Entrevista a Guillermo Martini

“Lo de Buzzi es inexplicable”

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Por Franco Mizrahi

Nació un 17 de octubre. Y por años, en ese día sólo festejó su cumpleaños. En su casa paterna, el llamado Día de la Lealtad era mala palabra. “Mi familia era gorila”, recuerda Guillermo Martini, el funcionario que Cristina Kirchner designó para dirigir la subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, que se creó en junio de este año por expreso pedido de la Federación Agraria. Es ingeniero agrónomo y fue montonero. La última dictadura militar la vivió tras las rejas: estuvo preso cinco años.

“Creo que se pueden hacer las cosas inconclusas de los ‘70 pero con más experiencia”, asegura el hombre que en 2009 manejará un presupuesto de 700 millones de pesos para intentar satisfacer las demandas de los pequeños y medianos productores.

Su historia militante comenzó en la Juventud Estudiantil Católica, pero en 1970, cuando llegó a Rosario para estudiar en la universidad, su vida pegó un giro rotundo. Influido por el movimiento de los sacerdotes tercermundistas, se alineó con la juventud peronista y dividió su vida entre los libros y la militancia social.

“El 17 de abril de 1975 –recuerda hoy–, cuando llegó al país el dictador chileno Augusto Pinochet, me detienen en un acto de propagandización. Me abrieron una causa por desacato a la figura de la Presidenta de la Nación, porque no decía cosas muy suaves de Isabel Perón. En el ‘76 empalmamos con el golpe militar y ahí ya no preguntaron más nada hasta que la cosa se aclaró. Estuve preso hasta 1980, más 6 meses de libertad vigilada”.

–¿Cuándo conoció a los Kirchner?

–Antes de que Néstor Kirchner fuera presidente nos reunimos en la Casa de Santa Cruz. Cuando asume en el 2003 yo voy a trabajar al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, convocado por Patricio Griffin, amigo de los Kirchner.

–Y de los años ‘70, ¿le quedan amigos?

–De los ‘70 conozco a muchos de los que hoy están en el gobierno nacional, de habérmelos cruzado en distintas cárceles durante esa época. Allí aprendí a confiar en el que tenía al lado para poder seguir viviendo. Desde entonces, res palabras rigen mi conducta hasta hoy: lealtad, códigos y compromiso absoluto.

–¿Qué lectura hizo del conflicto entre el campo y el gobierno?

–Fue una discusión por la apropiación de un plus de la renta provocada por una burbuja financiera internacional. La 125 es una buena herramienta de política de Estado, se aplica para compensar la renta extraordinaria para la gente que menos tiene. La dirigencia agropecuaria nunca entendió esto y eso demuestra su mediocridad. Si esto se daba sin un gobierno fuerte había un golpe militar o el gobierno habría cedido a las aspiraciones de los sectores más concentrados de la economía.

–¿La Sociedad Rural usó a los pequeños productores?

–Sí. Hubo una falta de visión de los dirigentes de la Federación Agraria. Lo de (Eduardo) Buzzi es inexplicable. Pensar que esos sectores que siempre apostaron a la concentración iban a ser aliados de pequeños productores… fueron antagónicos toda su vida. La Federación Agraria nació luchando contra los estancieros.

–¿Qué opina de Alfredo De Angeli?

–Es un emergente de la crisis que se quedó con un montón de poder que no sabe manejar. Fue una figura creada mediáticamente. Se subió arriba del caballo y del avión y de todo. Lo considero un productor agropecuario que quedó en la cresta de la ola.

–¿Cómo lo impactó ver a los vecinos de Barrio Norte con los carteles “Cristina resentida y montonera”?

–Un orgullo, ja. Es una imagen de los sectores golpistas que se prendieron de este suceso. Expresa un profundísimo gorilismo y miedo a lo popular. Son los mismos que en el ‘55 prendían fuego los cuadros de Evita. No creo que sean todos los sectores medios pero sí a los que Buzzi saludaba como “compañeros” y estaban en los balcones de los departamentos de Recoleta.

–Dijo que sus valores personales son la lealtad, los códigos y el compromiso absoluto. ¿Cobos fue un traidor al votar en contra de la 125?


–Cobos fue un traidor. No tiene la más mínima idea de lo que es la palabra lealtad. Fue votado para un modelo de gobierno que tiene como pauta la redistribución del ingreso. Y para redistribuirlo, de algún lado tiene que salir el ingreso. Pudo no estar de acuerdo pero debió votar a favor porque es el vicepresidente. El héroe Cobos esta provocando pérdidas de más de mil millones de dólares a los pequeños y medianos productores que él dijo defender.

–¿Considera correcta la metodología del secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno?

–Cumple el papel que le asigna la Presidenta, defiende la estabilidad de precios. Puedo estar en desacuerdo con algunas cosas pero en base a los códigos y la lealtad y en que coincido en un 99,9 por ciento con este gobierno, apoyo lo que hace.

–¿Este gobierno es setentista?

–No, el gobierno del ‘70 se dio en esa década. Ahora estamos en el siglo XXI. Este gobierno tiene componentes de los que nos formamos en la vida política del ‘70 y fuimos formados con una impronta particular muy ligada a la cuestión del servicio. Había un compañero al que después mataron que decía: “Para mí tiene el mismo valor la vida de un pibe que se muere de hambre que la vida de mi hijo. Por eso milito”. En muchos de nosotros todavía persiste ese concepto. Hay un compromiso serio de lograr un país con inclusión y justicia social.

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