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Para la AFIP, Bunge es la mayor evasora, Investigan evasión fiscal de la cerealera Bunge por 1.200 millones

02.10.2010 La Justicia Federal realizó ayer varios allanamientos en oficinas de la compañía de granos Bunge, ante una sospecha de evasión de 1.200 millones de pesos en los últimos tres años, de acuerdo a lo informado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).

El operativo fue ordenado por el juez federal de Río Cuarto, Juan Carlos Ochoa, a partir de una denuncia efectuada por la Afip, y se llevó a cabo en oficinas de la empresa ubicadas en Córdoba, Buenos Aires, Rosario, Ramallo, Quequén, entre otros lugares.

En los distintos allanamientos habrían participado más de 500 agentes, entre personal judicial y de la Afip.

Según fuentes allegadas a la causa, la investigación es por una supuesta simulación por parte de la empresa en sus exportaciones de granos aceites y harinas.

De acuerdo con lo detectado por la Afip, la compañía informaba que las ventas al exterior se hacían desde Bunge Uruguay, donde ?según los datos aportados en la denuncia? sólo funciona una oficina administrativa, en la zona franca de Montevideo. Allí, y por estar en un territorio con un régimen tributario especial, Bunge goza de beneficios impositivos.

Sin embargo, para la Afip todas las operaciones de comercio exterior se hicieron desde Argentina, con lo cual la empresa incurrió en una supuesta evasión del impuesto a las Ganancias. ?Hemos podido confirmar que Bunge en Uruguay no tiene la capacidad de logística y almacenaje para realizar el 98 por ciento de las exportaciones desde ese origen?, indicó a La Voz del Interior un vocero de la Afip. Si bien las investigaciones se iniciaron a comienzos del año pasado, los periodos fiscales puestos bajo la lupa son los tres últimos: desde 2007 a 2009.

La denuncia fue radicada en el juzgado Federal de Río Cuarto, ya que allí tiene el domicilio fiscal la empresa.

En Tancacha (departamento Tercero Arriba) funciona uno de los tres complejos industriales que tiene la compañía en el país.

A través de un comunicado, Bunge calificó como total y absolutamente falsa la presunta comisión del delito de evasión. ?La compañía cumple y ha cumplido en el desarrollo de sus negocios con todas las normas aplicables, tanto en la República Argentina como en el exterior?, manifestó. Bunge aseguró que hará las presentaciones judiciales necesarias en defensa de sus derechos y de su reputación comercial.

Para la AFIP, Bunge es la mayor evasora

Sábado, 04 de Diciembre de 2010 09:30

El organismo dijo que es el caso de fraude fiscal más grande de la historia; las exportadoras temen que haya más demandas

El operativo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en la cerealera Bunge por presunta evasión fiscal sumó ayer un nuevo capítulo, ya que desde el organismo recaudador afirmaron que ‘lo de Bunge es el caso de evasión más grande jamás descubierto’ y sumaron detalles a la acusación contra la empresa difundida el viernes pasado. Estas acciones despertaron inquietud entre los exportadores, que temen que el Gobierno aplique para otras firmas las mismas acciones.

Según la denuncia de la AFIP, Bunge evadió el impuesto a las ganancias en los últimos tres años (2007, 2008 y 2009) por un monto estimado en 1100 millones de pesos. ‘Para hacerlo, Bunge usaba una oficina pantalla en Montevideo, a la que facturaba las ventas pese a que los productos exportados se dirigían a otros destinos. Esto fue confirmado en los documentos que confiscamos en el allanamiento a la empresa’, explicaron desde el organismo que dirige Ricardo Echegaray.

‘Pantalla’
Si bien la AFIP admitió que la oficina de Bunge en Uruguay se encuentra en una zona franca, también argumentó que la única operación que se llevó a cabo de 2007 a la fecha en esa filial es una importación textil por valor de 180 dólares. ‘La facturación al Uruguay es una pantalla para socavar la base de impuesto a las ganancias que corresponde pagar en la Argentina’, dijeron en la AFIP.

Bunge, que el viernes había negado la acusación por la cual es objeto de una denuncia penal de la AFIP en el juzgado federal de Río Cuarto, se abstuvo de opinar sobre los datos difundidos ayer. Según el organismo, el caso fue descubierto al compararse los pagos de Ganancias de la firma en 2006, que ascendieron a 350 millones de pesos, con los de los tres años siguientes, en los que Bunge declaró ganancias cero.

