Los periodistas “progresistas” y los dueños de los medios de difusión masiva en Argentina
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Los
periodistas hablan en radio, TV y
escriben en
diarios y revistas. La mayoría
defiende la línea editorial marcada por su empresa. En definitiva son
asalariados y deben en sus opiniones ser “libres pensadores” ma non tropo
(un poco, mas no mucho). Porque el sueldo que perciben por su participación en
tal o cual programa o espacio periodístico los hace adquirir un nivel de vida,
confort, hábitos de los cuales resulta muy difícil prescindir. Así las cosas
uno puede analizar muchas posturas de los periodistas, en este artículo,
veremos los periodistas “progresistas” o seudo “progresistas”. Los
declarados periodistas de derecha, conservadores o liberales (o una mezcla de
las 3, que da un resultado explosivo) no serán motivo de análisis porque son
muy burdos y consecuentes en su postura al sistema, régimen, stableshment. En
esta categoría entrarían: Mariano Grondona, Bernardo Neustadt, Longobardi,
Adad, La Nación, Ámbito Financiero, Canal 9, Radio 10 y otros postulantes que
se esfuerzan por parecerse a ellos o que son de la misma escuela, mas o menos
burdos en su obsecuencia periodística hacia la oligarquía.
Los periodistas tienen una tendencia a pensar que lo que ellos manifiestan es la verdad y que los receptores de dichas verdades “descubren” las mismas. En principio si bien esa no es una postura muy burda queda de manifiesto en todos los medios periodísticos existentes. Esa tendencia a ser portadores de la verdad manifiesta nace de no tener por parte del receptor del mensaje periodístico (es decir nosotros, léase lectores, radioescuchas, televidentes) respuesta inmediata. El receptor no dice: si señor; no señorita; estoy de acuerdo; en desacuerdo; me opongo; etc. O mejor dicho, el receptor lo dice pero el periodista no advierte qué está diciendo el receptor, al menos no en tiempo real. Si puede enviar un mensaje telefónico, escribir una carta de lectores o un correo electrónico, puede cambiar el dial de su radio, puede cambiar de canal o dejar de comprar el diario o revista, pero instantáneamente no. Por otro lado, en el hipotético caso que se enteraran de la opinión adversa del "receptor", seguirían sosteniendo su "verdad".
Esto
precisamente es lo que lleva al periodista a actuar con cierta soberbia como
reveladores de la verdad. Es desconocer que la verdad está en el
pueblo y no en ningún "iluminado" por más que sea periodista y
llegue a miles de personas .
En
definitiva el periodista no puede medir su masividad o el eco que recibe de
parte de los receptores.
Están
también los periodistas “progresistas”. Los que tienen afinidad con las
“izquierdas” internacionales o locales, los cuales tienen la verdad siempre,
sobre todo si provienen del Partido Comunista o
Socialista, o adhieren a cualquier grupo izquierdista hoy (como en 1973 hubieran
adherido al ERP) que tiene una constante de protesta ante cualquier situación, como
si la protesta no fuera una herramienta más que tienen los grupos
revolucionarios o seudo revolucionarios o sindicalistas o trabajadores de una
empresa, para conseguir sus fines.
Dentro
de los periodistas “progresistas” el que encabeza con absoluta comodidad
dicha postura es Eduardo Aliverti. Quien por su análisis marxista a
ultranza lo lleva a evaluar la realidad a partir del dogma, del prurito, de
“lo que debe ser”, de los obreros y la burguesía. Tuvo una época previa a
la llegada de la democracia en 1983, que jugó un rol importante, con las
limitaciones que presentaba esa etapa de dictadura militar.
Aliverti
habla según lo que dicta el dogma marxista y no la correlación de
fuerzas entre los dos campos enfrentados en una etapa real y concreta y en
la coyuntura correspondiente. Es sumamente útil el uso del materialismo histórico
y del materialismo dialéctico
para analizar la realidad, pero no los dogmas.
Ejemplos
en la historia Argentina sobran. Sino recordemos la postura del PC frente
a don Hipólito Irigoyen, ante el 17 de Octubre de 1945, en
las elecciones del 8 de febrero de 1946 juntándose con los conservadores, el
embajador norteamericano, el radicalismo, la sociedad rural, etc. en la Unión
Democrática; y ni hablar en 1976 y 1977 cuando salieron a Europa los
dirigentes máximos del PC diciendo
que la campaña por los Derechos Humanos que se realizaba en
Europa era infame y a proponer una alianza Cívico-Militar. Este fue un
error histórico IRREPARABLE.
