Dentro de una semana, el reactor nuclear que están construyendo
científicos argentinos del INVAP, en Australia, comenzará a cargar
combustible y, durante el segundo semestre, estará funcionando a su
plena potencia. Es una obra de 180 millones de dólares. Pero
el desafío para los 500 técnicos y científicos del INVAP, hoy, es
conseguir nuevos negocios, como la construcción de satélites,
radares, turbinas generadoras de energía eólica y hasta métodos de
conservación de alimentos.
Es curioso pero el INVAP que es una sociedad del Estado que
pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica y a la Provincia
de Rio Negro es una de las más sofisticadas fábricas de
tecnología de la Argentina. Y, sin embargo, sus técnicos
trabajan diseminados en 30 sedes distintas en Bariloche: desde un
hotel alquilado en el centro de la ciudad hasta Llao Llao, a metros
de Puerto Pañuelo y el legendario hotel. Allí, el INVAP está armando
un tercer satélite de 20 millones de dólares para la Agencia
Espacial de Estados Unidos (NASA).
La empresa factura entre 30 y 65 millones de dólares anuales,
según la cantidad de trabajos en ejecución. Las tareas más
resonantes son la central australiana, una planta de radioisótopos
para Egipto (que cuesta US$ 21 millones), la instalación de 18
centros de radioterapia en Venezuela (US$ 53 millones) y los
satélites.
Están construyendo dos satélites de observación (US$ 20 millones
cada uno), en un plan compartido entre la Comisión Nacional de
Actividades Espaciales y el Estado italiano. Y quieren construir el
primer satélite geoestacional argentino. Si bien Australia será una
vidriera muy prestigiosa para el INVAP, las licitaciones
internacionales para construir un reactor nuclear fueron tres en los
últimos 15 años, en Egipto, Tailandia y Australia. El INVAP ganó en
Egipto y Australia. Pero no hay una cuarta licitación en el
horizonte.
"Para la Argentina, es la exportación de alta tecnología más
importante de su historia", aseguró Héctor Otegui, gerente
general del INVAP. "Pero no hubo nuevas licitaciones
internacionales. Países como Alemania, Canadá y Estados Unidos
adjudican esas obras a sus propias empresas", añadió.
En esa búsqueda de nuevos negocios está la incursión del
INVAP como fabricante de radares. Según un convenio que tiene
firmado con el Ministerio de Defensa, el INVAP proveerá los 11
primeros radares del Sistema Nacional de Vigilancia y Control
Aéreo (SNVCA), a un costo que oscilará entre US$ 1 y US$ 1,5
millones cada uno. Se trata del mismo plan de radarización que había
licitado Menem y que anuló De la Rúa. Ahora, por decreto de
Kirchner, el proveedor será el INVAP.
Otro negocio nuevo es la conservación por deshidratación
(liofilización) de alimentos: acaban de construir una planta en
Querétaro (México) para las frutillas que van dentro de los
cereales Kellog's. También diseñaron y construyeron una turbina
eólica de 1,5 megavatios, adaptada a los fuertes vientos
patagónicos. Ese es un negocio que todavía no tiene clientes: los
están buscando en Europa.
Por lo que se supo aquí, la inauguración formal de la central de
Australia será en un año. Y ya hay gestiones en marcha para que
Néstor Kirchner se transforme en el primer mandatario argentino que
visite ese país. "Los australianos son los mejores clientes que
hemos tenido", apuntó Otegui. "Pagan puntualmente y, además, son
cordiales". añadió.
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