“No quedan hombres valientes
en el fútbol”
Quieren convertir a este deporte en un teatrito para ricos, mientras millones de humildes lo miran por la tele. El problema no es Julio Grondona, que sigue siendo tan malo como hace quince años, sino las licencias que el Grupo Clarín y TyC quieren conseguir en mejores condiciones para el año que viene y por muchos años más.
 

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Sandra Giménez
Prensa Comunal
 
 
Una nota difícil. Gabriel Fernández, casi siempre dispuesto a conversar y enseñar, no quería saber nada con el tema propuesto. Pero insistir valió la pena, como se verá. Después de un buen rato de mates y algunas interrupciones porque se ponía a consultar una gran pantalla plana repleta de información, esta cronista empezó a ver por donde venían sus opiniones y qué lejos están de la parafernalia que copa la tele, las radios y los diarios. El director de Question y La Señal, el que anunció las movilizaciones del 2001 y los nuevos movimientos, el que hace poco predijo la victoria de Lula recién en segunda vuelta, el que sostiene que Chávez tiene un gran apoyo entre los venezolanos, aceptó rezongando hablar de los problemas que tiene el fútbol argentino actual. Porque en realidad, y esto lo sabíamos de hace rato, el fútbol le importa tanto como los otros temas.
 
-¿En qué consiste la actual crisis del fútbol argentino?
 
-Tal vez los periodistas deberíamos admitir en principio que los medios de comunicación están viviendo una crisis profesional realmente importante antes de endilgarle problemas a todo el mundo. ¿Por qué digo crisis profesional? Bueno, la utilización de los medios para realizar acción psicológica se está tornando demasiado evidente, continua y abarca ya a todas las cuestiones.
 
Vos fijáte: el Grupo Clarín pelea por las licencias y le arma al gobierno un desbole con lo de la sensación de inseguridad, un disparate que no se corroboró jamás con ninguna estadística, hasta da la sensación que durante determinados meses -mientras se discutían las licencias- todo el mundo ya que no tenía nada mejor que hacer salía a robar y a asesinar, y que una vez que se le asignó la continuidad excesiva a esa empresa, el crimen empezó a decaer.
 
Ahora están con la necesidad de sus aliados empresariales -el Grupo Cisneros de Venezuela- para despegar a la Argentina de sus posibilidades de crecimiento en el Mercosur y la Unión Sudamericana, entonces arman un circo con lo de la ingerencia venezolana en la Argentina, justamente cuando lo que realmente se dio en nuestra historia es la ingerencia norteamericana acá, y empiezan a armar una movida con datos con semi verdades que al articularse forman una gran mentira.
 
Bueno, como bien señaló Grondona, acá lo que se está discutiendo ahora son las licencias para la televización de los partidos, que tienen que definirse el año que viene, y yo sé que a caballo de eso está el tema de levantar el precio de las entradas, anular el ingreso popular a las canchas y convertir el fútbol en un teatrito para ricos, mientras millones de humildes lo miran por la tele. Entonces agarraron con hipocresía y confusión el tema de la violencia, armaron un dime y direte que nadie entiende y aprietan a Grondona para que les ceda mayores derechos, mientras apoyan el proyecto Macri de achicar el mundo popular del fútbol para agrandar las ganancias. Yo sé que algunos por ahí esperaban una respuesta más buenaza, más llena de moralina, pero no voy a dejar de decir la verdad a esta altura de mi trabajo periodístico.
 
-No lo puedo creer ¿defendés a Grondona?
 
-Imagináte... yo lo que no puedo aceptar es cualquier cosa. A ver si me explico, si alguien lo critica a Kirchner porque tiene que haber un mejor reparto de riquezas en el país, yo apoyo la crítica porque es comprobable, clara, justa, pero si alguien lo critica por defender los derechos humanos y dice que hay que reivindicar a la dictadura, yo no le doy bola y evalúo las virtudes del actual gobierno. Con Grondona en la AFA pasa lo mismo...desde hace tres décadas hay diez mil cosas para cuestionarle, pero ahora han armado una campaña desde el peor costado del empresariado futbolístico argentino. Con esa gente no hay nada que hacer.
 
Voy a ir más lejos para escandalizarte: este torneo, particularmente, fue relativamente pacífico en las canchas... estamos lejos de aquellas emboscadas que dieron muerte a dos hinchas de River en el Bajo, o que generaron una masacre en cancha de Boca hacia Chacarita con ingresos restringidos para un amistoso y complicidad de la Seguridad de Macri. ¿Qué pasó este año? Encontronazos menores en algunos partidos, dos encendedores que le cayeron a un linesman y esa historieta que armó el Diario Olé entre Muñoz y Giménez... le dijo, me dijo, qué le dije qué le dijo... nadie entendió nada, nadie admitió nada y armaron una avalancha de falsas noticias. Periodísticamente esto es una vergüenza.
 
