Los porteños no somos marcianos

 
 
Por Ernesto Villanueva *                                Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular

De manera sorpresiva, el contundente triunfo de Cristina K está derivando hacia la presunta hiperespecificidad de los porteños. Según algunas extrañas teorías seríamos seres de otro planeta socioeconómico que el argentino. Mientras que el común de los mortales se preocupa por la pobreza, la desocupación, la educación y la salud –y ello explicaría la victoria de estos días–, los porteños partícipes de un cosmos paradisíaco, tendríamos preocupaciones nobles como el espíritu, la moral y la cultura junto, eso sí, con cierta angustia por la inseguridad cotidiana. Un ingreso per cápita más alto y una estructura social con mayor número de pudientes nos elevarían a un Olimpo magnánimo e idealista.

Pues bien, esta dicotomía es un tanto ofensiva para el resto de los connacionales, además de ignorar la verdadera distribución territorial del delito en nuestro país. Pero además es falsa, me apresuro a afirmarlo. En mi querida Ciudad Autónoma los problemas de pobreza no son menores, las dificultades de atención sanitaria son conocidas de todos, etc., etc.

Pero el hincapié en esa hiperespecificidad oculta cierta intención política: la de tercerizar las responsabilidades. Esto es, propongo que nos detengamos un momento en el estilo predominante de trabajo político existente en Buenos Aires. Entiendo que la proximidad con el Gobierno y con los medios nacionales lleva a mucha dirigencia a una gran confusión entre, por un lado, cargos y exposición mediática, y, por otro, representatividad. Este desarreglo tiene nefastas consecuencias. Dicho en criollo, muchos caciques y pocos indios, pocos locales partidarios abiertos, escasa o nula participación de quienes se inquietan por la política, extinción de redes sociales y políticas que comuniquen en ambas direcciones las preocupaciones y las respuestas cotidianas.

En este sentido, tengo apenas una propuesta: más actividad política y menos análisis sociológico, menos quejas y más relación con los vecinos. Recién después podremos empezar a hablar de especificidades.

* Profesor de Sociología Política de la UNQ.

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