| Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular |
Carne argentina para el pueblo argentino |
Por Rodrigo Facundo Barrios 02-2010 / ![]() |
| El aumento de la carne se encuentra en la agenda de los medios de comunicación y en la preocupación de los consumidores. Los elevados precios reflejados en las carnicerías tienen su origen en un factor climático: la lluvia que durante los últimos meses provocó una crecida de los pastizales, dándole de esta manera, la posibilidad de aumentar el kilaje de sus animales, generando por lo tanto una mayor rentabilidad al momento de la venta. Con esta decisión los empresarios del sector lograron desanimar la oferta en el Mercado de Liniers provocando un fuerte aumento del precio, golpeando de esta forma, el bolsillo de los consumidores. Podemos reafirmar el desabastecimiento del Mercado de Liniers realizando una comparación de entrada de cabezas de ganado. Tomando como punto de análisis el período que abarca del 1º de enero al 10 de febrero de 2009, contra las entradas acontecidas en el 2010. Podemos determinar una variación negativa de la oferta de un 18,4% interanual, la cual, con los resultados que quedaron reflejados, provocó aumentos siderales del precio de la carne. La explicación del presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, respecto de la sensibilidad precio de la oferta es un tanto incompleta, dado que la adjudica a “una pésima política agropecuaria y de exterminio a los pequeños productores, que ha llevado adelante este Gobierno”. ¿Pero por qué adjudicamos que es incompleta? La justificación intenta separar la realidad agropecuaria del funcionamiento del mercado. El libre mercado que añora Buzzi es aquel que, sin la intervención del Estado, fija los precios en una libre relación de oferta y demanda. Ahora bien: si ante una baja en la oferta de cualquier producto manteniéndose estable el nivel de demanda, el precio tiende a la suba, ¿por qué la política agropecuaria llevada adelante por el Estado es pésima? Si esta aseveración del presidente de la Federación Agraria tuviera asidero, simplemente el sector no podría darse el lujo de retener las haciendas; por el contrario, las estaría liquidando, dado que su situación económico-financiera no les permitiría margen para especulación alguna. Es necesario reconocer que el sector ganadero se vio fuertemente golpeado desde el 2008 a la fecha por varios motivos: por un lado, la peor sequía de los últimos cincuenta años, y por otro, la falta de inversión productiva, impactaron notoriamente en el stock vacuno, marcado con una reducción de los nacimientos y un incremento de la mortalidad de terneros. Consecuencia de esto, según datos del Senasa, entre el 2007 y el 2009 se produjo un incremento de la faena de hembras con relación a las existencias totales de un 19 por ciento. Podemos deducir que a partir del impacto de la sequía, la Argentina se vio forzada a la liquidación de parte de su stock ganadero. Por otro lado, debe reconocerse el fuerte incremento de la superficie sembrada con soja, en detrimento de la industria ganadera. En relación con la soja, junto con los demás cultivos de cosecha gruesa, creció en los últimos dieciséis años más del 100% la superficie sembrada, a costa de la superficie ganadera. De 11,5 millones en 1994 pasaron a sembrarse 23,3 millones de hectáreas en la campaña 2008/2009, y según un informe del Ministerio de Agricultura de la Nación, el cultivo de esta oleaginosa en el 2010 abarcará 18,2 millones de hectáreas. Podemos decir que para mantener el consumo interno y el compromiso exportable es necesario desanimar el cultivo de la soja para que los chacareros vuelvan a invertir en la ganadería. El aumento de las retenciones móviles agropecuarias a partir de la resolución 125 hubiera sido un buen camino para avanzar hacia eso. Como último factor desencadenante de la problemática ganadera, y que deja traslucir la idea que defienden los sectores nucleados bajo la forma de la Mesa de Enlace, es sin lugar a dudas el incremento del consumo interno de carne, cercano a los 73 kilos per cápita. El aumento de la demanda interna no es casual, se mantuvo en crecimiento desde el 2003 a la fecha. La razón del incremento en el consumo de los argentinos se debe a las políticas económicas implementadas por el Estado como: • Cuidar el salario de los trabajadores, de manera nominal a través de la revitalización de las paritarias, que aplicaron un aumento del mismo