En la región triguera argentina, la colza constituye una
alternativa de diversificación para enriquecer el
esquema de rotación, fundamentalmente en el centro sur,
sudeste y sudoeste de Buenos Aires y este de La Pampa,
zonas en las que durante el invierno, sólo se cultivan
trigo y cebada. Por su mayor rusticidad, la colza puede
rendir bien en suelos menos aptos para estos cereales, y
en siembras tempranas o intermedias, permite la
realización de cultivos de segunda e introduce una
variante a la rotación actual, limitada a trigo-girasol.
Paralelamente, en la región pampeana, su cultivo está
estrechamente vinculado a la actividad apícola
(1), dado que la colza
es un buen aliado de las abejas. Actualmente hay
apicultores que están proyectando sembrar este cultivo,
debido a que a causa del proceso de agriculturización y
más recientemente de sojisación, se produjo una fuerte
retracción de la superficie destinada a la ganadería,
cuyas especies forrajeras constituyeron la principal
fuente para la producción de miel, por lo que los
apiarios se fueron paulatinamente quedando sin las
fuentes nectíferas
(2). De esta forma se
reemplazarían las clásicas rotaciones trigo-soja y
trigo-girasol por colza-soja o inclusive colza-girasol
Sin embargo, a pesar de lo señalado precedentemente y de
contar de condiciones agroclimáticas favorables, el
cultivo de esta oleaginosa no se ha difundido en
Argentina, siendo sus principales factores limitantes:
falta de información sobre manejo, comportamiento y
fertilización de cultivares , dificultades del manipuleo
(3) de la semilla en la
cosecha y postcosecha
(4), escaso
asesoramiento en el acopio y posterior comercialización,
baja productividad física por hectárea
(5) y precios poco
alentadores en relación con el trigo, su competidor en
la rotación.
Es por las razones expuestas, que luego de alcanzar en
la campaña agrícola 1991/92 sus valores pico de área
sembrada y de producción
(6), se produjo en
forma errática y paulatina un marcado descenso de los
mismos. Actualmente se ha renovado el interés de las
empresas procesadoras y exportadoras por este cultivo, y
se están realizando contratos de siembra con precio y
recepción asegurados, factores anteriormente limitantes.
El aceite comestible obtenido de su molturación, es uno
de los mas apreciados y demandado por su excelente
calidad, y junto con el de oliva, es considerado como
uno de los mejores para la alimentación humana, por su
contribución a la baja formación de colesterol en la
sangre
(7). El mejoramiento
genético, principalmente canadiense, de los últimos 40
años, ha permitido bajar, a niveles compatibles con una
excelente calidad, el contenido de ácido erúcico
(8) y de glucosinolatos.
Esos compuestos son los responsables del sabor y olor
característicos de estas plantas y producen problemas
nutricionales en la alimentación de humanos y animales.
Esto llevó a llamar �CANOLA�
(9) o "colza doble-cero"
(10) a las variedades
que poseen estas características para identificar mas
fácilmente a este producto diferenciado.
La harina de extracción, comparable con la de soja,
posee alto valor nutricional, utilizándose como
suplemento proteico, en las raciones balanceadas para la
alimentación animal.
A partir de la década del 1970, el cultivo de colza tuvo
a nivel mundial un gran auge, convirtiéndose en una de
las principales oleaginosas en algunos países como
Canadá, Francia, China, Australia, India, entre otros.
En la producción mundial de granos, la colza ocupa el
segundo lugar en el mundo, después de la soja, como
proveedora de aceite. China, en el quinquenio 1999/03 se
erigió como el primer productor al aportar el 28,5% al
tonelaje mundial, seguido en orden de importancia por
Canadá (16,6%), India (12,6%), Francia (9,3%), Australia
(4,3%) y el Reino Unido (3,8%).
En cuanto a los principales exportadores de aceite, si
bien en el mercado mundial la oferta se encuentra muy
atomizada, Canadá al concentrar para el período 1999/02
el 20,1% de la misma, encabeza el ranking de
exportadores, ubicándose a continuación Francia (7,9%),
Estados Unidos (3,7%) y el Reino Unido (3,5%).
(1) La provincia de Buenos Aires, por sus condiciones
agroecológicas, fue tradicionalmente el principal
productor de miel de nuestro país.
(2) Además, el uso intensivo de los herbicidas
prácticamente terminó con muchas especies de la flora
autóctona, tales como cardos, nabos, diente de león y
vara de oro.
(3) Es notoria la escasa la información disponible en
materia de manejo del cultivo en sistemas de siembra
directa, ubicación del cultivo en la rotación, control
de malezas latifoliadas y daños y control de los
principales insectos que afectan al cultivo.
(4) Por ser una semilla de forma esFerica y de tamaño
minúsculo, y por la escasez de equipos recolectores
adecuados a tal fin.
(5)Un aspecto crucial para lograr altos rendimientos en
un cultivo de grano es comprender como las distintas
etapas del cultivo responden a los factores del ambiente
que regulan la duración de las mismas. Este
entendimiento podría ser de utilidad en la elaboración
de algunas alternativas para aumentar la productividad
de la colza y poder establecer su potencialidad para las
condiciones del país y optimizar el rendimiento en la
región pampeana.
(6) 45,5 miles de hectáreas y 57,0 miles de toneladas.
(7) Se utiliza como aceite comestible en ensaladas, para
cocinar y elaborar margarinas. Otro uso del aceite de
colza es la producción de biodiesel, al no tener un
mercado muy desarrollado como grano, a diferencia de
otros commodities como la soja o el girasol, el costo de
oportunidad para convertirlo en biodiesel es menor.
(8) Su porcentaje se redujo prácticamente a cero.
(9) Canadian Oil Low Acid.
(10) Cero contenido de ácido erúcico y glucosinolatos.