ENTRE LA REPUBLICA Y EL IMPERIO

Los vuelos en las sombras
En la campaña global contra el terrorismo Estados Unidos emplea todo su poderío visible, sus poderes invisibles y algunos métodos que probados por sus alumnos en América Latina son inaceptables para la ley de la república, pero aceptados en la guerra sucia.
Jorge A Bañales. Desde Washington - Brecha

Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular

El avión Gulfstream ;de una línea de aeronaves que General Dynamics fabrica para ejecutivos de trasnacionales y funcionarios de alta jerarquía; está equipado con comunicaciones vía satélite, tiene capacidad para 20 pasajeros, y es capaz de volar unas 5 mil millas náuticas sin reabastecimiento de combustible. Esta aeronave permite vuelos sin escala desde la costa oeste de Estados Unidos a Roma, Londres, Singapur, Moscú o Tokio.>
        <p>Desde que en el otoño boreal de 2001 el gobierno de George W Bush le
        declaró la guerra al terrorismo, un Gulfstream particular, el N379P,
        pintado de blanco y registrado en el estado de Massachussets, ha tenido
        mucho uso: su historial incluye más de 300 vuelos desde Washington a 49
        países, incluidos Libia, Jordania, Uzbekistán, y escalas en Irlanda o
        Pakistán.</p>
        <p>Pero fue una escala en diciembre de 2001 en Estocolmo la que ha
        llamado la atención sobre las andanzas del Gulfstream N379P y un
        procedimiento clandestino que emplea Estados Unidos
        &endash;estrictamente bajo autorización presidencial caso por
        caso&endash; y que se denomina, en inglés, special rendition. La
        palabra rendition puede traducirse como la interpretación que hace un
        artista de una pieza dramática o musical. Estas “interpretaciones
        especiales” de la Agencia Central de Inteligencia consisten en la
        entrega de sospechosos a gobiernos extranjeros que no tienen problemas
        para aplicar torturas.</p>
        <p>DOS EGIPCIOS. La primera mención publicada del Gulfstream N379P
        apareció en octubre de 2001, es decir pocas semanas después del 11 de
        setiembre. Según el diario paquistaní The News International, “un
        avión con los números de registro N379P” aterrizó en horas de la
        madrugada en el aeropuerto de Karachi para recoger a un presunto miembro
        de Al Qaeda, que se cree era el estudiante universitario yemení Jamil
        Qasim Aaid Moammed.</p>
        <p>Dos meses más tarde, el Gulfstream N379P recogió en el aeropuerto
        de Estocolmo a dos ciudadanos egipcios que habían solicitado asilo político:
        Ajmed Agiza y Mohammad al-Zery. En 1993 Al-Zery había sido detenido en
        Egipto bajo sospecha de estar vinculado al grupo extremista Talaej
        al-Fatah, supuestamente conectado con Ayman al-Zawajiri, un
        lugarteniente de Osama bin Laden. Al-Zery pasó dos años en prisión y
        fue dejado en libertad, sin que jamás haya ido ante un juez. Agiza fue
        sentenciado por un tribunal militar a 25 años de prisión por ser
        miembro del grupo Yihad Islámica Egipcia. Kjel Jnsson, abogado que
        representa a Zery en Suecia, relató que agentes estadounidenses
        enmascarados esposaron a los dos hombres, les arrancaron las ropas, les
        introdujeron en el recto lo que podría ser un tranquilizante, les
        colocaron pañales, y los llevaron a bordo del avión. En Egipto, según
        Jnsson, Zery y Agiza fueron “interrogados bajo violencia y les
        colocaron electrodos en partes muy sensibles del cuerpo”.</p>
        <p>Un mes después de la escala en Suecia, en enero de 2002, llegó un
        Gulfstream al aeropuerto de Yakarta, en Indonesia, para llevarse a
        Muammad Saad Iqbal, de quien se sospechaba que tenía vínculos con
        Richard Reid, un británico que en diciembre de 2001 fue detenido a
        bordo de un vuelo de American Airlines de París a Miami cuando
        intentaba activar un explosivo oculto en su zapato. No está claro que
        el Gulfstream que llegó a Yakarta haya sido el N379P, y hasta ahora el
        gobierno de Estados Unidos no ha informado dónde fue llevado Iqbal o dónde
        se encuentra.</p>
        <p><b><font color=LA IRA SUECA. En mayo pasado el gobierno de Suecia abrió una investigación después de que el caso de Al-Zery y Agiza salió a la luz pública. Ese mismo mes la revista Newsweek informó que una agencia del gobierno de Estados Unidos ;a la que no identificó; había establecido “una aerolínea clandestina” para trasladar a los prisioneros de la CIA “porque se consideraba que no era conveniente, desde el punto de vista político, y demasiado fácil de rastrear el uso de la Fuerza Aérea”.

