“Sin
las
retenciones
seríamos
jeques
árabes”
Arrienda
campos
en
Córdoba
y dice
que no
entiende
a los
que
están de
paro.
Afirma
que el
sector
nunca
tuvo
estos
niveles
de
rentabilidad.
No
oculta
sus
números
Por
Agustín
Álvarez
09.06.2008
Carlos
Armando
es
agricultor,
pero no
va al
piquete
de San
Francisco,
en el
norte
cordobés,
donde
trabaja
1.000
hectáreas
alquiladas.
Prefiere
aguantarse
las
críticas
de sus
colegas.
Ante
Crítica
de la
Argentina,
Armando
reveló
sus
números.
Aseguró
que
entre la
soja y
el trigo
obtiene
unos
$1.490
de
ganancia
por
hectárea,
equivalente
a un
ingreso
anual
neto de
un
millón y
medio de
pesos.
“Nunca
nos fue
mejor”,
dijo.
Enseguida
se
atajó:
“Ojo que
no soy
kirchnerista,
ni
siquiera
lo
voté”.
Tambero
de tres
generaciones,
cambió
las
vacas
por los
granos
en los
90. En
medio de
todo, el
campo
sublevado
contra
el alza
de las
retenciones
disparó
que si
no
pagaran
derechos
a las
exportaciones
los
productores
serían
“jeques
árabes”.
–¿Cuál
es su
actividad?
–Fui
tambero.
Vengo de
una
familia
de
productores
lecheros.
Nuestro
tambo
era
grande,
de
10.000
litros
diarios.
Pero
hemos
dejado
la
actividad
debido a
la
crisis
que
tuvimos
en los
90. A
partir
de
entonces
me
dediqué
exclusivamente
al maíz,
trigo,
soja y
girasol.
Tengo 45
años, 20
trabajando
en el
campo.
Produzco
en San
Francisco.
Trabajo
sobre
una
superficie
alquilada
de unas
1.000
hectáreas.
Se las
alquilo
a diez
dueños
distintos.
–¿Cuánto
cuesta
la
hectárea
en el
área?
–Unos
10.000
dólares
en
nuestra
zona,
que es
el
límite
de la
Pampa
Húmeda.
Es lo
que se
conoce
como
suelos
clase 2.
Los
suelos
son
buenos,
pero
nada que
ver con
Rosario,
Pergamino
o San
Nicolás.
–¿Cómo
son sus
números?
–Ésta es
una zona
limítrofe,
no es la
Pampa
Húmeda.
El más
beneficiado
acá es
el
propietario
de la
tierra,
que se
lleva
prácticamente
el 50%
de las
ganancias
brutas.
Al
arrendador
nos
queda un
buen
margen,
pero
tenemos
a cargo
todos
los
gastos y
la
explotación.
–¿Cuánto
paga de
alquiler
y qué
rindes
tiene?
–El
arrendamiento
está 12
o 13
quintales
de soja.
Es más o
menos el
promedio
para
esta
zona. En
zona
núcleo
se pagan
hasta 20
y 22
quintales.
Tenemos
rindes
de 30
quintales
por
hectárea.
Son
bastante
buenos.
Este año
hubo
rindes
superiores.
–¿Cómo
se
reparten
ese
producto
entre
semillas,
contratistas
y demás
costos?
–Los
costos
se
incrementaron
mucho,
pero
tenemos
7
quintales
de
costo.
Sumado
el
alquiler,
pago en
total 20
quintales.
Con un
rinde de
30
quintales,
quedan
10 de
ganancia.
Sobre
estos
hay que
pagar
impuesto
a las
Ganancias.
Luego,
quedan
unos
siete u
ocho
quintales
de
ganancia,
unos 740
pesos
más o
menos,
por
hectárea
y por
año.
–¿Recuerda
otra
época
con esta
rentabilidad?
–En los
90
estábamos
de
rodillas
en el
Banco
Nación
para
pedir
plata...
