¿Por qué se reflota a Frondizi?
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El 1º de Mayo de este 2008 se
insistió por todos los medios del Grupo Clarín con
la figura del Arturo
Frondizi.
Como es sabido,
Roberto Noble (*) fue desde Clarín un apoyo muy fuerte para el
pensamiento
desarrollista que sustentaba Frondizi. Creador junto a su paladín del
Movimiento de Integración y Desarrollo (MID).
Sabido es que el paso de la UCR a la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente) y el posterior paso al MID fueron instancias que se hicieron sin contar con el apoyo popular. Siempre el consenso fue fruto de "representaciones prestadas", fingidas y por último con una alta dosis de traiciones.
El MID, Rogelio Frigerio
como ideólogo, economista fue quien llevaba adelante
un planteo consecuente con aquello de: ofrecer al desarrollismo como
alternativa económica sin importar el carácter que el gobierno de turno
tuviera (sea militar, con alianzas de votos peronistas, con migajas del
radicalismo).
Tanto es así que no sólo el desarrollismo fragmentó al Radicalismo, ofreciéndose como alternativa al gobierno de Perón en 1955, sino que traicionó el acuerdo alcanzado con éste tras las elecciones de 1958.
Luego a partir de 1976, apoyó el desarrollismo a través del Diario CLARÍN abiertamente el accionar político militar y por otro lado primero suavemente y progresivamente criticó la política económica ofreciendo sus servicios y sus relaciones con los monopolios automotrices y petroleros, para alternativizar el desarrollismo al neoliberalismo de Martínez de Hoz.
Sin construcción de Poder Político concreto, el desarrollismo, debió incluir
a
Alvaro Alsogaray
al frente del Ministerio de Economía, conocido liberal que
acuñó durante el gobierno de Arturo Frondizi, la lamentable y hoy popular frase
(consuelo) : "Hay que pasar el invierno".
Arturo Frondizi decidió que las protestas populares fueran duramente reprimidas llegando a utilizar el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado), que ponía a los manifestantes bajo jurisdicción de los tribunales militares.
¿Desconocían
Eduardo
Duhalde, Raúl Alfonsín ó Lavagna
qué pasado tenía Frondizi,
participando en el acto organizado por el Grupo Clarín homenajeando a Arturo
Frondizi?
Veamos un poco, refresquemos algunos aspectos de Frondizi, el desarrollismo, Rogelio Frigerio. Veamos
Frondizi: ¿Un estadista o un mediocre o un traidor nato?
Por Alfredo Silletta
Hace 50 años, un 1 de mayo de 1958 asumía la presidencia el Dr. Arturo Frondizi, quien en los últimos días ha sido recordado como un gran estadista en muchos homenajes realizados por figuras del desarrollismo, del radicalismo y hasta del peronismo. ¿Pero fue un gran estadista o un mediocre presidente? Recordemos algunos hechos de nuestra historia reciente.
La violencia de la Libertadora sobre los trabajadores peronistas produjo un quiebre de los sectores medios argentinos luego de 1956.
Por primera vez las clases medias que habían sido el bastión del antiperonismo comprendían que éste había trasformado seriamente el país y que el golpe del 55 había sido reaccionario y pro imperialista.
La Unión Cívica Radical se dividió. Por un lado los sectores conservadores y antiperonistas se agruparon detrás de Ricardo Balbín y por otro lado los jóvenes y los empresarios que querían un desarrollo nacional sin Perón lo siguieron a Arturo Frondizi.
La resistencia peronista produjo un desgaste rápido de la dictadura militar y esta llamó a elecciones en 1958 proscribiéndolo al peronismo. Frondizi sabía que para ganar las elecciones necesitaba realizar un pacto con Perón. Le ofreció el reconocimiento al peronismo y la anulación de todo proceso iniciado con el propósito de persecución política, además de revisar todas las medidas económicas desde la llegada de la dictadura.
Perón dudaba de un acuerdo. Se tomo su tiempo y en el peronismo se produjo un fuerte debate sobre la abstención o el apoyo al frondicismo.
La discusión fue ardua y figuras como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, desde la revista Qué, apoyaron el acuerdo para romper con la dictadura.
Finalmente Perón desde el exilio decidió darle el apoyo a Frondizi señalando que “Si Frondizi cumple con el Pueblo y con el país, lo apoyaremos, pero si no cumple, será aniquilado por el desprestigio que le acarreará su traición y quedaremos solos, como únicos depositarios de la fe del Pueblo. Con el pacto cumplimos con un deber patriótico”.