Aliverti
tiene la
particularidad de hacernos sentir siempre : “reformistas”. Él habla
desde la verdad revelada. Por lo tanto todos los oyentes somos
“culposos”. Siempre hay un paso más para corrernos a la izquierda respecto de él. Está
enojado con todos nosotros porque no seguimos su pensamiento. Y se enoja con
nosotros . Analiza la realidad con la falta de compromiso de no estar
construyendo Poder sino de estar criticando la realidad.
He
aquí lo central de la cuestión: Una cosa es criticar en un medio dogmáticamente
y otra muy
distinta es construir Poder para destronar del mismo a la oligarquía (que
hoy sabemos perfectamente cómo está conformada y qué negocios y negociados
tiene y participa). La ligereza e irresponsabilidad de quien no construye el Poder
diariamente es la característica
central de este periodista y en general de todos los “progresistas”.
Hablar
de Poder implica conversar
de Correlación de fuerzas, y esta de posibilidades reales de cambio
HOY, en la fecha en cuestión. Estamos hablando de algo concreto y real. No
de posibilidades quiméricas y utópicas (distinto es si hablamos de ideales).
El
máximo exponente de este “progresismo” periodístico es Aliverti,
postura eminentemente facilista que
está desprovista del más mínimo compromiso, el descompromiso de no
estar involucrado. De no tener que preocuparse por convencer a la propia
fuerza, revisar la política de alianzas, intentar ganar nuevos aliados,
responder con una estrategia la política del contrincante, del imperialismo,
del FMI o de quien resulte en esa etapa o coyuntura. Todo debido a estar
planteando “loquedebeser” como una constante, sin contemplar todos
los otros aspectos que juegan en la política nacional, regional,
latinoamericana y mundial. Por último Aliverti “no escupe para
arriba”. La empresa donde tiene su programa Radio Rivadavia, está asociada con una empresa multinacional ESPN, por
lo tanto Aliverti debe
cuidar de no criticar a dicho multimedio.
Es decir es marxista, revolucionario, super progresista, pero respeta la Libertad
de empresa. Que Radio Rivadavia y
ESPN trabajen juntos, con todo lo que ello implica.
Después
están los periodistas “progres” o “progresistas”en
general.
También
están los jóvenes o maduros periodistas que transitaron el Proceso de
Reorganización Nacional adecuándose a su profesión periodística
para sobrevivir, que tenían un pequeñito espacio. Cabe destacar a todos ellos.
Los
que acompañaron al Proceso
Militar obsecuentemente
desde la prensa no es motivo de este escrito.
Los
que nacieron periodísticamente hablando con ese mismo Proceso, los que
comenzaron con la venida de la Democracia, los que en cambio aparecieron
hicieron sus primeras armas como periodistas durante la segunda década
infame: el menemismo. Los que criticaron a de la Rúa despiadadamente
y vieron las masas en la calle en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.
Los
“progresistas” hoy en día son muy críticos del gobierno de Kirchner.
Padecen los mismos “males” que Aliverti sólo que en forma amenguada.
Actúan de idéntica manera como poseedores de la verdad revelada.
Lograron notoriedad en los últimos 20 años (unos más otros menos tiempo).
Analizan la realidad con el mismo descompromiso de no estar involucrados en la lucha diaria por acumular poder para enfrentar a los enemigos históricos del pueblo: La Oligarquía y el Imperialismo.
Para ello hay que medir día a día cuanto poder llevamos
acumulado, qué es lo que se puede hacer para recuperar poder económico y político.
Esto no les quita el sueño a los “progresistas” de Radio Mitre, Radio
Continental o la Rock and Pop, los Marcelo Zlotogwiazda, Martín Ciccioli,
Franco Salomone, DiegoValenzuela, Pergolini, de la Puente, Jorge Halperín, Ernesto Tenembaum, Jorge Lanata, a no ser para saber como queda posicionada la empresa para
la cual ellos trabajan con
respecto de la coyuntura o la etapa, el gobierno.
Para
colmo si hablamos de Radio Mitre, estamos hablando del multimedio Clarín: es decir Canal 13, Diario Clarín, Radio Mitre y demás.
Pergolini con su CQC
, critica despiadadamente a Kirchner pero no habla de
ni una palabra del multimedio Clarín. Ni de Ford, ni Telefónica
ni de ninguna de las empresas que los auspician que en general que son todas: monopólicas.