No,
algún
período
muy
corto en
los 80,
cuando
la soja
llegó a
200
dólares.
–Los que
reclaman
dicen
que los
arrendatarios
están
ahorcados.
–Eso no
es así.
Fue una
de las
cosas
que más
me
molestó.
Porque
nos ha
ido muy
bien
estos
últimos
años. Me
indigné
viendo
productores
que se
han
enriquecido
y se
quejan;
gente
muy
rica. La
verdad
es que
nos
quejamos
de
llenos.
Mi hijo
me
preguntó
por qué
no voy
al paro.
En la
escuela
lo
cargan
porque
su padre
no va a
los
piquetes.
Yo ruego
que esto
siga
como
hasta
antes
del
paro,
con la
soja a
900
pesos, y
que siga
el trigo
a 600
pesos.
Estos
valores
nos
cierran
perfectamente.
–¿Y a
sus
vecinos
les va
tan bien
como a
usted?
–Mi
socio
tambero
dice que
tiene
40% de
rentabilidad.
Y no es
el dueño
de la
tierra,
es
arrendatario.
Está
chocho,
y
tampoco
va a los
piquetes.
Es el
único en
el
pueblo
que no
me putea
(risas).
Se han
enojado
mucho
con mis
declaraciones.
Me
preguntan
cómo no
apoya al
campo.
Yo apoyo
al
campo,
vivo de
la
tierra.
Les
explico
a mis
hijos
que los
paros
son para
los
pobres,
no para
la gente
que está
bien. Y
trabajamos
poco, el
resto
del
tiempo
nos
buscamos
actividades.
Yo tengo
una
huerta.
Y porque
trabajamos
poco, el
resto
del
tiempo
se la
pasan
hablando
macanas.
A los
piquetes
van a
divertirse.
–Pero
las
entidades
reclaman
por los
productores
a los
que les
va mal.
–Estoy
indignado
con las
entidades
que nos
representan,
mejor
dicho,
que no
nos
representan.
Que no
haya
habido
nunca
una
política
agropecuaria
es
responsabilidad
de
ellas,
que
nunca la
propusieron.
Sancor
es una
mina de
oro
pésimamente
administrada.
(Fernando)
Gioino
fue
presidente
toda su
vida,
con una
gestión
malísima.
Hicieron
marchas
con
gente
disfrazada
de
pobre,
tractores
oxidados,
gomas
desinfladas.
¡Eran
tractores
que
tenían
guardados
en
desuso!
–¿No le
preocupan
las
retenciones
móviles?
–Estos
valores
de la
soja nos
cierran
perfectamente,
con
estas
retenciones
y con
las
viejas.
Ojalá
siga a
900
pesos.
Con las
retenciones
viejas
estaría
como
1.200
pesos,
ganaríamos
una
fortuna.
Y sin
retenciones,
a 500
dólares
son
¡1.500
pesos la
tonelada!
Seríamos
jeques
árabes.
Pero yo
no
quiero
un país
de
jeques
árabes.
Quiero
ser rico
en un
país de
ricos,
no en un
país de
pobres.
No soy
kirchnerista,
ni
siquiera
lo voté.
“Es una
psicosis
de masa”
“Veía
mis
bolsillos
y no
entendía
cómo
todos
salían a
protestar,
me
decían
que
estaba
loco”,
contó
Armando.
“A mis
hijos,
en la
escuela,
les
preguntaban:
‘¿Qué le
pasa a
tu papá
que no
va a los
piquetes?’”,
agregó.
“Intenté
convencer
a mis
paisanos,
no pude;
fui al
psiquiatra:
pero
también
estaba
con el
campo”,
relató,
desesperanzado.
El
productor
que
arrienda
campos a
más de
diez
dueños
no
aflojó.
“Debatí
con él
una hora
y le
conté
que
nunca
habíamos
estado
mejor”,
contó.
“Al
final me
lo
agradeció,
y me
dijo que
debía
ser algo
así como
una
psicosis
de
masa”,
concluyó.