Comercializar caracoles es negocio

Regresar a Inicio de Diario Mar de Ajó (el diarito)

La creciente demanda y el relevante valor económico de los caracoles comestibles impulsaron el desarrollo del sistema de crianza.

La helicicultura cuenta con los requisitos necesarios para ser considerada como un verdadero emprendimiento. Es que criar caracoles comestibles, en cautiverio, a escala comercial, es una actividad que le permite al productor utilizar su ingenio y su creatividad en una alternativa prometedora.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

El consumo de caracoles tiene una larga tradición en Europa. Si nos remontamos a épocas prehistóricas, en varias cavernas del viejo continente se hallaron restos de caparazón. Los antiguos romanos lo difundieron por todo su imperio (lo asaban con manteca, ajo y aceite) pero fue en las primeras décadas del siglo XIX, con la gran hambruna que sufría Francia, que su consumo se hizo popular y hoy es considerado un verdadero manjar.

 

El valor nutritivo de su carne, dado por su elevado nivel proteico y por la calidad de las proteínas que contiene (el 98% de los aminoácidos esenciales para el ser humano); su bajo aporte en grasa y colesterol; su rico contenido en sales minerales y vitaminas; y su gran versatilidad gastronómica, justifica su revalorización en las dietas modernas.

 

La creciente demanda y su relevante valor económico, impulsaron el desarrollo de sistema de crianza y la instalación de criaderos en Europa, estableciéndose como una actividad zootécnica reconocida internacionalmente. Si bien la Argentina esta actividad esta difundiéndose, cuenta con ventajas ecológicas optimas para la cría. A esto se suman la posibilidad de producción en contraestación con el continente europeo y el de estar autorizado por la Unión Europea para exportar. De manera que se crea un panorama alentador para su comercialización.

 

Autora: Ing. Zoot. Ruth Macedo

Regresar a Inicio de Diario Mar de Ajó (el diarito)