Para Pergolini es mucho más atractivo criticar a Kirchner que a los
verdaderos causantes de la corrupción, subdesarrollo y pobreza de nuestro país.
Es
más fácil desviar la atención del
receptor (todos nosotros) de sus mensajes periodísticos, con ejes como “todo
internismo en lugar de preocuparse de la ‘gente’” cuando se cansaron de
decir que Kirchner era “chirolita” de Duhalde, y hoy que hay que aumentar
ese porcentaje del 22%, que Kirchner demostró que no es ningún
“chirolita”, no se sonrojan y cambian la crítica. Además no se les escapa
que para terminar negociando bien la deuda externa es IMPRESCINDIBLE que
el presidente, el proyecto que sustenta, tenga mayor consenso.
Estos
periodistas “progres” son menos incisivos que Aliverti pero machacan
más con lo mismo durante todo un día, una semana o más con un tema
determinado. Y tienen más audiencia. Carecen de compromiso con el pueblo,
porque su compromiso es con una supuesta democracia, que es por ellos una
manipulación de la información ostensible. O directamente ocultan las
noticias o la minimizan.
Contra
el gobierno de Kirchner por ejemplo son obsesivos y empecinados. No reconocen
los logros y mucho menos las dificultades. Plantean por ejemplo en la larga
disputa con el FMI, las posiciones de los ahorristas italianos como
“victimas” de la política de Kirchner en lugar de plantearlo desde los
intereses nacionales.
No
mencionan cuando el Presidente Kirchner es bien recibido en cualquier localidad
de nuestro país y sin embargo marcan que no recibió la
presidente de empresa Hewlett Packard.
Critican
que el presidente no estuvo cuando fue la tragedia de Cromañón, pero pasa casi
desapercibido que Kirchner fue a la misa que organizaron los familiares
de Cromañón calladamente, o bien narran la noticia rápidamente, como para cumplir.
Hacen
notas a sindicalistas que reclaman aumento de sueldos pero no mencionan o lo
hacen ligeramente cuando esos aumentos se logran.
Hablan
de los $ 30 de aumento que se otorgan a los jubilados como una nimiedad, pero no
mencionan todos los aumentos que llevan recibido del gobierno de Kirchner en
estos dos años.
Critican
la situación de hambre del 40% de la población y luego dicen que los aumentos
de sueldo son uno de los causantes de inflación.
Los
“progres” son democráticos e imparciales, pero con el pueblo, porque los
intereses de sus anunciantes NUNCA SON TOCADOS. Siempre transforman en
noticia principal las noticias que son accesorias.
Como
Aliverti no hablan de correlación de fuerzas, sino de lo que hay que
hacer. No hacen críticas constructivas. No hablan de posibilidades concretas
del país concreto y de la fuerza concreta, sino de lo que hay que hacer y
desde allí construyen la crítica
No
son críticas a lo que está mal hecho, sino que son críticas a TODO lo
que puede dar aire al gobierno de Kirchner en general. Al pueblo en general.
El
“progresismo” de por ejemplo TN, ha pasado a competir con las noticias
sangrientas de Crónica. Con su “amarillismo”.
Los
periodistas “progresistas” fueron ganados por la libertad de empresa
sustentada alevosamente primero con Martínez de Hoz y luego más
desfachatadamente por Menem y Cavallo.
Hoy los periodistas “progresistas” se preocupan por decir la “verdad” siempre y cuando no ofendan, no ataquen a los anunciantes, de su programa, de su columna, de su diario o revista, de su medio periodístico. Hasta ahí llega su compromiso con la realidad y con la verdad. Esos anunciantes que precisamente son las grandes empresas monopólicas.
Mantener el
status quo conviene a los periodistas “progresistas” y por supuesto a las
empresas que los contratan para que aparezcan como que los empresarios también
son “progres”.
Por eso los periodistas "progresistas" lo son pero un poquito, lo suficiente como para parecerlo, pero no tanto como para serlo efectivamente en un país concreto (Argentina), en un momento concreto (este comienzo del siglo XXI). En un país dependiente como Argentina, ser periodista progresista es estar comprometido con lo nacional y popular y no con los intereses de las empresas periodísticas que cada vez son más monopólicas, cuando no extranjeras.
Nota: Se pueden agregar ejemplos de periodistas "progres", en innumerable cantidad de casos, que vos lo podes mandar y lo agregaremos a esta nota.
Silvio Bageneta
silvioba@uol.com.ar