Por Fernando Krakowiak Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular
Los dirigentes
de la Sociedad Rural cuestionaron ayer las cifras difundidas por el Gobierno
sobre la rentabilidad del campo al asegurar que los productores que se dedican
exclusivamente a la ganadería “trabajan a pérdida” desde que en abril se fijaron
precios de referencia para la hacienda. Para justificarlo presentaron un informe
donde se destaca que el costo de producción del novillo en seis modelos de
inversión diferentes supera los 2,40 pesos por kilo, valor sugerido por la
Secretaría de Comercio Interior para las transacciones que se realizan en el
Mercado de Liniers. La entidad difundió además una propuesta para intentar
destrabar el conflicto que motivó el lockout empresario. Ayer no hubo
operaciones en el mercado de Mataderos, como es costumbre los jueves, y los
frigoríficos faenaron apenas 6284 cabezas luego de tres días de fuerte
actividad.
El dato contrasta fuertemente con el costo de 1,30 pesos por kilo vivo de novillo difundido por el Gobierno. Al ser consultado sobre la diferencia entre ambas cifras, Luciano Miguens, presidente de la entidad, aseguró que “no sé de dónde salen los cálculos oficiales, pero nosotros no manipulamos la información”. Página/12 le preguntó por qué habían convocado a una huelga recién ahora si pierden plata desde abril y el dirigente respondió que “luego de la caída de casi 30 por ciento experimentada en Liniers a mediados de año, el precio se venía recuperando y el productor iba a empezar a tener rentabilidad, pero en las últimas semanas el Gobierno decidió ponerle freno al repunte en lugar de abocarse a garantizar el valor de los doce cortes de mayor consumo en el mostrador”.
Los productores afirman que la intervención del Gobierno en el mercado de la carne provocó una transferencia de recursos desde el sector primario a otros eslabones de la cadena, pues la baja de los precios en Liniers sólo se trasladó en parte al consumidor. La acusación es cierta, pero esa intervención no comenzó en noviembre, sino en abril, con la resolución firmada por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
El viernes 17 de noviembre, Moreno distribuyó informalmente entre los frigoríficos un nuevo listado de precios sugeridos, generando indignación en los ganaderos, pero ese listado elevó los precios de la resolución de abril, la cual nunca se había derogado. Por lo tanto, la nueva intervención implicaba una mejora para los productores. El rechazo se debió a que los empresarios rurales ya descontaban el incumplimiento de la norma establecida en abril para recuperar sus márgenes, pero no a una nueva restricción, pues ni siquiera las exportaciones de carne sufrieron una mayor limitación.
Por ese motivo, lo que piden ahora no es revertir las medidas de las últimas semanas, sino terminar con la intervención gubernamental en los mercados. En el caso de la carne, la Rural propone un cronograma para llegar a la liberalización de las exportaciones a fines de 2007, mantener la reducción del peso mínimo de faena y “no intervenir en los mercado de hacienda, ni establecer precios de referencia”. Para los cereales también se reclama eliminar los precios sugeridos y establecer una compensación directa por parte del Estado a los sectores que tienen como insumo principal esos granos. Según la entidad, los ingresos extra percibidos en concepto de retenciones y otros impuestos permitirían afrontar el subsidio sin tener que aplicar “distorsiones” en los mercados. Los dirigentes rurales aseguran que así se podría conseguir “más carne y más pan” sin que haya aumentos de precios.
Precios por las nubes
El precio de los cereales, en particular el trigo y el maíz, alcanzó este año los niveles más altos de la última década, debido a las escasas cosechas en los principales países productores y al aumento de la demanda de biocombustibles. Esa es una de las conclusiones del informe “Perspectivas Alimentarias” de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). La última previsión de la FAO sitúa la producción mundial de trigo para este año en 592 millones de toneladas, 5,3 por ciento menos que el año pasado. Por otro lado, en el sector lácteo, hay expectativas negativas de producción en Australia y la Unión Europea (juntas suman un tercio de las exportaciones lácteas a nivel mundial), por lo que se prevé “un retraimiento del mercado y el final del descenso de los precios que se produjo a principios de año”. En la industria de la carne, en tanto, según la FAO, se mantienen las perspectivas de precios altos.
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