La encrucijada Capital

Algunas reflexiones sobre el triunfo de Macri

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La ciudad autónoma de Buenos Aires asiste por primera vez, desde su constitución, a que un posible gobierno de derecha maneje los destinos del segundo distrito más importante del país. Un nuevo frente político surgido de la crisis política del 2001 conducido por el empresario contratista- Mauricio Macri tendrá la responsabilidad de gestionar los recursos de una ciudad que no le es ajena en absoluto, ya que el grupo empresarial que preside su padre-socio, valorizo durante décadas, parte de sus ganancias en los negocios capitalinos, en desmedro de los contribuyentes porteños..

Pero eso lo sabe todo el mundo, y sin embargo, Mauricio PRO arrasó en la primera vuelta de las elecciones y tiene serias posibilidades de consolidar esa diferencia en el ballottage a realizarse dentro de dos semanas.

Las causas para analizar este fenómeno son muchas y algunas esencialmente complejas, ya que no se puede tener todas las respuestas, sobre todo cuando uno tiene la subjetividad del militante y a eso le carga un fuerte contenido emocional..

Pero avancemos en el análisis que nos compete. Desde mi punto de vista, este tiene dos dimensiones, a saber que la primera es sociológica y la segunda política. Pero vamos a tratar de tener una mirada integral de estas dos variables, así poder integrar a este análisis la retrospectiva histórica.

Históricamente, desde principios del siglo pasado, la sociedad porteña se estructuró a partir de la inmigración, en la cual los hijos de las distintas corrientes inmigratorias pasaron a conformar la llamada clase media, con pautas de consumo tan modernas que tenían cierta similitud a la de los países centrales. Cuestión paradojal, lo cierto que esta ciudad de carácter cosmopolita, por derecha y por izquierda constituyó imaginarios colectivos fuertemente ensamblados con la cultura europea. La dirigencia conservadora y socialista de la época atravesados por el mecanicismo positivista, jamás dejaron de mirar al viejo continente cada vez que desarrollaron sus ideas y políticas.

El surgimiento de la UCR, gracias al espaldarazo de los sectores medios, instauró bajo el ala del irigoyenismo un halo de pensamiento nacional que luego fue condicionado por los sectores alvearistas, claramente alineados en la derecha del partido, siendo más tarde, funcionales a los sectores conservadores que constituyeron la década infame

A partir de 1945, el peronismo irrumpe en la escena polìtica argentina con la clase obrera como columna vertebral y claramente nutrido por sectores disidentes del radicalismo, conservadurismo y socialismo que abandonaron el iluminismo europeo a fin de consolidar un pensamiento nacional de carácter movimientista que desestructurò el sistema político de la época. Pero a pesar de su fuerza arrolladora jamás tuvo una importante base polìtica en la capital del proyecto unitario. En otras palabras, la ciudad de Buenos Aires jamás fue susceptible al proyecto nacional.

Cuando hablo de esto no quiero entrar a desarrollar los avatares de la historia argentina del Siglo XIX como la lucha entre unitarios y federales, así no aburro al lector, sólo quería mencionar que la Revolución de Mayo en donde se conformó el llamado primer gobierno patrio ( más allá de la voluntad y patriotismo de algunos miembros de la Primera Junta) fue un fenómeno político estrictamente municipal

Ahora bien, ¿porque mirar hacia atrás para analizar las recientes elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad más europea de Latinoamérica? Porque si evitamos retornar al pasado se hace muy difícil aventurar un diagnóstico que explique las causales del fenómeno antes señalado. Usted, se preguntara si tiene algo que ver la actual sociedad capitalina con la de los siglos anteriores, sobre todo teniendo en cuenta que la última inmigración fue hace sesenta años y algunas identidades políticas que dominaron la escena polìtica local han estallado.

Sin embargo, nuestra ciudad sigue teniendo un imaginario cosmopolita en el contexto de la globalización. En ese marco hay un núcleo duro de votantes que siguen soñando con las mieles de la convertibilidad y el primer mundo. A esto se le agrega una sociedad de consumidores o espectadores impregnados por la saturación informática concentradas por el poder mediático que atraviesa los cuerpos de estos sujetos en detrimento de la construcción de ciudadanía

Estos cuerpos ensimismados prefieren ser espectadores y consumidores antes que ciudadanos con participación política. Por eso a Macri ese electorado le viene como anillo al dedo, ya que su campaña se asemeja a la venta de distintos productos, como una suerte de packaging marketinero, en donde le ofrece al consumidor servicios eficientes a un precio que en apariencia es barato (un voto)

Una sociedad tan atomizada como la nuestra, donde lo mediático tiene una particular relevancia, termina votando bio-tipos. Sujetos individuales con partidos o actores políticos virtuales, cuya imagen este por encima de la palabra, solamente hay que hablar lo que la gente quiere escuchar y decirle que rápidamente los problemas se van a resolver, no importa el como, ya que eso es caer en ideologismos.

Los De La Rua o Los Mauricio son claves para entender este voto de nueva derecha tilinga cargado de imágenes y desierto de palabras. Pero no nos podemos quedar solamente en el comportamiento de ese electorado para terminar de entender lo que pasó el 3 de junio pasado, ya que hubo una porción importante de independientes que no votaron la alternativa progresista.

No es muy difícil analizar el porque de esta fuga de votos que consagró a Aníbal Ibarra por dos veces jefe de gobierno de la ciudad. Es indudable que hay que remitirse a la crisis institucional que se desencadenó luego de la tragedia de Cromañón. Aunque antes de ese lamentable suceso, el ibarrismo daba fuerte señales de ausencia de gestión en áreas claves de su gobierno. Esto se complementaba con la ausencia de un Actor o estructura política sólida que garantice una articulación social a fuer de llevar adelante políticas activas que consoliden la acción de gobierno. Lamentablemente, Aníbal hizo todo lo contrario y cayó en la lógica del marketing político, convirtiéndose, también él en un bio-tipo.

La tragedia de los chicos fue un antes y un después en la política porteña, pero si el jefe de gobierno hubiese tenido una base de sustentación, los padres de las victimas no hubiesen caído en las garras demagógicas de la derecha e Ibarra hubiese resistido su caída.

La ausencia de una narrativa propia de parte de la centroizquierda en la ciudad, pero también en el resto del país, no es sólo responsabilidad de Ibarra y. tiene sus orígenes desde la época del Frepaso (otro partido virtual). Esta situación converge con la escasa inserción polìtica que tiene el Partido Justicialista de la Capital, un mero sello burocrático que aporta muy poco al Proyecto Nacional que pretende estructurar el compañero Kirchner

Ante eso es importante generar ámbitos de reflexión para que los sectores populares de Capital puedan replantearse cómo encarar el proceso que se viene, ya que el macrismo va a tratar de consolidarse en la ciudad para luego proyectarse a la Nación.

Por ello el desafió no se circunscribe, solamente, a las elecciones de octubre. Ya no se trata si es pingüino o pingüina, sino la posibilidad de vertebrar un actor político capaz de aportar al proceso institucional un valor agregado que consolide el rol del Estado Nacional a los efectos de mejorar la calidad de vida de los argentinos.

* Sociólogo Alejandro Donadio

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