Análisis de la Pobreza, la Indigencia y la Desigualdad

en la Argentina Neoliberal

Lic. Cristian Arroyo

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Introducción

 

En el presente trabajo, nos proponemos analizar la trayectorias de los índices de desocupación, desigualdad, pobreza e indigencia en el periodo 1976 – 2001.

Creemos que las variables mencionadas nos permiten dimensionar las enormes transformaciones que sufrió la estructura social argentina durante estos años.

El periodo seleccionado es conocido como aperturista (Torrado, 1991), de valorización financiera (Basualdo, 2006) o simplemente como neoliberal. Se inicia en el año 1976, en el marco de la dictadura más sangrienta que haya conocido nuestro país y que puso en marcha un nuevo modelo de acumulación en el marco de la supresión de la política y del genocidio de 30.000 militantes populares.

El otro extremo del periodo es el año 2001, momento en que el modelo de valorización financiera implosionó durante las jornadas del 19 y 20 de Diciembre, dando lugar a la crisis más grande de nuestra historia, pero abriendo también una ventana de oportunidad para la salida definitiva de un modelo profundamente antipopular. José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo son las dos puntas de este periodo y sin duda, sus más destacados estandartes.

Los cambios registrados en estas áreas tan sensibles, son indicadores de la distribución del poder entre bloques sociales antagónicos. Con esto dejamos en claro que inscribimos los cambios en la estructura social en el marco de una disputa y los entendemos como resultados de una determinada correlación de fuerzas.

Nos preguntamos, ¿cómo evoluciona la desocupación, la desigualdad, la pobreza y la indigencia en el periodo 1976 – 2001?

¿Cuáles son las causas de esos cambios?

¿Qué actores o bloques sociales aparecen enfrentados en el periodo?

¿Cuál es la evolución de la correlación de fuerza entre ellos?

 

Enfoque teórico del análisis

 

No queremos analizar los datos señalados de la estructura social en forma aislada de las relaciones sociales y políticas que le dieron lugar.

La desigualdad, la pobreza, el nivel de ocupación, la participación de los asalariados en el PBI, son indicadores de la correlación de fuerzas existentes en una sociedad determinada entre los diversos bloques sociales, clases o fracciones de clase en pugna.

            Entendemos correlación de fuerza como el equilibrio provisorio de poder entre bloques sociales enfrentados, en su disputa por el poder entendido como un “concepto relacional e históricamente determinado”.

            Por lo tanto, queremos poner de manifiesto las luchas entre bloques sociales que configuraron un determinado modelo de acumulación y, por lo tanto, de una particular estructura social.  Entendemos esta lucha como “la confrontación en acto entre protagonistas dotados de un determinado potencial de poder en el marco de una determinada correlación de fuerzas, con el objeto de modificar esta correlación” (Giménez, 1989).

            Un modelo de acumulación es:

 “una estrategia de acción (objetivos, proyectos y practicas políticas) relativas a los actores fundamentales que aseguran la acumulación capitalista (como se genera, cuales son los elementos que condicionan su dinamismo, como se distribuye el excedente) y que son dominantes en una sociedad concreta, en un momento histórico determinado” (Torrado, 1991).

            Queda claro entonces que cuando un bloque social tiene la fuerza suficiente, impone un modelo de acumulación acorde a sus intereses.

Cada modelo de acumulación da cuenta de una determinada estrategia de los bloques sociales que lo impulsan, entendiendo a esta como “el arte de elaborar decisiones conformes a la promoción o defensa de un interés, tomando en cuenta el sistema de intereses confrontados y las posibilidades de decisiones y defensa de los demás intereses” (Giménez, 1989).

            Por lo tanto, para analizar los datos seleccionados, proponemos una mirada que tenga en cuenta la disputa de intereses y la estrategia de los bloques sociales que disputan el poder en la sociedad.

 

 

Modelos de acumulación

 

Antes de adentrarnos en el análisis de nuestro periodo, demos un vistazo a los modelos de acumulación (Torrado, 1991) vigentes en nuestro país en los dos periodos previos: el justicialista (1945-1955) y el desarrollista (1958-1972).