El acuerdo fue firmado por Juan Perón, Arturo Frondizi, John Cooke y Rogelio Frigerio. El mismo se mantendría en reserva hasta agosto de 1958, salvo que alguna de las partes no cumpliera con lo prometido.
Perón cumplió y envió cartas y cintas con su voz pidiendo que se votara por Frondizi para “impedir los planes continuistas de la tiranía (…)
El 23 de febrero de 1958 más de cuatro millones de argentinos votaron la formula Frondizi-Gómez. La Formula de Balbín obtuvo solo 2.600.000 y el voto en blanco cerca de 800.000.
El 1 de mayo, el Doctor Frondizi asumió la primera magistratura y declaró que “El gobierno de la Nación, en nombre del pueblo, bajo el telón sobre cuánto ha ocurrido hasta ese preciso instante”.
Fueron solo palabras. No cumplió con Perón y traicionó su propio programa económico para llegar a un acuerdo rápido con los Estados Unidos.
Un mes después de asumir el gobierno, Arturo Jauretche, que se sentía decepcionado por los anuncios de Frondizi, contó que fue invitado a cenar por el presidente y en el momento “de las ensaladas, le pregunte al Dr. Frondizi si las 500 páginas de ‘Política y Petróleo’ las iba a comer con aceite y vinagre en un no muy delicado rasgo de humor negro que solo puedo justificar en la honda pesadumbre patriótica que sentía y en el triste fin que le preveía al dueño de casa, condenado a cerrar su historial político de esta manera”.
Frondizi estaba solo y acorralado. Perón le anunció que le quitará el apoyo si no cumplía con lo prometido; los militares que habían realizado elecciones para que ganara Balbín lo presionaban para que no cumpliera el pacto con el peronismo y el establishment norteamericano, no conforme con los contratos petroleros, presiono al gobierno argentino a devaluar la moneda. En el ministerio de Economía se sentaba un ultraliberal como el ingeniero Alvaro Alsogaray. El sueño desarrollista estaba terminado.
Los gremios peronistas comenzaron una serie de paros y huelgas y el gobierno decretó sin limitación de tiempo el estado de sitio y a continuación declaró el Plan de Conmoción Interna del Estado (CONINTES) que inició una feroz represión contra el peronismo.
El síntoma más claro de la resistencia peronista se vivió en enero de 1959 cuando el gobierno de Frondizi decidió privatizar el frigorífico Lisandro de la Torre en Mataderos. El gremio de la carne llamó a una huelga y ocupo las instalaciones del establecimiento. Las 62 organizaciones peronistas apoyaron la medida y todo el pueblo de Mataderos se organizo para su defensa.
La huelga fue acompañada por el cierre total del comercio de las zonas aledañas y prácticamente, una parte de Buenos Aires fue cerrada por la propia acción espontánea de sus habitantes.
Durante cinco días consecutivos, “en defensa del Frigorífico Nacional”, un enorme sector de la ciudad, comprendido entre la Avenida Olivera y la Avenida General Paz, abarcando los barrios de Mataderos, Villa Lugano, Bajo Flores, Villa Luro y parte de Floresta fue exitosamente ocupado.
Se cortó totalmente el alumbrado público de la zona, se voltearon árboles para obstruir las calles y se levantaron barricadas en las avenidas de acceso. Se necesitaron 1.500 hombres armados de Gendarmería, Policía Federal y tanques del Ejército para recuperar el Frigorífico sin ahorrar víctimas.
A mediados de 1959 las huelgas de los sindicatos complicaban cada día más al gobierno. Los bancarios realizaron una huelga de 70 días paralizando completamente el sistema financiero. También hubo huelgas prolongadas en los metalúrgicos, los textiles y los cañeros de Tucumán. Frondizi avanzo en la represión y aplicó en todo el país el Plan CONINTES que permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales y autorizaba allanamientos y detenciones sin previa autorización de un juez. Muchos gremios son intervenidos. Más de 3.000 trabajadores detenidos por las Fuerzas Armadas.
En marzo de 1962, Frondizi llamo a elecciones en la provincia de Buenos Aries convencido que el peronismo llevaría varias formulas con lo cual diluiría su poderío y eso le permitiría triunfar a la formula desarrollista.
El argumento parecía lógico pues en el verano de 1962 decenas de candidatos viajaban a España para entrevistarse con Perón y obtener su aval.
