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RAUL SALVADOR GOMEZ Murió el creador del Rastrojero, un ingeniero formado en La Plata

Creador del emblemático Rastrojero, el ingeniero aeronáutico graduado en la facultad de Ingeniería de La Plata, Raúl Salvador Gómez, murió esta semana a los 90 años en la ciudad de Rosario.

Nacido en Chaco, el inventor de la camioneta pick up que marcó un antes y un después en la industria automotriz nacional llegó a nuestra ciudad en 1944 y realizó toda la carrera viviendo en una pensión de 47 entre 1 y 2.

Hace un par de años, estuvo en la unidad académica donde estudió y dejó anécdotas e historias de su paso por las aulas de la Universidad local. Gómez, quien falleció el lunes último, era oriundo de la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña, donde nació en 1924.

 

Como se dijo, veinte años después llegó a La Plata para inscribirse en la entonces facultad de Ciencias Fisicomatemáticas (hoy Ingeniería), “atraído por el auge de la aeronáutica”, contó. Un Gómez adolescente ya se había enamorado de la aeronáutica mientras cursaba la carrera de técnico en esa disciplina en la Escuela Industrial de la Nación, anexa a la facultad de Ingeniería de Rosario.

Su desarrollo le valió un gran reconocimiento y numerosas distinciones a Raúl Salvador Gómez “En esa época se editaba la revista Hobby, donde publicaban planos de aeromodelos para construir con madera balsa y recubrimiento de papel muy liviano. Hacíamos cemento para pegar las piezas disolviendo el celuloide de las películas en acetona. Estos avioncitos accionaban la hélice por medio de una madeja de hilos de goma”, recordó en su visita a la Ciudad el ingeniero.

Para 400 Luego rememoró que al llegar a la facultad de Ciencias Fisicomatemáticas “había cupo para 400 alumnos, más los estudiantes que egresaban del Colegio Nacional”. “Por ello, para ingresar, en enero, febrero y marzo se daban clases de Algebra, Geometría y Trigonometría y luego se tomaba un estricto examen final. Quienes obtenían 21 puntos integraban una lista en orden de mérito hasta completar los 400 cupos. Si luego quedaban vacantes, eran asignadas a los que obtenían mayor puntaje en un examen oral”, detalló en su momento Raúl Gómez. Hizo la carrera mientras vivía en una pensión de 47 entre 1 y 2, a una cuadra de la facultad, donde compartía sus tardes de estudio con unos diez jóvenes universitarios provenientes de diferentes provincias, al igual que él.

Recordó que hacia 1946 “comenzó a funcionar el centro de estudiantes fuera de la facultad”. Pero el inventor resaltó que para los alumnos la casa de estudios de 1 y 47 era el auténtico “segundo hogar”. “Por disposición del director del Instituto Aeronáutico (nombre que llevaba en aquellos años el actual departamento de Aeronáutica), Clodoveo Pasqualini, los jóvenes tenían llave del taller, de manera que podían ir hasta los domingos para usar las máquinas.

Una vez hice una pieza de repuesto para la moto de un compañero”, contó, y pintó un paisaje de aquellos años dorados: “En la biblioteca guardábamos una pelota de fútbol para jugar un rato entre clase y clase”. Y vino a su memoria en aquel relato que “los alumnos de la carrera también podían retirar de la biblioteca de la facultad, desde las 8 de la noche hasta las 8 de la mañana siguiente, las imprescindibles máquinas de calcular Facit cuando necesitaban hacer trabajos prácticos”.

El Rastrojero Tras rendir la última materia el 1° de abril de 1950, Raúl Gómez se recibió de ingeniero aeronáutico. “Rendí Proyecto y Construcción de Aviones, que dictaba el profesor Emanuele Gambilargiu”, comentó y realzó que “ese mismo año, a través de gestiones del doctor Pasqualini, junto con otro egresado ingresamos a trabajar a la Fábrica Militar de Aviones, en Córdoba, principal centro industrial del país en aquel entonces”.

Aunque el gran invento de Gómez comenzó a gestarse en 1952, cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón ordenó la creación de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) para la producción de aviones, tractores, motocicletas y automotores.

Poco después, el ministerio de Aeronáutica le encargó al joven ingeniero graduado en nuestra ciudad el diseño de un vehículo utilitario “a partir del reciclaje de los motores Wilys Overland, pertenecientes a tractores en desuso”.

Así fue como nació el primer prototipo del Rastrojero, un utilitario “rústico y eficiente para el transporte de hasta una tonelada de peso, apto para el desplazamiento sobre tierra y barro y de regular desempeño sobre pavimento. Su nombre se debe a que debía marchar sobre el rastrojo del campo (residuo de la cosecha)”. Hasta hoy, el Rastrojero puede verse en tareas de reparto en muchas ciudades y pueblos del interior. Su desarrollo le valió un gran reconocimiento y numerosas distinciones a Raúl Salvador Gómez, quien llegó a bromear: “En Córdoba soy un héroe nacional”.

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