Entonces acá el problema no es Grondona que sigue siendo tan malo como hace quince años, sino las licencias que el Grupo Clarín y TyC quieren conseguir en mejores condiciones para el año que viene y por muchos años más. A mi me alarma cómo muchos colegas le siguen el juego a esta empresa y repiten como loros lo que ella dice, esa empresa lo hace no para informar, ¡para defender sus intereses!, pero muchos colegas lo repiten por salames... por falta de profesionalismo, es más sencillo repetir lo que dicen los grandes medios en lugar de ver qué pasa.
 
-¿Pero porqué Gimnasia de La Plata aparece en el centro de la tormenta?
 
-Un poco por casualidad, otro poco como una especie de inversión a futuro. La verdad, estoy cansado de discutir estas cosas, tengo un montón de temas de actualidad para abordar y sólo con el panorama latinoamericano hay que estar bien alerta, yo a mucha gente de Gimnasia y del fútbol le he dicho lo que pienso, así que...
 
-No, explicáme porqué. Muñoz y el grupo llamado “La 22” dan el perfil justo para que se diga lo que se dice. ¿O no?
 
-Bueno, la casualidad es que necesitaban apretar por algún lado por lo que te dije antes y encontraron esta final de campeonato peleada, con datos obvios como que un equipo no quiere que su clásico salga campeón y todo eso, y le metieron para adelante.
 
Objetivamente, el árbitro Giménez le regaló dos goles asombrosos a Boca y nadie objetó nada, eso llevaba a que el partido hubiera salido dos a uno, un resultado previsible para las campañas que ambos equipos llevan adelante. Inclusive después lo vi al caradura de Giménez, en un reportaje arreglado para Fútbol de Primera, un reportaje muy arreglado, donde decía que en el partido “sintió algo raro”. Primero que nada, lo raro es que Giménez siga dirigiendo en una liga tan importante como la Argentina.
 
Después, que Gimnasia desde hace mucho tiempo es el cuco de los medios grandes porque es de difícil asimilación, debe ser la hinchada con mayor identidad popular del país después de los fenómenos nacionales de Boca y River, que constituyen otra cosa, más grande y más maleable al mismo tiempo. Gimnasia siempre llevó a la familia a la cancha, los abuelos, los pibes, y son familias humildes de toda la zona de La Plata, Gran La Plata, Berisso y Ensenada por lo menos... bueno, vos te preguntarás dónde estalló la cosa...yo tengo una hipótesis, y es que la cosa estalló cuando el club hizo todo lo contrario a lo que le pedían los medios y las empresas que bancan el proyecto Macri: en los partidos por la Copa, metió 45.000 personas, todas de Gimnasia, con entradas a cinco mangos.
 
¿Te das cuenta? Ese modelo es intolerable. Cuando los tipos vieron esa multitud dijeron “a este loco hay que reventarlo”. Y cayó Juan José Muñoz en la volteada...al igual que en el caso de Grondona, esto no quiere decir que Muñoz sea un maravilloso muchacho pacifista...las cosas en su lugar...pero esta última campaña, el presidente de Gimnasia y la hinchada de Gimnasia, que ni siquiera están de acuerdo entre sí, se tuvieron que bancar la agresión de los grandes medios por lo mejor que tienen, no por sus errores.
 
Las empresas no sabían qué hacer. Mandaron los partidos de Gimnasia en la Copa por televisión a las doce de la noche, después invisibilizaron a la hinchada tripera para nigunearla... le tienen miedo a esos fenómenos que no pueden manejar... al Bosque, a la familia en la cancha, al mito de los Redonditos, a la atracción que ejerce “La 22” más allá de tal o cual personaje, a esa cosa rara que muestra Gimnasia que pierde campeonatos y salen todos a celebrar por la ciudad y los periodistas de Buenos Aires se preguntan ¿qué festejan? y la gente les dice “ser de Gimnasia”, eso corroe todo el sistema de cuatro chetos y tres turistas en las canchas sentaditos y pagando fortunas por una entrada...
 
Pero a no engañarse: hoy vienen por Gimnasia y mañana van a ir por otros clubes del país que ofrecen un perfil distinto. Yo creo que hasta Gámez, un buen dirigente, se equivoca, seguramente porque quiere que Olé y Clarín y TyC lo tomen como ejemplo de dirigente racional, que de últimas, protesta un poco pero se allana a lo que le dicen los poderosos. A mi me defraudó Gámez, lo hacía con más garra. Creo que no quedan hombres valientes en el fútbol... o quedan muy pocos, la mayoría agacha la cabeza y le importa un pito arruinar la fiesta de un pueblo.
 
-¿Porqué responsabilizás a todo el periodismo?
 