Entre los exportadores, en tanto, hay temores de que la cruzada del organismo recaudador continúe con otras firmas multinacionales del porte de Bunge, como Cargill o Dreyfus. ‘Cualquiera puede ser el próximo’, confió una alta fuente del sector que pidió reserva de identidad.

En esta industria dicen estar convencidos de que detrás de esta movida hay un intento de Echegaray de cobrar un mayor volumen de anticipos de Ganancias 2010. ‘Hubo una reunión entre la AFIP y los exportadores, en la que Bunge se negó expresamente a pagar más anticipos, mientras el resto de los exportadores contestó con evasivas al pedido de Echegaray. Eso selló la suerte de Bunge’, contó una fuente vinculada al sector.

Entre los operadores del mercado de granos, la noticia del allanamiento a Bunge por presunta evasión hecho el viernes pasado no causó sorpresa. ‘Las triangulaciones se hicieron toda la vida’, se justificó un operador que pidió mantener su nombre en reserva. ‘Es llamativo que, aun puertas adentro de Bunge, los directivos del sector se ocupan de aclarar todo el tiempo que todo es una maniobra política para sacarles más plata de Ganancias, pero nadie niega la posibilidad de la triangulación vía Uruguay’, dijo otro operador.

Hace dos semanas, mediante un informe difundido ampliamente, Echegaray había acusado de evasión tributaria a cuatro de las mayores empresas exportadoras de granos que operan en el país, aunque sin develar los nombres. El nombre de Bunge es el primero en ser difundido dentro de esta acusación.

Cereal digiral la información de la región

Cargill y Bunge son la punta del iceberg de la evasión fiscal

Publicada el Domingo 10 – Octubre, 2010 a las 11:55 pm
Un informe de la AFIP revela que si bien las ventas subieron en diferentes ramas de la producción, las empresas de estos sectores tributan cada vez menos.

A partir de investigaciones llevadas adelante por la Administración federal de Ingresos Públicos (Afip) y la Justicia, se conoció esta semana la forma en que dos de las empresas que más facturan en la Argentina, la aceitera Bunge y la exportadora de granos Cargill, evadirían impuestos a las Ganancias a través de ?triangulaciones nocivas?.

Se trata de cifras astronómicas, ya que en el caso de la primera, la evasión ascendería a 1.200 millones de pesos y, en el caso de la segunda, a 200 millones.

La magnitud del caso Bunge llevó a la presidenta Cristina Fernández a señalar vía Twitter desde Alemania que se trata de ?la mayor evasión tributaria en la Argentina?. Lo cierto es que la forma de actuar frente al fisco de estas dos grandes empresas constituiría la punta de un iceberg de una metodología que sería moneda corriente de parte de las corporaciones, y que genera un enorme daño al conjunto de la sociedad.

El titular de la Afip, Ricardo Echegaray, afirmó el miércoles pasado que, durante 2009, unas 500 empresas que facturan más de 100 millones de pesos anuales ?pagaron cero pesos? de Impuesto a las Ganancias. Pero además, datos de las propia Afip muestran, por un lado, que en algunas actividades existe un enorme desfase entre los porcentajes de venta y el pago de impuestos y, por el otro, que pese a que el volumen de venta en comparación con el 2008 aumentó notablemente o se mantuvo estable, los montos impuestos pagados, en algunos casos, se redujeron a la mitad.

A partir de cruzar las declaraciones juradas presentadas por las empresas con otros datos de la economía general, la Afip realiza una serie de informes por actividad, vinculados a las ventas y los impuestos a las Ganancias, así como una comparación entre la rentabilidad del sector con la general de la economía. El cruce de esta información no sólo aporta datos interesantes acerca del comportamiento de algunas actividades, sino que, además, provee elementos que pueden servir para detectar casos flagrantes de evasión de parte de grupos económicos concentrados, con una altísima rentabilidad económica.

Se sabe, por ejemplo, de la marcada concentración que existe en actividades relacionadas con la exportación de materias primas como el aceite y los cereales, sectores en los que se desempeñan Bunge y Cargill, respectivamente. Los números son elocuentes en ese sentido. En el caso de las aceiteras, las grandes empresas representan el 58,3% de todo el sector y venden el 99,1% del total de las ventas. En el caso de las exportadoras de granos, el 47,4 de las empresas son grandes y venden el 97,2% del total que comercializa el sector.

También resulta sorprendente observa cuál es su costo laboral. En el caso de las primeras, representa el 2,9% del total de las ventas y en el de las segundas, el 2,3%. Se trata de índices sensiblemente inferiores a la media del resto de las actividades que ronda el 10%.