Un dato interesante es que casi todos los candidatos proponían llevar al gremialista Andrés Framini, dirigente textil como candidato a vice gobernador por su predica en el sindicalismo peronista.
Perón, que estaba preocupado por la dispersión del peronismo en la provincia mando a llamar a Madrid al dirigente Framini y le comento: “Mire Andrés, a usted lo quieren llevar de caballo y los demás quieren ser jinetes, porque ninguno quiere ser vice, todo quieren ser gobernadores pero yo lo voy a poner de jinete y vamos a ver quién va ser el caballo”.
Perón anuncio el 26 de enero que la formula seria Framini-Perón. Era una jugada magistral porque todos los demás candidatos tuvieron que declinar la candidatura, ya que nadie podía oponerse a una fórmula que llevara a Perón.
El gobierno no se preocupó, porque sabía que cuando se inscribiera automáticamente seria proscripta y con ello se aseguraba el triunfo. Pero el general se había guardado el as de espada y horas antes de la inscripción saco su nombre y puso al dirigente Marcos Anglada, con lo cual se aseguro que la formula no la vetaran y que el peronismo fuera unido tras un solo candidato.
El 18 de marzo el peronismo triunfó ampliamente en la provincia de Buenos Aires y en casi todo el interior del país. Las fuerzas armadas no podían tolerar el triunfo y derrocaron y encarcelaron al presidente Frondizi. Horas después asumiría el Dr. Guido y anularía todas las elecciones. El sueño del desarrollismo había terminado para siempre.
Para el peronismo, Arturo Frondizi no fue un estadista sino un mediocre presidente que no permitió que la mayoría del pueblo se expresara libremente. Al leer los diarios estos últimos días nos tiene que venir a la memoria la canción de Lito Nebbia: “Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdad era historia, quien quiera oír que oiga”.
Rogelio FRIGERIO AÚN
NO RECIBIÓ
El desarrollismo como estrategia económica
Diagnóstico y propuesta
Frondizi
llegó al poder con una original y ambiciosa estrategia en materia económica, que
prometía dar solución a dos problemas acuciantes: la estabilidad y el
desarrollo.
Tanto
él como su colaborador más influyente, Rogelio Frigerio (1),
habían desarrollado una vehemente crítica del modelo económico implantado un par
de décadas antes, fuertemente dependiente de los recursos provenientes de las
exportaciones agropecuarias (2). La industrialización vía
sustitución de importaciones que Perón había propiciado, argumentaban, estaba
atada a un permanente estímulo de la demanda interna y al subsidio estatal;
había promovido un desarrollo básicamente insolvente de la industria liviana (e.g.,
textiles, acero), que descansaba en la capacidad -por cierto, creciente
incapacidad- de importar que generara el sector exportador. Esta estructura
productiva había mantenido al país en un estado de subdesarrollo que lo relegaba
no sólo vis-à-vis los países avanzados, sino también otras economías
latinoamericanas de mayor crecimiento relativo, como Brasil. Por lo tanto, estos
rasgos estructurales debían ser modificados a fin de lograr un crecimiento
económico rápido y sostenido.
De
acuerdo con las ideas económicas imperantes en esa época, dicho desarrollo
económico era casi sinónimo de industrialización. De modo que, según el
pensamiento desarrollista -que sin duda recogía la amplia influencia que por ese
entonces ejercía el estructuralismo latinoamericano- la estrategia de
sustitución de importaciones, lejos de ser abandonada, tenía que ser
redireccionada, orientándola hacia la producción de materias primas elaboradas,
maquinarias, bienes de capital, etc.
En
ese marco, el Estado tenía un rol clave que cumplir, ya que debía programar el
desarrollo estableciendo primero el orden de prioridades y después los plazos en
que debían alcanzarse esos objetivos. Se trataba de una intervención estatal
limitada en la economía, pero que de ningún modo dejaba la asignación de
recursos librada meramente a las fuerzas del mercado. Por el contrario, el
Estado debía orientar el curso de la inversión e indicar la política crediticia
y fiscal que debían seguir las agencias gubernamentales para facilitar el
proceso de desarrollo (3).