 

El modelo de acumulación vigente en los primeros gobiernos peronistas es caracterizado como un proceso de industrialización sustitutiva, con criterios distribucionistas de la riqueza, relativamente modernizante de la estructura productiva e incluyente en términos sociales.

Este modelo nacional popular se asentaba en una alianza interclasista conformada por la clase obrera y los pequeños y medianos productores industriales que dirigían su producción al mercado interno.

Este bloque social, coincidía en la necesidad de tener un mercado interno fuerte, con altos salarios, pleno empleo y una política de protección de la producción industrial.

Del otro lado se levantaba un bloque social antagónico, conformado por el sector agroexportador, grandes empresarios y el capital externo.

Este bloque opositor obstaculizó al modelo económico mediante  la disminución de las exportaciones, la falta de inversión, el traslado a los precios de los aumentos salariales provocando inflación. Por su parte el capital externo no estaba dispuesto a financiar la industrialización del país

 

El golpe del 55, alentado evidentemente por esos mismos sectores, intentó una vuelta imposible al modelo agroexportador del periodo previo al peronismo.

Luego de sucesivos intentos, se inicia en nuestro país un nuevo periodo en el año 1958, teniendo su oportunidad la experiencia desarrollista.

 

El modelo desarrollista, siguiente siempre a Susana Torrado, tuvo vigencia hasta el año 1972 y significó la continuidad del modelo de industrialización sustitutiva, pero se diferenciaba del modelo nacional popular, por tender a la concentración de la riqueza, por tener mayores resultados en la modernización económica y por ser socialmente excluyente.

En esta etapa es el capital extranjero, aliado a las grandes empresas “nacionales”, el motor del modelo de desarrollo económico, pero aún era importante el bloque social ligado al mercado interno, que mantenía cierta capacidad de defensa de sus intereses.

Es la denominada etapa de “empate hegemónico”. Una etapa de alta conflictividad social, donde el movimiento obrero mantenía una cohesión y un poder significativos y lograba mantener cierta capacidad de veto sobre las iniciativas del bloque dominante que avanzaba sobre las conquistas sociales del peronismo.

 

Finalmente, y luego de una breve primavera democrática, en 1976 se terminaría una etapa de sustitución de importaciones que, aún con todas sus contradicciones, había permitido a la Argentina construir una sociedad relativamente integrada, con niveles de desigualdad menores al resto de América Latina y un nivel de bienestar superior al resto del subcontinente.

 

Modelo Aperturista y consolidación del neoliberalismo (1976 – 2001)

 

            Nos adentramos ahora en el período especifico que nos proponemos analizar.

            El mismo se inició a partir de una alianza entre un estamento de las fuerzas armadas, el sector más concentrado de la burguesía “nacional”, empresas transnacionales y el capital financiero.

            Este modelo transformó las bases del modelo industrial por sustitución de importaciones, teniendo entre sus objetivos más evidentes el disciplinamiento de los sectores populares.

            La transformación del modelo de acumulación significó la desindustrialización del país y el eje de la economía se desplazó a la valorización financiera.

            Las altas tasas de intereses, las facilidades para la reproducción del capital fuera de la economía real, la “plata dulce” y la falta de crédito para la producción desincentiva la inversión productiva y la creación de empleo.

            Con el cambio de paradigma de acumulación, se detiene la asalarización de la clase media y se acelera la desasalarización de los sectores populares. De esta manera se cambia empleo industrial por empleo precario.

                        El salario real cae, en el primer año de la dictadura, un 37% (Torrado, 1991), hecho que ilustra perfectamente el fin de una etapa iniciada en 1946 cuando el salario real había crecido un 46%. De esta manera de concreta la más brutal transferencia de ingresos a favor de los sectores dominante en lo que iba del siglo XX.

            Durante el gobierno radical se intenta inicialmente un cambio de rumbo. Aunque sin dimensionar los cambios estructurales que se había efectuado en los años previos, el Ministro Grinspun intenta modificar el modelo de acumulación en marcha.