y de manera real con políticas intervencionistas en el mercado ganadero, como ser limitaciones en el peso de faena, prohibición para exportar carne, controles de precios en los mercados de concentración y los subsidios otorgados por el Gobierno al gas, la electricidad y el transporte. • El crecimiento permanente del gasto público remarcando el gasto social, invirtiendo en seguridad social, salud, educación y vivienda. Esta inversión social generó no sólo un aumento del poder adquisitivo, sino que permitió la inclusión de un sector marginado en la capacidad de consumo. Esta inclusión sería imposible sin políticas de Estado que han incorporado a los sectores más vulnerables de la economía. Solamente la asignación universal por hijo inyecta $13,4 millones mensuales, el Programa “Argentina trabaja”, una inversión estatal de $9.000 millones que fomentó la constitución de cooperativas dedicadas a la realización de infraestructura de servicios básicos que generaron unos 100.000 puestos de trabajo para los sectores más empobrecidos, el Plan de Inclusión Previsional que introdujo a 2.165.694 personas al sistema previsional que hoy tienen una jubilación y una obra social, y que de no haber sido por esto, hubieran quedado fuera del sistema, luego de años de trabajo sin aportes. Estas medidas generaron el aumento y protección del poder adquisitivo de los trabajadores argentinos y un ingreso a aquellos que aún no tienen empleo, permitiéndoles volcar gran parte de sus salarios al consumo. Como consecuencia, cada año en la nación se consume mayor cantidad de carne. Este hecho que la mayoría observa con alegría, al sector ganadero realmente le preocupa. El aumento de la demanda interna y la protección del Gobierno al abastecimiento de carne desanimó a los productores ganaderos, ya que no es lo mismo producir para el mercado externo a precios internacionales que vender a los argentinos al precio que los argentinos tenemos derecho a pagar por nuestra carne. Prueba de esto es aquella reveladora frase de Alfredo De Angeli: “El que quiera comer lomo que pague $80 el kilo”. Al mismo tiempo, Biolcati afirmó en una entrevista que en el 2010 se deberá importar carne y leche para abastecer la demanda interna o resignarse a bajar el consumo de carne de los argentinos. Además de que esta hipótesis está muy alejada de la realidad, lo que se está intentando demostrar es que el fondo de la discusión es el modelo de país, el neoliberalismo o el intervencionismo con redistribución de la riqueza. Con lo anteriormente expresado, podríamos definir como coherentes los ideales de este sector y su accionar. Al elevar el precio de la carne vacuna, la tendencia del consumo interno confluirá a la baja, para de esta manera poder tener mayor rentabilidad al enviar la carne al exterior. Para lograr esta suba, lo que se debe hacer es retener la hacienda en los campos, aprovechando las condiciones climáticas que hoy permiten el engorde. La propuesta del sector agropecuario es diluir las conquistas sociales de este Gobierno: la inclusión social y el poder adquisitivo de los trabajadores. Añoran volver a ser el granero del mundo, el mismo de “nuestros abuelos prósperos”. Si es que alguien tuvo esos abuelos prósperos. Mientras la Argentina fue granero del mundo, los habitantes de la nación estaban en gran parte pasando hambre. Han demostrado que quieren un Estado que no intervenga en la economía, que no obtenga ingreso alguno por la extracción de la riqueza de estas tierras. No desean que se profundice una equitativa distribución de la riqueza, pues atenta contra sus intereses, que distan de ser los de la población. Sabemos entonces qué modelo de nación desean, y sabemos por experiencia propia las consecuencias de ese modelo neoliberal implementado por Martínez de Hoz, casualmente ex presidente de la Sociedad Rural Argentina. Por esa misma razón, consideramos superador un modelo económico que tenga su razón de ser en la inclusión social a partir de políticas públicas, el trabajo asalariado y la reindustrialización del país, que permita la construcción de una patria para todos los argentinos. Y sabemos cuál es el modelo que empezó en el 2003, el que busca la inclusión a partir de políticas públicas y alcanzar un modelo industrial que construya una patria para todos. * Integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP) Fuente: BAE |
| Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular |
silviobageneta@hotmail.com |