Es
decir, el Estado debía cumplir un papel primordial en el establecimiento de
prioridades, tarea esta última ineludible ya que no sólo se trataba de que la
economía creciera, sino de que crecieran especialmente aquellos rubros que eran
multiplicadores de la actividad económica y que constituirían las bases de una
economía integrada. Según Frondizi: "Siderurgia, energía, química pesada,
industria de maquinarias y un sistema de transportes y comunicaciones que
unifique el mercado interno, tal es el orden de prioridades que forzosamente
deben establecer nuestros países para superar el atraso y el aislamiento"
(4).
En consecuencia, los pasos esenciales para cambiar la estructura económica
que impedía el crecimiento del país eran los siguientes: a) fomentar y orientar
el ahorro interno; b) estimular el ingreso de capital internacional público y
privado; c) establecer un régimen de prioridades de las inversiones, a fin de
canalizarlas hacia la industria pesada e infraestructura económica; d) sustituir
importaciones y diversificar y fomentar las exportaciones; e) condicionar la
política fiscal y monetaria a este programa de desarrollo;
Es decir, estaba
implícita en esta estrategia una crítica y un rechazo de la tradicional división
internacional del trabajo entre países pobres productores de materias primas
-entre los que se hallaba la Argentina- y países desarrollados productores de
manufacturas. Asimismo, tomaba de la realidad la constatación de las desventajas
de dicha división del trabajo, básicamente, el deterioro de los términos de
intercambio y la reducción de posibilidades o mercados donde colocar
exportaciones de materias primas.
Por
lo tanto, la propuesta desarrollista consistía en generar un complejo industrial
integrado, dando especial impulso a industrias tales como la siderurgia,
química, celulosa y papel, maquinarias, equipos, etc. Además, debía perseguirse
una política de explotación plena de los recursos naturales: era absolutamente
prioritario incrementar la producción doméstica de petróleo y gas natural, lo
que tendría el doble efecto de reducir la dependencia de las importaciones de
esos recursos y de estimular las inversiones en la industria petroquímica y
química a las que, como ya se mencionara, también se les daba prioridad.
Acompañando este desarrollo, debían expandirse elementos claves de la
infraestructura económica, tales como la red de transporte vial, los
aeropuertos, la hotelería y la provisión recursos eléctricos.
El
objetivo final era crear las condiciones para que la industria contara con un
mercado suficientemente grande y unificado a nivel nacional. Por eso era
primordial una expansión armoniosa de todas las regiones del país que permitiera
el desarrollo y la integración de la economía nacional (6). El
establecimiento de prioridades, justamente, se hacía en función de separar lo
que era estructural y básico para el desarrollo de lo que no lo era.
Es
importante destacar que la agricultura estaba en gran medida ausente en esta
lista de prioridades. No se hablaba, por ejemplo, de reforma agraria. Según la
estrategia del desarrollismo, la producción agrícola se expandiría gracias a la
tecnificación y mecanización de sus actividades, para lo cual era indispensable
el previo desarrollo de las industrias siderúrgica y química. De todos modos, la
lógica indicaba que, dada la tendencia proteccionista de los mercados
importadores (por ejemplo, la del naciente mercado común europeo), en el corto
plazo no había grandes posibilidades de colocar una mayor producción. Por eso la
expansión de las exportaciones agrícolas era, en un principio, un objetivo de
muy largo plazo (7).
En
ese sentido, va de suyo que una estrategia de este tipo implicaba la noción de
planificación del desarrollo desde una perspectiva que amalgamara las
necesidades de corto plazo con los objetivos de largo plazo. Esa tarea se vio
dificultada por las vicisitudes del contexto político-económico en que se
hallaba inmersa la gestión gubernamental. No obstante, el gobierno intentó más
tarde institucionalizar su visión a través de la creación del Consejo Nacional
de Desarrollo (CONADE) en setiembre de 1961. Se trataba de un organismo
esencialmente consultivo y técnico, que tenía la misión de precisar los
objetivos a largo plazo del desarrollo y analizar las condiciones en que
deberían desenvolverse todos los sectores sociales para lograrlo
(8).
Por otro lado, era parte de la estrategia desarrollista la percepción de sus
defensores de que, para producir transformaciones económicas tan profundas como
las que se proponían, había que proceder rápido y de manera radical. Según las
palabras de Frigerio: "Nosotros creemos que para ser modificada, una estructura
de las características de la Argentina, requiere medidas drásticas,
incompatibles con el progresismo, con la concepción gradualista que fue la que
alimentó teóricamente a todas las otras alternativas" (9). Esto
puede ayudar a comprender la velocidad con que se implementaron algunas medidas
para las que era de esperar fuertes críticas y oposición.