            Por falta de apoyo político el ministro es reemplazado y con la asunción de Sourrouille ya no se pondrá en cuestión los cambios efectuados en la década anterior.

            Pero sin duda la dupla Menem – Cavallo será la encargada de profundizar el modelo de dictadura. Ese modelo de acumulación que había sido impuesto mediante la coacción y la represión, en los primeros años de la década del 90 podrá profundizarse con un llamativo consenso.

            Las privatizaciones, la desregulación, la flexibilización de las relaciones laborales, el constante aumento de la deuda externa vienen a reforzar la “comunidad de negocios” (Basualdo, 2006) que se había construido entre el sector más concentrado de las empresas “nacionales”, las empresas transnacionales y el sector financiero.

            Y es justamente en las privatizaciones donde esta participación tripartita es más clara. La repartición obscena de las empresas que generaciones de argentinos habían contribuido a construir es la expresión más acabada de la homogeneidad de intereses que se había construido en el vértice superior de la sectores dominantes, contrastando con la terrible fragmentación tanto de las condiciones objetivas de vida como de la subjetividad política de los sectores populares.

            A partir de mediados de la década del 90, la comunidad de negocios comienza a presentar contradicciones que se profundizaran junto a la recesión económica.

            Finalmente las contradicciones estallan en el año 2001, sintetizando en la disputa entre las posturas de los pesificadores –devaluación (capital concentrado local) y los dolarizadores (acreedores externos y empresas transnacionales).

            El triunfo de los grupos económicos locales, sin embargo, no les permitió recuperar la hegemonía y el consenso. De esta manera, el proceso abierto en Diciembre del 2001 abre una brecha para dejar atrás el modelo neoliberal imperante en los últimos 30 años en nuestro país.

 

Desocupación, Pobreza, indigencia y desigualdad en el modelo neoliberal

 

Los datos analizados corresponden en su mayoría al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Fueron obtenidos de su página web (www.indec.gov.ar).

También se utilizaron datos de María del Carmen Feijoo (2003) y Eduardo Basualdo (2006).

A partir de esos datos se construyeron los siguientes cuadros y gráficos.

Índices de Pobreza, Indigencia y Desocupación en la Argentina desde el año 1974 hasta el año 2003

 

Año

% Pobreza

% Indigencia

% Desocupación

1974

4,7

2,1

3,4

1975

 

 

3,8

1976

 

 

4,4

1977

 

 

2,7

1978

 

 

2,3

1979

 

 

2,4

1980

8,3

1,8

2,5

1981

 

 

5,3

1982

 

 

4,6

1983

19,1

5,4

3,9

1984

14,9

5

4,4

1985

17,7

3,6

5,9

1986

12,7

3,5

5,2

1987

20,6

6,2

5,7

1988

32,3

10,7

6,1

1989

47,3

16,5

7,1

1990

33,7

6,8

6,3

1991

21,5

3

6,0

1992

17,8

3,2

7,0

1993

16,9

4,4

9,3

1994

19

3,5

12,1

1995

24,8

6,3

16,6

1996

27

7,5

17,3

1997

26

6,4

13,7

1998

25,9

6,9

13,2

1999

26,7

6,7

13,8

2000

28,9

7,7

14,7

2001

35,4

12,2

18,3

2002

54,3

24,7

17,8

2003

51,7

25,2

15,6

 

Fuente: Encuesta Permanente de Hogares – INDEC

www.indec.gov.ar
 

Niveles de desigualdad medidos a través del Coeficiente de Gini en la Argentina entre los años 1974 y 2003

Año

Coeficiente

1974

0,355

1980

0,385

1982

0,411

1985

0,4

1986

0,408

1987

0,434

1988

0,44

1989

0,502

1990

0,452

1991

0,451

1992

0,434

 

Año

Coeficiente

1993

0,437

1994

0,449

1995

0,473

1996

0,476

1997

0,472

1998

0,494

1999

0,48

2000

0,496

2001

0,516

2002

0,542

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Siempro sobre la base del EPH – INDEC

en “Nuevo Pais, nueva pobreza”. Maria del Carmen Feijoo. 2003

Estudios de Historia Económica. Eduardo Basualdo 2006

 

