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Una empresa cooperativa y nacional al servicio del pueblo

Cuando el lunes 11 de agosto los 400 trabajadores y trabajadoras de la empresa gráfica multinacio-nal norteamericana R.R. Donnelley SA concurrieron a cumplir con sus tareas cotidianas en Garín, se encontraron con las puertas del establecimiento cerradas y un comunicado que decía: ‘Estimado colaborador: Lamentamos profundamente tener que comunicarle que estamos cerrando nuestras operaciones en Argentina y solicitando la quiebra de la empresa, luego de 22 años en el país…’La industria gráfica en Argentina esta compuesta, en su inmensa mayoría por pequeños y medianos establecimientos de capital nacional, entre los que debe incluirse a las empresas recuperadas y con-vertidas en cooperativas por los trabajadores/as gráficos con el firme respaldo del Sindicato Federación Gráfica bonaerense.La realidad productiva del sector se movió en línea con los vaivenes de la economía argentina. Por origen y composición, la suerte de estas Pymes y Cooperativas Gráficas, estarán siempre, inde-fectiblemente, ligadas al interés y destino de la Patria.

LAS MULTINACIONALES. Las empresas multinacionales incursionaron en la industria gráfica argentina a partir de la década del ’90 para dedicarse fundamentalmente a la impresión de revistas, periódicos, folletos y otro tipo de publicaciones en máquinas rotativas.Eran tiempos en que el gobierno de Menem, fiel a los principios neoliberales consagrados en el ‘Consenso de Washington’, imponía en el país la mal llamada economía de ‘libre’ mercado que incluía el ‘libre’ comercio internacional (nada de proteccionismo), privatizaciones, un Estado reduci-do a su mínima expresión y fuertes ajustes que provocarían de manera progresiva e irremediable, un enorme perjuicio a toda la industria nacional. Por un lado achicamientos y cierres de establecimien-tos con la consecuente pérdida de miles y miles de puestos de trabajo, por el otro, fuerte concentración y extranjerización de la economía argentina.El primer arribo de capitales extranjeros a la industria gráfica argentina se produjo en marzo de 1992, cuando la Editorial Lord Cochrane de Chile constituye un joint venture con Editorial Atlántida SA, dando nacimiento a la empresa Atlántida Cochrane Impresores (A&C). Como conse-cuencia de dicha asociación, calificados trabajadores de los históricos talleres de Atlántida, con muchos años de antigüedad en la empresa, perdieron sus puestos de trabajo al ser reemplazado el siste-ma de huecograbado por impresión en rotativas Offset.En 1997, y merced a la política de comercio internacional sin barreras que favorecía la importación de todo tipo de productos que comenzaba a afectar seriamente a las pymes gráficas, A&C, con infraestructura ventajosa, obtiene el primer puesto de exportadores de productos gráficos impresos.En 1999, año en que Fernando de la Rúa es elegido Presidente y ratifica el plan de convertibilidad, la multinacional norteamericana R.R. Donnelley Sons compra el 100% de las acciones de A&C. Cinco años más tarde, la compañía pasaría a llamarse R.R. Donnelley Argentina SA.En diciembre de 2001, como todos sabemos, estalló en el país la más trágica crisis económica, política y social de toda su historia a consecuencia del persistente y criminal plan neoliberal. Mientras una enorme masa de desocupados eran empujados a la desesperación y la pobreza y en el marco de un cuadro social alarmante, otra multinacional gráfica: Quebecor Printing de capitales canadienses, que había ingresado al país en 1999 adquiriendo la planta de impresión de periódicos y revistas de Editorial Perfil SA ubicada en Barracas, anuncia el cierre del establecimiento sumando a la crisis más de 200 nuevos trabajadores desocupados. Al mismo tiempo Donnelley impone una reestructuración reduciendo significativamente los puestos de trabajo en el taller.
