CRONICAS DESDE EL PARAVACHASCA


“DE ERNESTO AL CHE” El segundo y último viaje de Guevara por Latinoamérica
                                   
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En una cálida y húmeda noche del viernes 11 nos acercamos al Museo Casa de Ernesto “Che” Guevara en la bella ciudad cordobesa de Alta Gracia, situada en pleno valle de paravachasca, invitados por una vieja amiga de la ciudad del Tajamar.

El motivo: la presentación del libro “De Ernesto al Che” de Carlos “Calica” Ferrer Zorrilla; “Calica” apodo con que lo llaman sus amigos , es nada menos que el compañero de Ernesto Guevara en el segundo y último viaje por Latinoamérica que ambos iniciaron un 7 de julio de 1953.

Ernesto y Calica mantuvieron una amistad íntima durante la infancia y la adolescencia en la serrana Alta Gracia, donde se radicó la Flia Guevara-de la Serna en el año 1932 por recomendación de su médico pediatra, el Dr. Mario O Donnell (padre de Pacho O Donnell) con Ernestito, que, con cuatro años, sufría un asma severa que requería una solución urgente.

“A Ernesto y a mí, como a casi todos en Alta Gracia, nos reunió el bacilo de Koch. Esta broma que solía repetir Carlitos Figueroa, otro de nuestros amigos ,se refería a que la mayor parte de los enfermos de pulmón de las clases acomodadas argentinas iba a parar a esta localidad cordobesa”, así comienza su relato Calica , quien ante una concurrida audiencia de amigos y público , va desgranando los pormenores de la vida del Che en esa prehistoria de lo que vendría en la vida del hombre que seria el icono de la revolución cubana y encarna en los jóvenes de hoy la utopía de un mundo mas justo e igualitario.

Su compañero de ruta y amigo de la infancia, relata por primera vez todas las aventuras y experiencias de esos meses definitorios que marcaron el crecimiento interior del hombre que del joven aventurero Ernesto se transformaría en el Comandante Che Guevara.

Calica recuerda emocionado y recita de memoria un párrafo del Diario del Che el momento de la partida en tren desde Retiro: “Esa partida tan llena de gente, con algunos lloros intermedios, la mirada extraña de la gente de segunda que veía una profusión de ropa buena, de tapados de piel, etc., para despedir a dos snobs de apariencia extraña y cargados de bultos. El nombre del ladero ha cambiado, ahora Alberto (Granado) se llama Calica; pero el viaje es el mismo: dos voluntades dispersas extendiéndose por América sin saber precisamente qué buscan ni cuál es el norte”. El ladero soy yo, Calica, de 24 años, sin profesión.
En boca de Carlos Ferrer, nos apasionamos por la Revolución del MNR, que había llevado al gobierno a Víctor Paz Estensoro y a Hernán Siles Zuazo; y había apuntado al corazón del poder económico boliviano al nacionalizar las minas de estaño, propiedad de las familias Aramayo, Patiño y Hochschild. La belleza del Lago Titicaca y la isla del sol también se expresan en el relato de Calica resumiendo esas inquietudes ambivalentes de los jóvenes viajeros que buscan su destino. Tal vez, nos dice, en el interior de Ernesto (siempre lo llama así, el mote de Che no aparece en ningún momento de la charla) ya iba madurando el destino que haría de él un mito de mitad del siglo XX.

Los dos recorren Bolivia, Perú y Ecuador alternando el entusiasmo viajero y las diversiones juveniles con el descubrimiento de la realidad social y política latinoamericana, que terminan convirtiendo el viaje en un autodescubrimiento que los cambiará para siempre. La América prehispánica se muestra con total crudeza., Ernesto lo expresa con total nitidez en su paso por el Perú Incaico: “Lo importante es que nos encontramos aquí frente a una pura expresión de la civilización indígena mas poderosa de América, inmaculada por el contacto de las huestes vencedoras y plena de inmensos tesoros de evocación entre sus muros muertos o en el paisaje estupendo que lo circunda y le da el arco necesario para extasiar al soñador”.

Ya en Ecuador, el llamado interior del destino manifiesto del hombre, hace que estos dos amigos emprendan caminos diferentes. Calica sigue fiel al objetivo final: llegar a Venezuela donde los espera Alberto Granado. Ernesto se embarca a Guatemala…la revolución…la lucha… el camino es irreversible…. se perfila el Comandante Che Guevara.

Cerca de la medianoche nos vamos retirando de Villa Nydia, hoy Museo Casa de Ernesto “Che” Guevara, el lugar donde más tiempo permaneció, de los once años que vivió en Alta Gracia. El Museo está ubicado en una de las siete casas donde transcurrió su infancia. La casa muestra cómo era de niño, sus padres, su familia, sus amigos, sus juegos…Se respira su esencia.

El tiempo y la obra de los hombres borra sus diferencias, queda su esencia. El Gral. Juan Domingo Perón, en carta enviada a Ricardo Rojo evoca la figura del Che: “Yo soy de los que piensan que, así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer el que no tenga una causa para servir, que justifique su pasaje por la vida. Guevara ha sido el hombre de una causa y eso es suficiente para colocarlo en la Historia con valores propios e imborrables.”(2 de agosto 1968)

Desde el Valle de Paravachasca, escribe Mario Enrique Abait.


                                          
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