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Puerta europea para los científicos argentinos

Así como la calificación de la mano de obra local sirvió en más de una ocasión para definir que una inversión se radique en el país, el buen estándar de los científicos argentinos los puso en la mira del Consejo Europeo de Investigación, que dispone becas para trabajos de excelencia.

Hace diez años existe cooperación científica entre Europa y Argentina, lo que permitió a evaluar la solvencia de los estudiosos locales. Pero el viernes se firmó en Buenos Aires un convenio más específico, que permitirá a aquella entidad captar talento argentino con becas destinadas a investigadores del Conicet.

Puerta Abierta En Europa A Cientificos Argentinos

Puerta Abierta En Europa A Cientificos Argentinos

El convite está dirigido a doctores en diversas disciplinas, que seguirán percibiendo su sueldo del Estado, pero dispondrán de fondos adicionales para desarrollar otras tareas  en territorio local o en el país europeo que los integre a un programa de investigación en su especialidad.

Es el tercer acuerdo de este tipo que firma el Consejo Europeo fuera de las fronteras contienentales. El primero se celebró en el 2012 con Estados Unidos y el segundo, en el 2013, con Corea del Sur. Ahora le tocó el turno a la Argentina, la primera nación de América con la que la Unión Europea rubrica un pacto de esta naturaleza y que resultó privilegiada respecto de México y Brasil, a pesar de que  el Viejo Contienente tiene con ellas alianzas estratégicas.

Según explican los funcionarios extranjeros involucrados en la iniciativa hay dos razones por las cuales el país resultó privilegiado. Una es la calidad profesional de sus científicos, en particular en disciplinas ligadas a la física, química y biología. Otra es el empeño que en esta década puso el Ministerio de Ciencia y Técnica para promover  lazos de investigadores locales con el exterior.

La principal novedad del flamante convenio es que permitirá integrar a equipos de trabajos europeos a científicos locales que se ocupen de algún desarrollo particular sin necesidad de que haber estado integrando el cuerpo de trabajo que desaarrolla el proyecto. Mecanismo de caza puntual de cerebros que habilita un nuevo intercambio.

La cooperación con los investigadores europeos no es nueva, pero hasta ahora se dio en condiciones más acotadas. Hay 130 argentinos investigando de manera conjunta en Europa y 13 de ellos son líderes de staff, buen desempeño que consolida su prestigio.

Otro de los documentos que acaban de ser firmados en la señorial sede de la Academia Nacional de Ciencias, establece un nexo de coorperación entre flamante Centro de Investigaciónes en Bionanociencias (Cibion), dependiente del Conicet, y el International Nanotechnology Laboratory, con sede central en Portugal.

“Argentina tiene sectores de excelencia científica en los que debe concentrarse”, recomienda María Cristina Russo, directora general de investigación e innovación de la Comisión europea. Fue quien el viernes rubricó acuerdos junto al titular de esa cartera, Lino Barañao. Claramente, la nanotecnología es una. Entre otras varias actividades, el Cibion hoy desarrolla métodos de diagnóstico para medicina financiados por laboratorios privados. De llegar a buen puerto, este trabajo permitirá sustituir importaciones de material utilizado para este fin: la investigación aplicada tiene consecuencias económicas bien palpables.

El desarrollo científico parece ser una línea estratégica de la política europea que acaba de lanzar un programa  denominado Horizonte 2020 y al que destinó destinó un presupuesto de 80 mil millones de euros a ejecutar en los próximos cinco años.

Esto implica un 20 por ciento más de lo presupuestado para estos fines hasta el momento. Prueba de que, a pesar de la crisis económica financiera que atraviesan muchas naciones de ese continente, no hubo recortes en esta área.

Experiencia junto al Nobel de Química Stefan Hell

El físico e investigador de Conicet, Fernando Stefani, es uno de los argentinos que trabajan junto al alemán Stefan Hell, Premio Nobel de Química 2014 por sus desarrollos en microscopía óptica.

Desde el 2011 el argentino sostiene un vínculo con el laboratorio del experto galardonado y comanda  ahí mismo el postdoctorado de otro colega connacional, experiencias que se realizan bajo el paraguas de los acuerdos de cooperación entre Europa y el país.  El intercambio es prometedoramente provechoso para la tarea científica local abocada a resolver varios misterios, entre ellos, cómo se generan los circuitos de conocimiento del cerebro o “plasticidad sináptica”. Algo que gracias a los microscopios de superresolución es posible explorar.

“El intercambio es clave para desarrollar una tecnología de la que pocos países del mundo disponen”, pondera el experto argentino.

Los nóbeles argentinos en ciencias duras

Bernardo Houssay, Medicina, 1947.
Descubrió el papel que las hormonas pituitarias tienen en la regulación el azúcar en sangre.
Dio impulso a la fisiología.
Impulsor del Conicet.

Luis Leloir
Química, 1970
Estudio el pepel de los nucleótidos en la fabricación de los hidratos de carbono.
Fue discípulo de Houssey.

César Milstein
Medicina, 1984
Perfeccionamiento del sistema inmunológico.
Se considera que hay un antes y un después de su aporte en este terreno.

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