-Ya te digo, esos medios por los intereses que llevan adelante, es increíble que periodistas de Olé se hayan prestado a firmar con nombre y apellido esos cuentos de misterio que les hicieron poner en el diario... y muchos otros por boludos... porque repiten lo que el Grupo Clarín quiere que digan, y La Nación. Yo cuando veía la ironía y la ferocidad con que el informativo de Telefé se prendió de la campaña me preguntaba ¿y éstos cómo están adentro? y ¡cuando vi las coberturas de Télam! Eso es seguidísimo por falta de sagacidad, sólo en algunos casos es interés. El periodismo deportivo está muy por debajo del nivel del fútbol en nuestro país, que es bastante bueno.
 
-Entonces, tu optimismo sobre el proceso político continental es inversamente proporcional a lo que ves venir en el fútbol argentino...
 
- ...y sí... me parece que acá la orientación es clara y no veo voluntad política oficial de cambiarla... todo para los grandes grupos económicos. Si acá no hay cambios profundos y si las hinchadas no entienden lo que está pasando, veo un futuro complicado para el fútbol tal como lo entendemos, lugar de pasión popular, de encuentro familiar, de inclusión, de pibes que pueden ir a la cancha de la mano de sus viejos porque la entrada es accesible... yo soy de ir a la cancha, al teatro, al cine cuando el laburo y los partidos de mi pibe me lo permiten... bueno, la más cara de todas esas salidas es, lejos, la cancha, que debería ser la más popular... puedo ver excelentes películas nacionales por no más de ocho pesos, obras teatrales excelentes que van de cinco a quince mangos, cuando no a la gorra, y resulta que para entrar a una cancha con la familia tenés que invertir una pequeña fortuna... no me digas que no es un disparate desde todos los puntos de vista.
 
En el fondo de todo late el criterio racista de “y, si los negros no van, se acaba la violencia”...cuando los generadores de violencia son los otros, que te fabrican un escándalo dónde y cuándo lo necesitan... y enseguida inventan el panteón de los “malos”, tipos que son tan vapuleados que nadie quiere defender pero, en el fondo, nadie sabe porqué se los ataca. En las últimas semanas todo el país opinó sobre el modo en el que Muñoz hizo dinero... ¿porqué no investigan cómo Repsol, Clarín, Telefónica hicieron su dinero? Esto lo dijo alguna vez Lalín, “yo creía que tenía plata porque tengo un millón de mangos, y resulta que me enfrenté con tipos que tenían miles de millones, y me dijeron salí de acá, pichi”. En este país el escándalo público se desata cuando un rasca hace unos buenos pesos, pero nadie habla de la plata que hacen los grandes empresarios que sumergieron al país entero.
 
-La política sería la responsable de lo que le pasa al fútbol.
 
-Yo creo más bien que es una cuestión económica...en todo caso la política entra de costado en el juego, a mi me vienen a hablar de funcionarios que se reúnen con jugadores que todos saben que son muy corrompidos y forman parte de esta jugada, de esta mala jugada digamos...este asunto no parte específicamente de la política que es una actividad multifacética donde podés encontrar de todo...nace del interés de un grupo de compañías que se adueñaron progresivamente, desde los 90 en adelante, del negocio del fútbol y quieren sostener ese control y ampliarlo.
 
En todo caso puede decirse que la capacidad de compra de esas empresas no se reduce a los futbolistas... también intentan comprar y vender políticos.
 
Por ahí desde lo político, desde el pensamiento político más profundo se puede desarmar una parte de estas maniobras, en una de esas la reserva está en la fuerza moral y política del pueblo argentino y desde ya te digo que no confío mucho en esos socios de clubes que dicen “acá hay que dejar de lado la política y unirse por el club” porque si el pueblo no hace política los otros la hacen por él.
 
Yo esa situación la vi en muchos clubes... por eso mi resistencia a hablar de estos temas... muchos hinchas de fútbol son maleables precisamente porque dicen que hay que desentenderse de la política... terminan siendo muy ingenuos, porque mientras ellos hacen fuerza aparecen tres o cuatro empresarios forman una lista, lloran un poco y dicen que aman la camiseta y después se cargan la institución. Y cuando alguien los critica se le responde no metas la política en todo esto. Entonces yo he desistido de salir a opinar sobre estas cuestiones. Es complicado y te terminan puteando los mismos que querés beneficiar.
 
Para entender las cosas hay que querer entender... a mi me parece que el público de fútbol está capacitado para entender, pero no estoy seguro de que quiera entender. Hay una diferencia entre una cosa y la otra.
 
Lo que estamos viviendo es una verdadera pena. Por lo que significa para los periodistas, el ver colegas en una actitud tan menor, y por lo que significa para la gente, porque uno sabe la intensidad cultural que tiene el fútbol en la Argentina, lo importante que sería aprovechar ese potencial en lugar de aplastarlo, que es lo que se quiere hacer.
 

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