EMPRESAS RECUPERADAS POR LOS TRABAJADORES/AS. En contraposición a la conducta de estas multinacionales, centenares de trabajadores/as gráficos que veían perder sus puestos de trabajo por el cierre de establecimientos emprenden, con activo respaldo del Sindicato, una extraordinaria lucha, ocupando los talleres, resistiendo la incomprensión de in-sensibles jueces comerciales, las amenazas policiales de desalojos y las denuncias penales de algu-nos de los inescrupulosos patrones que veían frustrada, por la firme posición de los trabajadores, la evidente intención buitre de vaciar las empresas que habían cerrado. Pese a innumerables y constantes obstáculos, esos compañeros/as as gráficos, en defensa de su derecho al trabajo y, también, aunque ellos no alcancen a valorarlo, en un gesto de auténtico aporte patriótico, lograron recuperar las empresas cerradas, poner nuevamente en marcha las máquinas y reactivar lentamente la producción.Así nacieron las empresas recuperadas por los trabajadores/as gráficos, que comienzan a compartir fraternalmente sus experiencias con trabajadores de otras empresas de la industria en crisis, alentándolos a seguir el mismo camino. Con el correr de los años, estas empresas recuperadas fueron constituyendo una cadena de Cooperativas de Trabajo que, coordinadas a través de una red, unen sus esfuerzos potenciando un sector de propiedad social profundamente comprometido con la producción y el trabajo, base esencial de cualquier Proyecto Nacional y Popular.
AÑO 2003. VUELTA DE PAGINA. Con la llegada al gobierno nacional del Presidente Néstor Kirchner y su postura de rechazo a las pretendidas imposiciones de los organismos financieros internacionales, programando un desendeudamiento del país condicionado a la reactivación económica e impulsando una política de integración latinoamericana y de rechazo al ALCA, la producción nacional comienza a crecer y la industria gráfica es beneficiada significativamente por la reactivación. En el contexto de esta política de dignificación nacional se recuperan millones de puestos de trabajo en todo el país y aumenta el poder adquisitivo de la población producto del reestablecimiento de la discusión anual de paritarias salariales en todos los gremios, de los programas de reivindicación social para los sectores más desprotegidos y las mejoras en los haberes de jubilados/as y pensionadas, lo que alimenta el círculo virtuoso de mayor consumo y aumento de la producción.Las históricos reclamos del sector gráfico encabezados durante años por la Federación Gráfica Bonaerense en procura de la sustitución de importaciones de productos gráficos, en particular la exigencia de eliminación de injustos beneficios a favor de las grandes editoriales que realizaban fabu-losos negocios imprimiendo en el exterior e importando libre de aranceles al amparo de una su-puesta ‘libre circulación de la cultura’ que les servía para introducir desde afuera de nuestras fron-teras, todo tipo de publicaciones, hasta folletos de supermercados y revistas pornográficas, comienzan a ser atendidos por el nuevo gobierno que, retomando los principios fundacionales del peronis-mo, demuestra su convicción de defender la producción nacional con todo el apoyo que brinda el poder de un Estado recuperado enfrentando abiertamente a quienes pretendían seguir sosteniendo con debilitados argumentos los beneficios de la economía de mercado y del ‘libre’ comercio.Por citar solo un ejemplo que muestra los resultados de esta política en defensa de la producción nacional, cabe mencionar las estadísticas de la Cámara Argentina del Libro (CAL): En el año 2003 la industria gráfica produjo en el país 32.943.571 ejemplares de libros. Ocho años después, en el año 2011, la producción alcanzó el pico histórico de 102.607.330 ejemplares y, en 2013 se confeccio-naron en distintos talleres gráficos, 88.171.330 ejemplares. Progresivamente, gran parte de los libros y publicaciones que se imprimían fuera del país han sido repatriados.
LOS BENEFICIOS DE LAS MULTINACIONALES. Por su poderosa infraestructura y capacidad de financiación para un constante y rápido reequipa-miento tecnológico en función de una mayor demanda, las multinacionales gráficas han sido las principales beneficiadas por la mencionada reactivación productiva, lo que les ha permitido a lo largo de la última década aumentar su rentabilidad y remitir utilidades a sus casas matrices. Algunas efectuaron reinversiones, otras no.Algo que resulta más que notorio es que desde hace un par de años, algunas de ellas comenzaron un accionar en bloque con otras corporaciones afectadas en sus privilegios por las políticas del gobierno nacional, ofensiva que se aceleró hacia fines del año pasado con alarmantes denuncias de ‘pérdida de competitividad’ atribuida, entre otros factores, a los altos salarios en Argentina (casualmente en su presentación ante Ministerio de Trabajo intentando justificar una falsa crisis, la empresa Donnelley se muestra alarmada por el aumento paritario en el gremio gráfico, señalando que no puede seguir pagando a su personal un salario promedio de $ 13.005 mensuales y que debería bajar-los a $ 8.820,04, que es lo que establece ‘el mercado’ como máximo costo laboral posible).El Proyecto Nacional y Popular puesto en práctica a partir del año 2003 que defiende incuestionablemente los intereses del Pueblo y la Nación , está siendo virulentamente acosado en la actualidad por quienes fugan capitales ininterrumpidamente, los que presionan por una nueva devaluación, los formadores de precios que no aceptan ningún tipo de control estatal, la extorsión de los fondos buitres, los augurios de default y la necesidad de un nuevo endeudamiento externo, mientras un conjunto de alcahuetes serviles a las corporaciones alientan el regreso de la ‘mano invisible’ del mercado para solucionar los problemas cotidianos de los argentinos/as. Al estilo de lo que propusieron en los ’90 con Menem, cuando comenzaron a venir a la Argentina  algunas de las multitacionales que, paradójicamente, y luego de obtener grandes beneficios, ahora se van.La conducta provocativa  de RR Donnelley se encuadra en esa situación y por eso es correcta la respuesta del Gobierno Nacional de denunciarla penalmente por alterar el orden económico y finan-ciero para crear terror. Quienes critican la acción del gobierno son los que jamás serán sensibles a la zozobra y el terror que provoca en un trabajador la desocupación, no conocen de la incertidumbre que sufre una familia cuando de un día para otro pierde su único sustento para vivir: el salario.
