¿a quien priorizar? ¿Corresponde Priorizar?

A la disputada clase media o a los marginados y desposeídos

(las falsas contradicciones)                        

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La clase media se fue estableciendo en nuestro país paulatinamente desde la conformación del Estado liberal, la llegada de los inmigrantes europeos, los gobiernos de don Hipólito Yrigoyen y se terminó de conformar con el gobierno del Gral. Perón. Lo de Frondizi e Illia fue una etapa de inercia que la terminó de establecer como clase media.

Esa clase media se fue transformando y de hecho jugó, como el "gran botín" a conquistar. La "Niña bonita" de la política argentina. Esto tanto por sus orígenes radicales, yrigoyenista digamos, como por su aquiescencia en el golpe del ´30 de Uriburu. Pasando por su fortalecimiento económico durante la primera década peronista, su crecimiento específico, que no obstante durante las movilizaciones convocadas por el antiperonismo y hegemonizados por la Iglesia Católica Argentina a mediados de los ´50 fue parte sustancial de ellas y en definitiva el consenso pre y pos Golpe Militar de 1955 contra el gobierno del Gral. Perón.
La misma clase media que sufriera la represión con Plan Conintes de Frondizi, la que apoyara a Illia, la que aceptara mansamente a Onganía. La clase media que estaba contagiada de antiperonismo hasta 1972 con el regreso de Perón.
La clase media que votó al Frejuli en marzo de 1973, la que estuvo acompañando a Perón con el triunfo aplastante unos meses después. La misma clase media que terminó siendo el apoyo político del Golpe trágico de marzo de 1976, siguiendo con su aprobación silenciosa.

El perjuicio sufrido luego de transitar el " deme 2" por Miami, de padecer en su bolsillo el Plan Martínez de Hoz, de poner las energías en llenar la Plaza por la reconquista de Malvinas, terminó apoyando claramente a Alfonsín. Su decepción fue grande y decidió apoyar "la revolución productiva" de Menem. Este tuvo muchos puntos de contacto con Martínez de Hoz, tantos que también viajó a Miami y se deslumbró con lo "importado", mientras el respaldo estratégico del estado a su clase (la clase media) se estaba dilapidando. Y buena parte de la burocracia del Estado que conformaba dicha clase sufrió una evidente y progresiva pauperización. Hubo que optar por esa unión entre el radicalismo de De la Rúa y Chacho Alvarez. Para finalizar con el más estrepitoso fracaso de las figuras de entonces del liberalismo, de las políticas económicas que se venían implementando desde marzo del 76 ejecutadas por Cavallo y López Murphy. La pregonada batería de argumentos liberales que nos empalagaron desde 1955 en adelante del tamaño del estado, la libertad de la oferta y la demanda, con el robo y huída descarada de los caudales hacia el extranjero mostró descarnadamente su más absoluto fracaso.
La clase media cacerola en mano, salió a reclamar por sus depósitos y se juntó con los marginados y desposeídos que salieron a pedir pan y trabajo. Ahí se juntaron el 19 y 20 de diciembre de 2001. Cada sector con su reivindicación, pero con un mismo propósito: que se vaya el gobierno y todos.

La clase media sigue siendo el gran botín en disputa. Su anuencia y sus votos. Sus intereses, que expresan a diversos sectores del campo y la ciudad. De la administración pública y del comercio, de la educación y las mini y pequeñas empresas, de la cultura y el espectáculo. A ella hay que contemplar, no porque sea imprescindible desde el punto de vista humano, salud, comida, educación o vivienda hacerlo. Sino desde el punto de vista político.
El "pensamiento"  de la clase media supera límites económicos dentro de ella. Puede tener pensamiento de clase media desde un taxista hasta un gerente de empresa. Dentro de la clase media no existe coincidencia en cuanto a ingresos mensuales, sino en la forma de evaluar y pararse ante la realidad.

El Peronismo en su primer gobierno si bien favoreció notablemente su consolidación, no tuvo una política expresa y explícita hacia ella. Era el momento de fortalecer a los trabajadores y recuperar a los sumergidos. Pero la reacción le arrebató al Peronismo a la clase media y a su vez el Peronismo no supo, no tuvo, no quiso o no pudo, llegar a la clase media, desbloquearla, separarla, alejarla de la reacción oligárquica expresada en las movilizaciones de Corpus Christi convocadas por la Iglesia Católica en los ´50. Algo similar ocurrió con el gobierno peronista de 1973 a 1976. Padeció contradicciones internas que se transformaron en antagónicas en grado sumo y los sectores medios quedaron afuera de la propuesta esencialmente a partir del Rodrigazo.

Los medios de difusión se dirigen a la clase media, no al marginado, no al que no tiene trabajo, ni comida diaria, ni calefacción, ni TV, ni lee los diarios y revistas. Desde Bernardo Neustadt, Marianito Grondona, diario Clarín, Radio Mitre o Continental, los "serios" del diario "La Nación", los "cultos" de Perfil, se dirigen a la clase media. A ella vienen dirigiendosé desde antes que suba Kirchner al Gobierno. Canal 9 el mismo día que asumía nuestro Presidente K, ya se dirigía a la clase media para criticar a una gestión que aún no se había iniciado. Idéntica actitud adoptó Claudio Escribano desde las páginas de La Nación el 15 de Mayo de 2003, anunciando una duración de a lo sumo 1 año de gestión.

En definitiva si analizamos a la clase media como parte objetiva del Campo Nacional y Popular, aceptamos que su comportamiento político es pendular, tal como lo venimos breve y sintéticamente demostrando, arribaremos que tanto desde el punto de vista de la gobernabilidad, como desde el punto de vista electoral, es imprescindible contar con la clase media. No la podemos desconocer, ignorar o soslayar, sino incorporarla con todo lo que ello implica y sin que nos dediquemos a "quedar bien" con la clase media y olvidarnos del sujeto histórico de transformación para hacer una revolución sustentable que dure al menos medio siglo.

Ahora bien, ¿cómo contar con la clase media? ¿a costa de qué?

Dejando de lado a otros sectores que son parte del Campo Nacional y popular, seguramente que no. No porque los trabajadores y los marginados o desposeídos son parte sustancial de ese campo popular y nacional, porque está en la esencia del movimiento peronista histórico, porque es la razón de ser del mismo.

¿Y entonces?

Marchar juntos. Que el árbol no nos tape el bosque. No olvidarnos ni de los sectores medios, ni de los marginados, ni de los trabajadores, ni del empresariado nacional... En definitiva de ese 80 % que conformamos lo históricamente representado por el peronismo, el radicalismo, el socialismo y las diferentes variantes progresistas y de izquierda nacionales. Pero acordarse de la clase media porque seguramente tendrá que ver con el contenido y con la forma que tendremos que lograr en la propuesta económica, social, cultural y política que nos llevará a una victoria más contundente.

Ese es el desafío y  la responsabilidad que nos toca afrontar en este momento histórico.

Silvio Bageneta                      Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular