La Fuerza de una política

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En el Siglo XX en  Argentina hubo 2 momentos en que se cuestionó profundamente el poder (PODER) ejercido por la Oligarquía en Argentina. Ellos fueron, el Peronismo y la Juventud Peronista que adhería a Montoneros. Si bien ambos fueron diferentes en cuanto a la representatividad política de Masas, dado porque el Movimiento Peronista ejerció el gobierno desde 1946 a 1955, subvirtiendo el orden establecido por la Oligarquía en tanto que la JP de M fue un intento muy serio organizativo y político que no tuvo nada más que parcialmente participación en el gobierno y si bien obtuvo cierta representatividad política de masas, era minúscula comparada con el Peronismo.

Pero más allá de este aspecto (para nada menor) ambos cuestionaron seriamente al poder Oligárquico. Uno dando a los trabajadores y al pueblo las conquistas sociales, económicas, educativas, salud, vivienda, infraestructura, dignidad, etc. nunca antes recibidas por el pueblo Argentino. Propiciando además la construcción de un poder popular también inexistente a nivel sindical, empresarial, social. Otro, Juventud, por haberse gestado como un apéndice del Movimiento Peronista y fogueado en la Resistencia a los gobiernos dictatoriales o pseudo democráticos que se sucedieron a partir de 1955, tras el golpe reaccionario de Lonardi, Aramburu y Rojas.

La Juventud Peronista logró ir sintetizando a partir de la misma práctica y de la teoría que fueron gestando el mismo Juan Domingo Perón, John William Cooke, Carlitos Caride, Jorge Ruli, Gonzalo Chávez y tantos militantes populares que dejaron su vida en post de la recuperación del Movimiento Peronista y de su transformación: lograr que ese "gigante invertebrado y miope"  con que catalogaba Cooke al Movimiento Peronista, mute.

La organización y clandestinidad, durante los largos años donde primo la más absoluta censura a los símbolos, hombres y nombres que eran sinónimo del Movimiento Peronista, terminaron conformando una forma de hacer política, que devenía a su vez de la caracterización que la Oligarquía hacía del Movimiento Peronista y este de aquella. Los bombardeos a la Plaza de Mayo y alrededores y ese odio oligárquico hacia todo lo que sea peronista que se podría resumir en esa frase que apareció pintada en las paredes tras la muerte de Evita: " Viva el Cáncer", fueron sólo muestras de hasta donde llega el desprecio y la discriminación.

La teoría y la práctica que los jóvenes provenientes de los gremios más combativos, el trabajo en los barrios y la Juventud Universitaria que iban sintetizando y escribiendo fue dando lugar a organizaciones peronistas que sabían de la necesidad de superar limitaciones ya sufridas en lo organizativo y en lo ideológico, sumado a los errores del propio gobierno  y que dieron lugar al Golpe despiadado de 1955.

Esa práctica y esa teoría, dialécticamente, no sintetizó solamente a los jóvenes de fábricas, universidades y barrios, sino que sirvió "como bolitas en el colchón al apretar con el puño en el centro", para aglutinar también a sectores históricos del Movimiento Peronista, del Partido Justicialista, del sindicalismo, a militares y sacerdotes, a mujeres y profesionales, a empresarios nacionales. Es decir que la política que en principio sintetizaban los jóvenes, fue una expresión del Movimiento Peronista ( y no precisamente la más indiferente o inactiva) que lo motorizó y redefinió.

Y más allá de las contradicciones que tuvo esa política con el mismísimo Juan Domingo Perón, indudablemente era muy coherente ideológicamente y tenía perfectamente identificada a la Oligarquía como la causante de la mayor desigualdad y discriminación que ha padecido (y padece) el pueblo Argentino. Esa Oligarquía que es absolutamente excluyente de la campo Nacional y con más razón del Movimiento Popular. Este es el carácter de la Oligarquía, nació, creció y vive aún hoy, del privilegio de ser socia menor de los intereses imperialistas. Su función de "Puente de Plata" de los intereses económicos extranjeros lo determinan. Todo esto se ocupó de marcar la Juventud Peronista, de la misma manera que lo había hecho antes en la práctica en su primer gobierno el Peronismo (1946-1955).

Esta Juventud Peronista fue la que además de tener perfectamente identificada a esta Oligarquía, tuvo (y aún sigue existiendo) un proyecto de cuestionamiento de fondo a dichos intereses. Un proyecto nacional que pese al altísimo costo en vidas, sigue diciendo presente. Un proyecto que contempla la historia Argentina del siglo XIX y XX y que se derrama en este siglo. Con varias ventajas, de las que podemos destacar claramente dos.

Una de la Oligarquía, que luego de décadas y más décadas de vanagloriarse del "laissez faire, laissez passer", quedó al descubierto (desenmascarada en forma absoluta ) entre el 19 y 20 de Diciembre de 2001, cuando cayó destrozado el sistema financiero que venían llevando a cabo desde el 2 de abril de 1976 y que desde décadas sostenían como la panacea. Es decir una Oligarquía cuya principal bandera política para sostenerse caía destruida por la realidad, con todos sus hombres en Juego (Cavallo, Alemman, Alsogaray, Cuello, etc.). Esto no es un dato menor. Y la Oligarquía tomo nota convenientemente. Tanto es así que no han vuelto a mencionar obstinadamente lo del libre mercado, de la libre empresa, con esa impudicia que lo hicieron durante tantos años.

El otro elemento tampoco despreciable, es que no pueden hablar más de la violencia (más allá que ellos bombardearon un pueblo indefenso en 1955 y antes) y dieron el golpe contra el gobierno de Juan Domingo Perón básicamente por el Artículo 40 de la Constitución de 1949, no porque el Peronismo en el gobierno fuera violento.  La violencia como bandera política, no la pueden esgrimir. Los 30.000 desaparecidos, muertos, exiliados y encarcelados están como telón de fondo. Tampoco pueden hablar de Montoneros como "gran Cuco", ya que dicha organización como tal no existe. Estaríamos hablando de "fantasmas del pasado". Pero no de datos de hoy y ya.

Para sostener todo este pensamiento de la Oligarquía, está el periodismo que viene cebado de la época del Proceso de Reorganización Nacional desde 1976. Y con la teoría de los dos demonios sustentado por Videla y la Junta Militar, pasando por Alfonsín que la regó convenientemente, hasta Menem y de la Rúa, siguen corridos, desfasados en el análisis. Salvo honrosas y honradas excepciones, los periodistas carecen de profundidad y seriedad en el análisis. Sean estos de "izquierda" o de derecha, de centro....

Más que "periodistas especializados", la Nación necesita pensadores nacionales y populares. Que analicen la realidad en función de la construcción del Poder Nacional y  Popular que se encuentra en constante modificación y movimiento. Con idas y venidas, avances y retrocesos y no un avance lineal y permanente. Y no en "originalidades periodísticas" o primicias periodísticas que muchas veces se confunden una con la otra.

Valorar la Fuerza de la política, de una política Nacional que ha no dudarlo existe y si bien carece de organicidad, tiene mucha fuerza porque están los hombres que la defienden y porque tiene justeza, coherencia y raigambre histórica.

Silvio Bageneta

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