RECUPERAR UNA EMPRESA. DEFENDER LOS INTERESES DE LA NACION. La Constitución Nacional de 1949 establecía que el capital debe tener una función social y propender al bienestar del pueblo. En la elaboración del Segundo Plan Quinquenal, el gobierno peronista expresaba claramente su decisión de consolidar el principio de Independencia Económica favoreciendo a las Cooperativas en todos los casos. No está demás recordar que en más de una oportunidad Perón exaltó la virtud del sistema cooperativo como instrumento de combate a los monopolios y en el ideal supremo y humanista de que todo el proceso económico quede en manos de ‘los hombres que trabajan’.Aunque los tiempos nos lleven al nuevo escenario que nos impone la globalización, la concentración y extranjerización de la economía, aunque el poder de la especulación financiera hoy reine en el mundo por su capacidad de reproducir de manera incesante, con el menor esfuerzo y riesgo posible el dinero y, más allá de que existan millones de predicadores de una supuesta ‘modernidad’ presentándola como una lógica inamovible, imposible de modificar, esa lógica debe ser rechazada de manera terminante, promoviendo organización y movilización del pueblo en defensa del derecho para nada utópico a la autodeterminación, a romper con el coloniaje económico y poder definir nosotros nuestro propio destino como Pueblo, como Nación y como Continente. La única verdad es la realidad, y la cruda realidad ha demostrado sobradamente que el actual sistema económico que predomina en la mayor parte del mundo solo reporta beneficios a una minoría mientras pueblos y naciones enteras son condenadas a una permanente incertidumbre con infinidad de padecimientos.Es porque el devenir de los años no ha ofrecido opciones superadoras para un desarrollo de la hu-manidad con justicia e igualdad, por lo cual aquellos principios del peronismo siguen vigentes.Con esa línea de pensamiento basada en el fundamento de que la propiedad solo debe existir en función social, guía que históricamente ha orientado el accionar de nuestra Federación Gráfica Bonaerense es que sostenemos la propuesta de que Donnelley debe convertirse en una empresa nacional bajo administración de una Cooperativa de Trabajo constituida por los compañeros/as despedidos. Es absolutamente posible elaborar un proyecto serio y responsable en una empresa abandonada por fines inconfesables que ha dejado bienes y trabajos de los que se puede disponer en beneficio de los propios trabajadores del taller y también de la economía nacional.Nuestra Federación Gráfica Bonaerense, en conjunto con las Cooperativas Gráficas de Trabajo que, actuando en coordinado esfuerzo llevan años desarrollando una riquísima experiencia al respecto, y con el firme y decidido respaldo del gobierno nacional, están en condiciones de elaborar ese proyecto que nos permita asegurar la continuidad de los puestos de trabajo de los compañeros/as de Donnelley y al mismo tiempo fortalecer un sector de propiedad social más imprescindible que nunca en el contexto actual de la economía argentina.Si hay un bloque de la economía manejado por un sector del que podemos estar completamente seguros que jamás habrá de especular con rentabilidades abusivas o maniobras de desabastecimiento, es precisamente el que funciona como Propiedad Social. Un sector de la economía que necesita ser cada día más fuerte para defender el destino de grandeza que el Pueblo argentino y nuestra Patria necesitan.  «
 

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