice uno de los párrafos de este hermoso tema.

Pablo Neruda merece que se sepa la verdad sobre su muerte, también Jorge Cafrune tiene ese derecho. Y no es para mal de ninguno sino para el bien de todos, como termina el Martín Fierro.

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