 

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Permanente de Hogares – INDEC

www.indec.gov.ar

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Permanente de Hogares – INDEC

www.indec.gov.ar

 

 

 

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Siempro sobre la base del

EPH – INDEC

en “Nuevo Pais, nueva pobreza”. Maria del Carmen Feijoo. 2003

Estudios de Historia Económica. Eduardo Basualdo 2006

 

 

Análisis y comentarios

 

Desocupación

 

Una mirada superficial sobre el período 1976-1982 podría concluir que no aumentó sustancialmente el desempleo. Si bien se registró un significativo incremento, pasando del 3,4% en 1974 al 5,3% de 1981.

Sin embargo, si se tiene en cuenta una tasa de actividad fija, tomando como base el año 1975 donde la PEA es la más alta del periodo se llega a valores de 7,5% de desocupación en Octubre de 1976 y de 9,2% en Octubre de 1981 (Basualdo, 2006).

En palabras del propio Basualdo:

“la evolución de la desocupación tendió a oscurecer la verdadera magnitud de la expulsión de mano de obra porque no se computó a los trabajadores que abandonaban la búsqueda de empleo a pesar de estar desocupados, lo que generó la disminución de la PEA (…) Ese mismo fenómeno (efecto desaliento) se repetirá en otras etapas de la revancha clasista que puso en marcha la dictadura militar en la Argentina”.

 

Durante la década del 80, la desocupación registra un aumento lento pero constante, haciendo un pico en el periodo hiperinflacionario.

El resultado de todo el período representa un incremento desde el 3,9% de 1983 al  7,1% de 1989, registrando un aumento del 82%.

La década del 90, es la década de la hiperdesocupación, con un pico de 17,3% en 1996 y una nueva marca estructural para el desempleo en la Argentina.

Luego de la crisis del 2001 y siempre con los datos del INDEC, se alcanza un máximo histórico de 21,5 % en mayo del 2002.

Es importante tener en cuenta que este índice toma como ocupados a los beneficiarios del Programa Jefes y Jefas de Hogar que alcanzó a una población  de aproximadamente 2 millones de personas[1].

Haciendo un balance de todo el periodo de auge neoliberal, de la implementación del modelo que algunos llaman aperturista o de valorización financiera, luego de la oleada privatizadora y desreguladora, el país conoce el siguiente saldo:

            Del 3,4% de desocupación de 1974 al 21,5% en mayo del 2002, es decir un 532,35% mayor.

 

Pobreza e Indigencia

 

            Ya hemos dicho que la dictadura consumó una brutal transferencias de ingresos del sector público al privado y del trabajo al capital.

            El análisis de la evolución de la pobreza durante la dictadura nos permite comprobar que se pasó del 4,7% en 1974 al 19,1% en 1983, lo que representa un aumento del 306%. Asimismo la indigencia pasó del 2,1% al 5,4%.

            La crisis hiperinflacionaria lleva la pobreza a un record histórico de 47,3% y a la indigencia al 16.5%.

La Argentina de los saqueos poco se parecía ya a la Argentina del Cordobazo.

            En la década del 90 la estabilidad permitirá reducir inicialmente la pobreza, aunque consolidará un nuevo piso para la misma. En todo el periodo el mejor resultado fue el 1993 con un 16,9%, muy por encima del mejor registro de los años 80, del año 1986 con un 12,7%.

            La recesión comenzada un año antes, llevará en 1999  la pobreza al 26,7% y a la indigencia al 6,7%.

            Sin embargo, la crisis terminal de la etapa neoliberal, llevó la pobreza a niveles difíciles de imaginar al inicio del periodo analizado. En el año 2002 la pobreza llegó al 54,3% y la indigencia al 24,7%.

            Partiendo del 4,7% en 1974, la pobreza creció 1055% en 28 años. La indigencia por su parte, pasó del 2,1% al 25,2%, esto es un 1100% más.

