Los
vuelos en las sombras
En
la campaña global contra el terrorismo Estados Unidos emplea todo su poderío
visible, sus poderes invisibles y algunos métodos que probados por sus alumnos
en América Latina son inaceptables para la ley de la república, pero aceptados
en la guerra sucia.
Jorge A Bañales. Desde Washington - Brecha
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| El
avión Gulfstream ;de una línea de aeronaves que
General Dynamics fabrica para ejecutivos de trasnacionales y
funcionarios de alta jerarquía; está equipado con
comunicaciones vía satélite, tiene capacidad para 20 pasajeros, y es
capaz de volar unas 5 mil millas náuticas sin reabastecimiento de
combustible. Esta aeronave permite vuelos sin escala desde la costa
oeste de Estados Unidos a Roma, Londres, Singapur, Moscú o Tokio. El periodista Seymour Hersh, en su libro Cadena de mandos, sugiere que las interpretaciones especiales las lleva a cabo un grupo secreto dentro del Pentágono. El diario The Boston Globe le preguntó a la CIA por el asunto y encontró que la Agencia “no hacía comentarios”. La captura en Estocolmo y entrega en Egipto de dos sospechosos es indicio de algo más amplio: en la guerra global contra el terrorismo colaboran, en secreto, más gobiernos que los incluidos en la “coalición de los voluntariosos” con Washington. Durante bastante tiempo el presidente Bush, su ahora renunciante secretario de Justicia John Ashcroft y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, se jactaron de que Estados Unidos “ha quitado de circulación a unos 3 mil individuos”. Nunca quedó claro cuál era la cifra exacta, de dónde habían sido quitados, dónde habían sido puestos y si figuraban todavía entre los que toman té. Los grupos defensores de los derechos humanos han indicado durante tres años que hay sospechosos que fueron entregados a países donde se aplica la tortura. La coincidencia es que el Gulfstream N379P hizo escalas en Libia, Jordania y Uzbekistán, tres países donde según el Departamento de Estado se practica la tortura. Quizá la reciente reconciliación de Libia con Washington y Europa occidental ;ostensiblemente por la clausura del programa nuclear libio y las compensaciones por el ataque terrorista de diciembre de 1988 en un vuelo de Panam; haya contado con la lubricación del “habilidoso interrogatorio” de sospechosos que bajo la ley de Estados Unidos no podrían ser torturados. “Se admite de forma más o menos abierta que hay ciertas prácticas que, mejor, nosotros no empleamos en Estados Unidos, pero ¿por qué no dejar que nuestros aliados las usen?”, dijo al Boston Globe Ray McGovern, un ex agente de operaciones de la CIA que ha criticado frecuentemente las tácticas usadas en la guerra contra el terrorismo. En su testimonio ante la Comisión Nacional que investigó los ataques terroristas de 2001, el entonces director de la CIA, George Tenet, dijo que las “interpretaciones especiales” eran parte importante del plan para combatir a Al Qaeda a fines de la década de 1990 y que por lo menos 70 de estas operaciones se llevaron a cabo antes de los ataques del 11 de setiembre de 2001. A casi ocho meses de la divulgación de las fotos de la prisión de Abu Gjraib se conoció esta semana un informe de la Cruz Roja Internacional según el cual las condiciones en que viven cientos de hombres cautivos en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) son “cercanas a la tortura”. Y en Estados Unidos el Departamento de Seguridad Nacional ordenó que en los centros de detención de todo el país, donde permanecen decenas de miles de extranjeros indocumentados, ya no se usen más los perros adiestrados para intimidar a los detenidos. COBERTURA. El Gulfstream N379P pertenece a la firma Premier Executive Transport Services, registrada en Massachussets. El abogado que la representa, Dean Plakias, de la firma Hill & Plakias, con oficinas en un suburbio de Boston, comentó al Boston Globe que “hay millones de compañías con personería legal en Massachussets que son simplemente empresas de papel. Los dueños de Premier son simplemente clientes que arriendan el avión a terceras partes”. Premier Executive Transport Services aparece registrada inicialmente en el estado de Delaware en 1994 y dos años más tarde en Massachussets. Los periodistas del Boston Globe encontraron que ni Plakias ni el agente de Premier en Delaware, la firma Prentice-Hall Corporation System, daban información alguna sobre la compañía o sus dueños. En el registro comercial de Massachussets aparece como presidente de Premier Bryan P Dyess y como tesorera Mary Anne Phister. No se localizó a ningún Phister en las guías telefónicas de Massachussets y “el único Bryan P Dyess que un periodista del Globe pudo ubicar recibe su correo en una casilla postal en Arlington, Virginia, a unos 12 quilómetros del Pentágono”. Para los registros de la Dirección Federal de Aeronáutica Civil, la actual vicepresidenta de Premier es Colleen A Borne, con domicilio en Maryland. Los registros de este estado indican que Dyess, de 48 años de edad, y Borne, de 54, recibieron números del seguro social a mediados de la década de 1990. “Las personas que reciben números del seguro social siendo ya adultas mayores son o inmigrantes recientes o personas a las que se les ha dado una identidad nueva”, explicó al Globe Beatrice Gaines, portavoz de la Dirección del Seguro Social. Después de que se destapó la “interpretación especial” con aparente cooperación de Suecia, el programa Kalla Falta (Hechos Fríos) de la televisión sueca ubicó un número telefónico de los dueños de Premier que tenía el código de área 703, en Virginia. El periodista Fredrik Laurin, que ayudó a producir el programa, se hizo pasar por un posible cliente interesado en arrendar el Gulfstream de Premier. La mujer que respondió el teléfono dijo que “el avión está bajo arriendo a largo plazo con el gobierno de Estados Unidos”. |
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