El gobierno
boliviano comunicó al Fondo Monetario Internacional (FMI)
que no quiere negociar un nuevo acuerdo stand by cuando
termine el actual el 31 de marzo. El portavoz del organismo,
Thomas Dawson, afirmó que al parecer Bolivia no necesita los
recursos del Fondo. A fines de este mes vence el acuerdo
suscrito en abril de 2003 por 248,9 millones de dólares, el
cual fue reducido en octubre a 211,6 millones a petición de
las autoridades bolivianas.
La economía nacional vive un momento de bonanza. El producto
interno bruto (PIB) creció un 3,9% en 2005, la tasa más alta
desde 1999. El año pasado se cerró con un déficit fiscal del
1,5% en relación al PIB, frente al 5,5% del año anterior.
Según el FMI, el desmarque de Bolivia no quiere decir que
esté siguiendo los pasos de Brasil y Argentina que
decidieron no depender más del organismo. “Francamente, la
situación favorable indica que parece no haber necesidad de
fondos del FMI”, afirmó Dawson en Washington.
Antes de que Brasil y Argentina pagaran sus deudas al FMI,
los países de ingresos medios de Asia ya estaban acumulando
reservas internacionales para no tener que recurrir al
prestamista, responsable directo de las crisis que quebró
Asia en 1997 y 1998.
Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigaciones de
Política Económica en Washington, recordó que la larga
experiencia de Bolivia bajo los programas del FMI no siempre
fue feliz y exitosa. El organismo presionó para la
privatización de la seguridad social en 1998, medida que en
la actualidad le cuesta al Tesoro más de 400 millones de
dólares y que aumentó el déficit. Ahora el FMI se opone a la
Ley de Hidrocarburos que aumentó los pagos de las regalías
de las compañías extranjeras y que de alguna manera
contribuyó a reducir el déficit.
El viernes pasado el ministro de Hacienda Luis Arce indicó
que el Ejecutivo aún no definió si se suscribirá un nuevo
acuerdo con el FMI. “No hemos definido todavía eso. No
tenemos necesidad de financiamiento externo con el Fondo
porque estamos con el mejor nivel de reservas”, dijo la
autoridad y agregó que tampoco se puede volver a firmar el
Stand By porque sólo se permiten seis renovaciones “y
estamos justo en la sexta renovación”.
Bolivia no necesita el dinero del FMI, pero si depende de su
visto bueno para acceder a otras fuentes de financiamiento,
como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo
y los gobiernos donantes. Si Bolivia no firma un acuerdo
continuará siendo miembro del FMI, pero sin que el organismo
internacional tenga una forma de presión para exigir nada al
gobierno de Morales.