Finalmente, como no podía ser de otra manera en una propuesta de cambios
radicales, de ruptura con lo que se había hecho hasta entonces y lanzamiento
hacia un futuro distinto, la iniciativa era presentada no sólo como la mejor
alternativa sino, fundamentalmente, como la única alternativa posible. Al
respecto, sostenía Frondizi: "La mera exposición de las posibles alternativas a
una estrategia global de desarrollo nos está indicando el único camino que se le
ofrece a nuestros países. Si no hay ya lugar ni plazos para un crecimiento
espontáneo, similar al que realizaron los países desarrollados, si el comercio
exterior está sometido al deterioro de los términos de intercambio y a la
interferencia de los monopolios, si la economicidad equivale a una postergación
del desarrollo, nuestra tesis, más que una elección entre tantas alternativas es
una imposición de la realidad objetiva" (10). Por lo tanto,
una vez "comprendida" esta realidad, el desarrollismo tenía la misión de
transformar ese imperativo en política pública.
N del E.: Cabe investigar sobre el poder político efectivo que contaba Frondizi, Frigerio, el gobierno desarrollista como para desarrollar los cambios. ¿En qué sectores económicos se asentaba?
NOTAS
Aunque Rogelio Frigerio estuvo a cargo de la Secretaría de Relaciones Socio-Económicas (órgano dependiente de la Presidencia de la Nación) desde el inicio del gobierno de Frondizi, su influencia fue mucho mayor que la del Ministro de Economía de ese momento (Emilio Donato del Carril). Y a pesar de su alejamiento de ese cargo en marzo de 1962, durante el resto del período continuó siendo uno de los asesores más cercanos al Presidente y protagonista clave del proceso de formación de la política económica. Según algunos autores, no fue nombrado ministro porque su figura era resistida por varios sectores sociales -incluyendo a los militares-; según su propio testimonio, participaba muy activamente de la elaboración y toma de decisiones y, por lo tanto, "... no era conveniente, ni económico, desde el punto de vista del tiempo, ser el que firmara los decretos y tuviera sobre sus espaldas toda la actividad burocrática que suponía el Ministerio" (cf. de Pablo, 1980, p. 44).
Los detalles de esta crítica y de la propuesta desarrollista pueden encontrarse en las principales publicaciones de los protagonistas: Fondizi, 1955, 1963, 1964, 1968a y 1968b; Frigerio, 1959, 1960, 1962, 1963, 1967 y 1976.
Dentro de la terminología desarrollista se hablaba, precisamente, de "integración nacional" para aludir al proceso de desarrollo de las industrias básicas y la infraestructura económica de un país, es decir, de aquellas actividades que lo transformarían en una nación industrial moderna. Cf. Frondizi, 1968b, p. 7.
* Roberto J. Noble (n. en 1902- † 1969) fue, entre otras cosas, fundador del diario Clarín. Político y periodista, nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, un 9 de setiembre. Murió el 12 de enero de 1969.
** Frondizi, ya como presidente, renegó de sus afirmaciones de nacionalismo, hechos en el año 1958 y antes de esa fecha también, al firmar contrato con ocho compañías petroleras extranjeras y desnacionalizar al Frigorífico Lisandro de la Toree en 1959; hecho éste que provocó un intento de “huelga revolucionaria”, promovida por Juan Borro y John Williams Coke, en enero del mismo año. Ante la creciente oposición de la clase obrera y las violentas actividades de resistencia de los peronistas , el Presidente Arturo Frondizi, quien era miembro de la UCRI (Unión Cívica Radical intransigente, una escisión del Partido Radical), cedió a las presiones de los militares y declaro primero el estado de sitio, y después de 1960, el llamado PLAN CONINTES (Conmoción Interna del Estado). Bajo el mismo los acusados de terrorismo eran pasados a a la Jurisdicción militar, y Berisso, La Plata y Ensenada, se declararon zonas militares. Los sindicatos sufrieron “intervenciones” y muchos huelguistas fueron detenidos. Los peronistas se sintieron traicionados,( ya que Frondizi llegó al poder porque Perón había dicho a sus seguidores que votaran a éste) aún cuando don Arturo, disponía de poco espacio para maniobrar. Atrapado entre las hostilidades de los militares y las presiones peronistas, para poder conservar su cargo Frondizi, decidió traicionar al Movimiento Peronista, dándole vía libre a las pretensiones de los jerarcas militares.
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Editor Responsable: Silvio Bageneta