Números que no cierran.
Pero en lo que tiene que ver con el pago de impuestos, los datos resultan inquietantes. Las aceiteras en su conjunto vendieron a lo largo del último año fiscal 32.588 millones de pesos, lo que representa el 2,2% del total de las ventas de toda la economía. Sin embargo, en lo que tiene que ver con el impuesto a las Ganancias, pagaron 243 millones de pesos, que representa apenas el 0,6% del volumen total de lo recaudado. El comportamiento de las exportadoras de granos es muy parecido. Durante el último período fiscal, vendieron por 49.733 millones de pesos, es decir el 3,4% del total de ventas de la economía. Pero pagaron de impuestos 304 millones de pesos, o sea el 0,7%.

Esta falta de correspondencia entre el nivel de ventas y de pago de ganancias no es exclusivo de estos dos sectores. Otros informes realizados por la Afip demuestran un patrón de comportamiento común en actividades como la elaboración de aluminio y la automotriz. En la primera, las ventas del último año fiscal fueron de 3.274 millones de pesos, que representa un 1% del total de las ventas de la economía. Sin embargo, pagaron por impuestos a las Ganancias apenas el 0,01% del total de la economía. En el caso de las automotrices, sus ventas llegaron a 59.100 millones de pesos, que representan el 4,1% del total de las venas de la economía. Pero por Impuestos a las Ganancias sólo pagaron el 1,2% del total de la economía.

Otro dato que llama la atención es la diferencia que se observa en el pago de impuestos en el último período fiscal con respecto al anterior y su correspondencia con las ventas. El caso de las empresas de aluminio es el más elocuente. En 2008 vendieron por 3.162 millones de pesos y pagaron 146 millones de Ganancias. En 2009, vendieron 3.274 millones de pesos y sólo pagaron 4 millones de pesos. Las automotrices tuvieron una merma del 10,8% en sus ventas en 2009 con respecto al año anterior, pero la caída en el pago de Ganancias fue muchísimo mayor, pasaron de tributar 1.132 millones de pesos en 2008, a 528 millones en 2009, es decir un 53,3% menos.

Dos casos testigos.
Las informaciones reveladas esta semana en referencia a Bunge y Cargill permiten inferir algunos de los mecanismos a los que recurren las grandes empresas para evadir sus compromisos fiscales. En el caso de la aceitera, la Afip secuestró documentación luego de detectar que la compañía no pagó impuestos a las Ganancias durante los períodos 2007, 2008 y 2009, mientras que anteriormente tributaba un promedio de 350 millones de pesos. Desde el organismo se empezó a sospechar que Bunge recurría a una etapa intermedia entre el origen de los productos que exportaba y su destino final.

De acuerdo con los datos que la Afip aportó a la Justicia para que investigue el supuesto fraude fiscal, la exportadora utilizaría a su filial en Uruguay para llevar adelante una triangulación. Sucede que el 98 por ciento de las exportaciones de la aceitera se exportan a Uruguay. La sede de allí se ubica en la zona franca de Montevideo y por lo tanto no paga impuestos a las Ganancias.

Se calcula que mediante esta metodología Bunge dejó de pagar 400 millones de pesos por año.
El caso de Cargill es muy similar, aunque en este caso la investigación judicial se encuentra más avanzada ya que el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº4, a cargo de Alejandro Catania, dispuso el viernes el procesamiento del presidente del directorio de la firma, Héctor Orlando Marsili, y de su par en Uruguay, Javier Gustavo Fernández Rockboer. A ambos se los acusa de evasión agravada. y recibieron un embargo de 100 millones de pesos por las maniobras perpetradas durante los períodos 2000, 2001, 2002 y 2003.

La Afip fue el querellante y denunciante y, de acuerdo con un comunicado que difundió, ?la causa se inició por una evasión superior a los 56 millones de pesos, a la cual se le fueron sumando los períodos sucesivos?. Según el organismo, ?con este fallo, los responsables de la cerealera Bunge podrían correr con el mismo destino?, ya que ?la causa presenta importantes similitudes con las maniobras de planificación fiscal nociva de triangulación con la investigación de la cerealera Cargill.

Desde el organismo que conduce Ricardo Echegaray sospechan que la evasión impositiva que realizan las grandes empresas a través de esta triangulación con Uruguay trepa a los 8.800 millones de dólares y que metodologías similares se aplicarían a través de otros paraísos fiscales como Suiza, Barbados y las Islas Caimanes.

Fuente: sur.elargentino.com

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