Energía alternativa
Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el
diarito) Prensa Popular
Una Energía alternativa es aquélla que se busca para
suplir a las energías actuales, en razón de su menor efecto contaminante y
de su capacidad de renovarse
La discusión energía alternativa/convencional, no debe entenderse como
una mera clasificación de las fuentes de energía, puesto que el término se
gesta, de la mano de científicos y movimientos ecologistas y sociales, con el
propósito de proponer un modelo energético alternativo al imperante en la
actualidad.
Dicho modelo energético, se basa en las siguientes premisas:
- El uso de fuentes de energía renovables, ya que las fuentes fósiles
actualmente explotadas, terminarán agotándose, según los pronósticos
actuales en el transcurso de este siglo XXI.
- El uso de fuentes limpias, abandonando los procesos de combustión
convencionales y la fusión nuclear.
- La explotación extensiva de las fuentes de energía, proponiéndose
como alternativa el fomento del autoconsumo, que evite en la medida de lo
posible la construcción de grandes infraestructuras de generación y
distribución de energía eléctrica.
- La disminución de la demanda energética, mediante la mejora del
rendimiento de los dispositivos eléctricos (electrodomésticos, lámparas,
etc.)
Este modelo, se enmarca dentro de una estrategia de mayor calado,
denominada Desarrollo sostenible.
| Energía
alternativa aún es sueño |
Por Diego Cevallos*
América Latina está muy lejos
de alcanzar la meta de 10 por ciento de fuentes renovables de energía para
2010, que propondrá en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Sudáfrica.
La
energía no contaminante, como la extraída del sol o el viento, no aporta
siquiera uno por ciento del consumo de América Latina y el Caribe, cuya
principal opción es el petróleo, como lo era 30 años atrás.
No obstante, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible Río+10, que se
realizará del 26 de agosto al 4 de septiembre en Sudáfrica, los gobiernos de
la región pedirán al mundo, por iniciativa de Brasil, que se comprometa a
lograr en una década, que 10 por ciento de la energía consumida proceda de
fuentes limpias.
La tarea será cuesta arriba, advierten los expertos.
En 2000 el consumo de energía de América Latina y el Caribe aumentó 1,75 por
ciento, con el petróleo a la cabeza, mientras las emisiones de dióxido de
carbono por persona aumentaron 0,38 por ciento, según la Organización
Latinoamericana de Energía.
Los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) liberan dióxido de carbono
y otros gases de efecto invernadero, que la ciencia vincula con el
recalentamiento del clima.
Pero la energía alternativa es más costosa, los proyectos requieren más
esfuerzo y “la tradición y la infraestructura” regionales aún favorecen
los combustibles fósiles, señala un estudio del proyecto Energía Renovable en
las Américas, patrocinado por la Organización de Estados Americanos.
Hay poco espacio para que las fuentes renovables compitan en el mercado cuando
los marcos institucionales están diseñados para favorecer a las otras, explicó
a Tierramérica Sara Larraín, directora del Programa Chile Sustentable.
“La humanidad utiliza en un día la misma cantidad de fuentes fósiles que le
tomó a la naturaleza cerca de un millón de años producirlas" y "por
si fuera poco el consumo mundial de este tipo de energía se incrementó en el
siglo XX en cerca de 1.500 veces”, precisó Claudia Sheinbaun, ministra de
Medio Ambiente de la capital de México.
La baraja de fuentes limpias incluye energía hidroeléctrica a pequeña escala,
eólica, solar, sistemas para aprovechar la energía del océano, la combustión
controlada de biomasa (leña, residuos agrícolas), extracción de etanol de la
caña de azúcar, y biogás producido por la fermentación de desechos orgánicos.
La región ha puesto en marcha muchas de estas alternativas, con respaldo de
gobiernos, la Organización de las Naciones Unidas y el sector privado, pero no
pasan de marginales.
Algunas son muy originales, como el uso del bagazo (residuo) de la caña de azúcar,
en El Salvador. La salvadoreña Empresa Eléctrica del Norte transforma desde
1999 un promedio de 27 mil toneladas de ese material en 5 megavatios diarios de
electricidad, cantidad suficiente para servir a 30 mil abonados.
En la austral ciudad argentina de Comodoro Rivadavia, el aprovechamiento del
viento permite abastecer hasta 30 por ciento de la demanda energética de 150
mil habitantes.
En Chile, Brasil, Ecuador y Guatemala hay proyectos para desarrollar ae uso de
paneles solares y torres para recoger la energía del viento.
Además, en los últimos años se dictaron leyes y diseñaron programas para
favorecer el las fuentes limpias en Brasil, Costa Rica, Honduras y Nicaragua,
según el proyecto Energía Renovable en las Américas.
Pero la fragilidad económica de la región suma obstáculos.
“Argentina había logrado un marco jurídico bueno, sin embargo ahora la
situación (por la crisis económica) es desastrosa” y ya no hay posibilidades
de invertir en fuentes renovables, dijo a Tierramérica Juan Carlos Villalonga,
encargado de la campaña de energía de Greenpeace en ese país.
De acuerdo a normas aprobadas el año pasado, mediante un porcentaje de las
tarifas de consumo eléctrico, se reuniría un fondo para el desarrollo de la
energía eólica, pero al precipitarse el colapso económico y social argentino,
el fondo fue destinado a cubrir pagos de deuda externa.
Apenas 0,004 por ciento de la energía procede de fuentes limpias en México,
donde el gobierno de Vicente Fox inauguró en 2001 seis centrales termoeléctricas
a petróleo, pese a las protestas ambientalistas.
Fox propuso una reforma legal para atraer inversiones privadas al sector eléctrico,
que excluye el fomento de fuentes alternativas.
En Venezuela, cuyo gobierno apoya con entusiasmo la propuesta de 10 por ciento
de energía verde para 2010, no hay planes para cumplir ese propósito.
“Como política de Estado hemos defendido la posibilidad de las energías
alternas, de hecho el consumo energético de Venezuela por el orden de 60 por
ciento es de origen hidroeléctrico, por lo que es una producción limpia”,
explicó a Tierramérica la ministra venezolana de Medio Ambiente, Ana Elisa
Osorio.
Aunque las grandes centrales hidroeléctricas no emiten gases contaminantes, los
ambientalistas no las consideran tecnologías verdes, pues requieren drásticas
alteraciones ambientales, como el bloqueo y desvío de ríos.
En Venezuela, con reservas de crudo para los próximos 66 años, el uso de energía
alternativa es tan bajo que no figura en las estadísticas.
Lo mismo ocurre en Chile, donde la directora del Programa Chile Sustentable,
aseguró que su país “va para atrás" en la materia. "Estamos en un
franco retroceso en relación a una opción por combustibles más limpios”,
subrayó Larraín.
Pero la realidad no amilana a los gobernantes. Prometen intentar que la cumbre Río+10
suscriba el uso obligatorio de 10 por ciento de formas de energía limpia para
2010.
* El autor es corresponsal de IPS. Colaboraron para
este artículo Marcela Valente/Argentina, Gustavo González/Chile, Blanca
Abarca/El Salvador y Andrés Cañizález/Venezuela.
Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar
de Ajó (el diarito) Prensa Popular