 

Desigualdad

 

            El Coeficiente de Gini  nos permite medir el nivel de desigualdad en un sociedad determinada. La medidas extremas representan una sociedad perfectamente igualitaria (0) u otra en que el ingreso este concentrando en un único lugar (1).

            Partimos nuestro análisis con el registro de 1974 que era de 0,355 puntos, situando a nuestro país entre los más igualitarios de América Latina.

            La dictadura militar provoco una concentración de ingreso que llevó el coeficiente de Gini a 0,411 puntos lo que sería el inició de una carrera ascendente que sería permanente en todo el periodo.

            El gobierno radical no pudo corregir el nivel de desigualdad en todo su mandato y la debacle del año 1989 llevó la desigualdad a un nivel de 0,502 puntos.

            Tras la normalización, el menemismo encontró un nivel de 0,452 puntos en el año 1990. La desigualdad crecería para colocarse al final de la década en 0,48 puntos.

 

            Finalmente, por los efectos de 4 años de recesión y la crisis terminal de la convertibilidad y el modelo neoliberal, el año 2002 registró un triste record de desigualdad llegando a 0,542 puntos.

            Comparando nuevamente los datos de los extremos del periodo encontramos que de 0,355 puntos en 1974 se llegó a 0,542 en el año 2002.

 

Palabras Finales

 

            En el presente trabajo hemos podido demostrar que el cambio de modelo de acumulación iniciado en 1976 transformó drásticamente la estructura social argentina.

            Dicho cambio se debió a un brusco reacomodamiento en la correlación de fuerza sin precedentes hasta ese momento. Recordemos la resistencia popular a aquellas medidas que iban contra sus intereses, aun en el marco de dictaduras altamente represivas como la “Revolución Argentina” (1966-1973).

            La implementación de este modelo de acumulación solo fue posible con la sangrienta derrota popular de los años ´70 que dejó el camino libre para la implementación del modelo más excluyente de la historia contemporánea Argentina.

            Si tenemos en cuenta que el periodo arroja un saldo en que la desocupación creció  un 532,35%,  la pobreza se incrementó en un 1055% y indigencia un 1100%  y que la desigualdad paso de 0,355 puntos en 1974 al 0,542 en el año 2002, podemos afirmar con todo fundamento que se trató de una verdadera “Revancha oligárquica” (Basualdo, 2006) en contra de la clase obrera en particular y a los sectores populares en general, que había tenido su experiencia de poder y protagonismo con el peronismo.

            Para darse una idea de que tan alejadas están estas dos etapas basta un solo dato sobre la distribución funcional del ingreso. Mientras que el año 1954 los trabajadores recibieron el 50,84% del PBI pm, en el año 2003 recibieron tan sólo el 22,9%.

            Asimismo, no debemos perder de vista que este modelo tuvo protagonistas muy claros:

 

Grupos Económicos:

Organismos Internacionales

Intelectuales orgánicos al bloque dominante:

 

            Finalmente, resaltemos que la resistencia popular, que fue creciendo a lo largo de todo el periodo, unida a la propias contradicciones en el bloque social dominante, determinaron el caída del consenso del modelo neoliberal y abrieron una transición que aun estamos transitando, pero que se diferencia claramente del modelo anterior.

            Queda pendiente para un nuevo estudio el análisis sobre que tanto hemos avanzado para “salir del infierno” del neoliberalismo.

Bibliografía

 

Basualdo, Eduardo. “Estudios de Historia Económica Argentina”. Siglo XXI. 2006

 

CELS. “Plan Jefes y Jefas ¿Derecho social o beneficio sin derechos?”. 2004.

 

Feijoo, Maria del Carmen. “Nuevo País, nueva pobreza”. Fondo de Cultura Económica. 2003

 

Giménez, Gilberto. Poder, estado y discurso. Perspectiva sociológica y semiológicas del discurso político – jurídico. Tercera Edición. Universidad autónoma de México. 1989.

 

Torrado, Susana. “Estructura Social de la Argentina 1945-1983”. Ediciones de la Flor. 1991.


 

[1] En el mes de abril de 2003 los beneficiarios del programa llegaron a 1.987.875 personas (CELS, 2004.)

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