La energía eólica avanza

Por Adriana Leiva

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Abriendo camino más rápidamente que lo previsto, la energía eólica en la Patagonia avanza venciendo los obstáculos que se suceden indefinidamente. Intereses contrapuestos y resistencia al cambio son los más notorios y persistentes. Los intereses creados en el área energética revisten gran densidad. Se manejan recursos que renovables o no, ponen en marcha un país permitiendo que progrese de acuerdo a las particularidades de cada uno de los estados. Muy lejanos a toda reflexión humana los molinos de viento y el emblemático balancín que bombea petróleo de las entrañas de la tierra, comparten el mismo cerro.

Y.. En el mundo de los grises, la polarización es inevitable: blanco o negro, lindo o feo, grande o pequeño. Con la misma simpleza pero no exentos de complejidad, llegamos a energías convencionales o energías alternativas. Lo cierto es que las primeras se manejan con mucha cautela resistiéndose a lo inexorable, mientras las segundas crecen. Tanto las unas como las otras conocen sus posibilidades y sus limitaciones. Bien lo señaló el presidente del Instituto Argentino del Petróleo cuando dijo que la actividad petrolera es intrínsecamente insostenible. ¡Qué sentencia! Cuando viene de la boca de alguien que es propia tropa para las energías convencionales. Del otro lado, quienes adhieren al juego y riesgo de comenzar ya con energías alternativas, son conscientes de la conveniencia económica del aprovechamiento del gas que hasta hace pocos años se venteaba en la Patagonia. Pero, en un determinado punto hay que tomar partido.

Pareciera perfectamente plausible en el plano de lo teórico llegar a un acuerdo que concilie la inversión a largo plazo en energías limpias con la conveniencia económica de continuar a corto plazo con la generación térmica que si bien no es energía limpia, lo es más que la producida a través de la utilización del petróleo. Pero del dicho al hecho..... muchas son las posiciones que hay que resignar y/o ganar para arribar a un acuerdo de crecimiento estratégico en políticas de investigación y desarrollo energéticos.

Mientras tanto convengamos que no fue el Estado quien inicialmente creó las condiciones mínimas para que el inversor pudiese asumir riesgos tan caros en la apuesta por la energía eólica. Fue una cooperativa la que decididamente jugó las primeras fichas a este tipo de generación. Detrás de aquellos dos primeros molinos de viento que fueron instalados en 1992, arriba del inhóspito Cerro Arenal, no existía otro capital que no fuesen los dineros de los usuarios y una alianza estratégica con la empresa fabricante de aquellos primeros molinos y un ente financiero danés. Cuando llegaron al puerto de Comodoro Rivadavia desde la lejana Dinamarca, los molinos que sucedieron a los primeros, autoridades representativas y funcionarios comenzaron a vislumbrar la necesidad de legislar en beneficio de este tipo de generación. El Estado empezó a actuar ante la evidencia de los hechos y se promulgaron las leyes de promoción de energías eólica y solar en el ámbito provincial y nacional.

Con peros, pero no tantos como otrora, hoy la Secretaría de Energía está decidida a apoyar a la pequeña y mediana industria con programas de cooperación internacional donde conjuntamente con la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, con una visión amplia, se involucren en el desarrollo de actividades que incluyen las innovaciones tecnológicas para mejorar la competitividad económica de las empresas
Siempre en el campo de los anuncios, pareciera que el organismo que depende del poder ejecutivo de la Nación estaría dispuesto a trabajar en la captación de fondos internacionales aplicables a mitigar el cambio climático y a su vez, solventar los mayores costos de energías alternativas.

Aquella analogía de G. Orwell con la cual definía lo inconsistente: "Para dar una fachada de solidez al viento..." se la pido prestada y modifico su significado: Patagonia es fachada ante el viento y está aprendiendo a utilizarlo para el bienestar de todos.
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