Hace dos
o tres semanas, entraba con un compañero militante a Bartok. Es un
pequeño restaurante sobre Riobamba, frente al anexo de la Cámara de
Diputados. Teníamos que almorzar con una diputada amiga, quien aún no
había llegado. Como es un lugar típico para audiencias legislativas
informales, vi en un extremo a Margarita Stolbizer. Del otro, Victoria
Donda discutiendo con un asesor el proyecto de jubilaciones móviles. El
compañero conocía a Donda, así que nos acercamos a saludarla.
- ¿En qué andás, Vicky?
- Discutiendo el proyecto de jubilaciones. ¿Qué hacemos, lo aprobamos? -
Preguntó con sorna.
- Claro – dijo el compañero.
- ¿Pero vos sabés quién es Boudou? – insistió la diputada del Frente
para la Victoria.
Visiblemente molesto, entré en escena:
- ¿Vos sabés de dónde viene el kirchnerismo? - (Harto de aquellos que no
comprenden que la composición de los movimientos populares suele ser
bastante contradictoria).
- Nosotros venimos de una historia de lucha ejemplar – creo que me
respondió, separando su minúscula organización del conjunto del
kirchnerismo. Yo tengo la misma edad que ella, y probablemente los
mismos años de militancia, lo que me indignó un poco más.
- El mismo argumento que tiene todo el progresismo blanco.
Ahora la enojada era ella.
- Yo soy bastante morocha. – concluyó.
Mi amigo militante prefirió dar por finalizada la discusión, saludó y
fuimos a sentarnos en otra mesa. Casi enseguida, la diputada ¿kirchnerista?
se levantó y partió.
Tener la conciencia tranquila
El episodio de Donda no se explica por la soberbia y egocentrismo de un
súbito estrellato filmográfico (http://www.cinemanet.com.ar/victoria/)
como sí es el caso de Pino Solanas. El caso de Libres del Sur, como el
del opositor bloque SI, se enmarca en el eje ordenador del sistema
ideológico del progresismo argentino. Para ellos, el elemento central de
todo análisis político es la estatura moral del actor que sostiene una
determinada iniciativa. Algo muy válido para las prácticas religiosas o
incluso para el racionalismo liberal kantiano, pero en lo propio de la
política provoca algunas consecuencias contradictorias con el tan
venerado progresismo. Veamos.
Perón decía que si uno hacía política solo con los buenos, no iba a
poder cambiar nada, porque los buenos son muy poquitos. Ahí está el
primer obstáculo, la composición del sujeto social, base de toda
transformación social. El gran arma del Pueblo para las transformaciones
sociales es su unidad. Pero claro, nuestro pueblo no está conformado
solo por militantes revolucionarios. También hay mucha gente reformista,
que quiere cambios pero se asusta por el futuro de sus hijos y su propia
continuidad laboral. El guevarismo no es para todos. Si los compañeros
de Barrios de Pie (Libres del Sur) están todo el tiempo contando las
costillas de sus aliados, van a terminar siendo un muy revolucionario
grupúsculo al nivel del Partido Obrero, con quien coordinaban acciones
piqueteras hasta 2003.
La segunda contradicción es sobre la performance de algunos actores
supuestamente intachables. Evo Morales y Hugo Chávez tienen como
principal aliado (en términos de poder real) a Brasil y a Argentina. Son
dirigentes muy queridos por estos pagos, al menos por gran parte del
movimiento nacional. Sin embargo, los resultados económicos y sociales
argentinos son mejores. Con su estilo prudente, zigzagueante, el
kirchnerismo es un modelo de crecimiento con justicia social ejemplar en
todo el subcontinente. Al menos es lo que muestra comparativamente la
caída de la pobreza, indigencia, empleo en negro y desempleo.
Lo más peligroso del sistema de pensamiento de Libres del Sur es que su
jerarquización los lleva no solo a entorpecer el avance de este proceso
popular. Sino a actuar directamente contra él. Libres del Sur podría
haber elegido estudiar minuciosamente el sistema de medición de
inflación que utiliza el INDEC. Podría haber decidido escuchar, además
de los trabajadores aglutinados en ATE, a los afiliados de UPCN. Podría
manifestarse propositivamente respecto de una medición inflacionaria más
eficiente. En cambio, prefiere asumirse no-kirchneristas y cuestionar la
política de fijación de precios del gobierno nacional. Por supuesto,
esto no fortalece a un eventual partido revolucionario y sí lo hace con
los titulares de los diarios poco progresistas de Clarín, Crítica y
Ámbito Financiero. Estos publican a fines de la semana pasada y
principios de esta titulares del tipo “incluso el oficialismo cuestiona
a Guillermo Moreno”.
¿Por qué pasa esto? ¿Por qué Libres del Sur prefiere ser funcional a la
derecha neoliberal que a la esforzada consolidación del campo nacional?
Aventuro una respuesta entre las múltiples posibles: tener la conciencia
tranquila. No quedar implicados en denuncias – o sea, operaciones
mediáticas de poca monta - que los salpiquen. Sin embargo, los
bienintencionados y puristas militantes de Libres del Sur deben saber
que el Pueblo también juzga a los militantes erráticos. No se los espera
guevaristas, se los espera consecuentes con el proyecto macro. (Agencia
Paco Urondo)
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