El periodista Seymour Hersh, en su libro Cadena de mandos, sugiere que las interpretaciones especiales las lleva a cabo un grupo secreto dentro del Pentágono. El diario The Boston Globe le preguntó a la CIA por el asunto y encontró que la Agencia “no hacía comentarios”.

La captura en Estocolmo y entrega en Egipto de dos sospechosos es indicio de algo más amplio: en la guerra global contra el terrorismo colaboran, en secreto, más gobiernos que los incluidos en la “coalición de los voluntariosos” con Washington. Durante bastante tiempo el presidente Bush, su ahora renunciante secretario de Justicia John Ashcroft y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, se jactaron de que Estados Unidos “ha quitado de circulación a unos 3 mil individuos”. Nunca quedó claro cuál era la cifra exacta, de dónde habían sido quitados, dónde habían sido puestos y si figuraban todavía entre los que toman té.

Los grupos defensores de los derechos humanos han indicado durante tres años que hay sospechosos que fueron entregados a países donde se aplica la tortura. La coincidencia es que el Gulfstream N379P hizo escalas en Libia, Jordania y Uzbekistán, tres países donde según el Departamento de Estado se practica la tortura. Quizá la reciente reconciliación de Libia con Washington y Europa occidental ;ostensiblemente por la clausura del programa nuclear libio y las compensaciones por el ataque terrorista de diciembre de 1988 en un vuelo de Panam; haya contado con la lubricación del “habilidoso interrogatorio” de sospechosos que bajo la ley de Estados Unidos no podrían ser torturados.

“Se admite de forma más o menos abierta que hay ciertas prácticas que, mejor, nosotros no empleamos en Estados Unidos, pero ¿por qué no dejar que nuestros aliados las usen?”, dijo al Boston Globe Ray McGovern, un ex agente de operaciones de la CIA que ha criticado frecuentemente las tácticas usadas en la guerra contra el terrorismo.

En su testimonio ante la Comisión Nacional que investigó los ataques terroristas de 2001, el entonces director de la CIA, George Tenet, dijo que las “interpretaciones especiales” eran parte importante del plan para combatir a Al Qaeda a fines de la década de 1990 y que por lo menos 70 de estas operaciones se llevaron a cabo antes de los ataques del 11 de setiembre de 2001.

A casi ocho meses de la divulgación de las fotos de la prisión de Abu Gjraib se conoció esta semana un informe de la Cruz Roja Internacional según el cual las condiciones en que viven cientos de hombres cautivos en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) son “cercanas a la tortura”. Y en Estados Unidos el Departamento de Seguridad Nacional ordenó que en los centros de detención de todo el país, donde permanecen decenas de miles de extranjeros indocumentados, ya no se usen más los perros adiestrados para intimidar a los detenidos.

COBERTURA. El Gulfstream N379P pertenece a la firma Premier Executive Transport Services, registrada en Massachussets. El abogado que la representa, Dean Plakias, de la firma Hill & Plakias, con oficinas en un suburbio de Boston, comentó al Boston Globe que “hay millones de compañías con personería legal en Massachussets que son simplemente empresas de papel. Los dueños de Premier son simplemente clientes que arriendan el avión a terceras partes”.

Premier Executive Transport Services aparece registrada inicialmente en el estado de Delaware en 1994 y dos años más tarde en Massachussets. Los periodistas del Boston Globe encontraron que ni Plakias ni el agente de Premier en Delaware, la firma Prentice-Hall Corporation System, daban información alguna sobre la compañía o sus dueños.

En el registro comercial de Massachussets aparece como presidente de Premier Bryan P Dyess y como tesorera Mary Anne Phister. No se localizó a ningún Phister en las guías telefónicas de Massachussets y “el único Bryan P Dyess que un periodista del Globe pudo ubicar recibe su correo en una casilla postal en Arlington, Virginia, a unos 12 quilómetros del Pentágono”.

Para los registros de la Dirección Federal de Aeronáutica Civil, la actual vicepresidenta de Premier es Colleen A Borne, con domicilio en Maryland. Los registros de este estado indican que Dyess, de 48 años de edad, y Borne, de 54, recibieron números del seguro social a mediados de la década de 1990. “Las personas que reciben números del seguro social siendo ya adultas mayores son o inmigrantes recientes o personas a las que se les ha dado una identidad nueva”, explicó al Globe Beatrice Gaines, portavoz de la Dirección del Seguro Social.

Después de que se destapó la “interpretación especial” con aparente cooperación de Suecia, el programa Kalla Falta (Hechos Fríos) de la televisión sueca ubicó un número telefónico de los dueños de Premier que tenía el código de área 703, en Virginia. El periodista Fredrik Laurin, que ayudó a producir el programa, se hizo pasar por un posible cliente interesado en arrendar el Gulfstream de Premier. La mujer que respondió el teléfono dijo que “el avión está bajo arriendo a largo plazo con el gobierno de Estados Unidos”.

                                              Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular