| La Gata Flora |
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Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular El aplauso cuesta: hay que mover las manos rítmicamente. Y cansa. El abucheo es barato y cómodo: basta sisear o chiflar. Por eso, ante la noticia de pagar la deuda al club de París aparecen las gata “Flora” y los zorros de las uvas están verdes. Dicen que está bien, pero. Ese “pero” los delata. La medida es buena pero tardía; es buena pero hay que ver cómo sigue; es buena pero subsisten problemas estructurales; es buena pero deja muchas dudas. Es buena pero no es buena. El “pero” es el rezongo de la derecha ortodoxa y el de la izquierda enojada. La derecha está que trina porque lo que hace bien el Gobierno, a ellos nunca les sale. Tiene la suerte del superávit fiscal, de que el Banco Central está lleno y de que el país hace años que crece. Así no vale. La izquierda patalea porque quiere que en lugar de la deuda externa se pague la interna. Mirá que venir a pagarle al Club de París y quitarle la comida de la boca a los pobres. Los ortodoxos republicanos morales, luciendo la toga y subidos al estrado pontificio, reclaman: ¿ Acaso el Banco Central es de ella? El Banco central es un país autónomo. Y es intocable. ¿ Y el Congreso para que está, para ver como la presidenta paga la deuda y mirar el espectáculo? ¿ Y la Corte Suprema? ¿No opina, es la convidada de piedra? Tampoco consultaron con la mesa de Desenlace. Así a solas, eso de pagar una deuda no se hace. Pero la presidenta se mandó sola. ¡Qué se cree! ¿Que gobierna? O presume de tener tanta plata que quiere recuperar Aerolíneas y pagarle movilidad a los jubilados todo de un saque. Que devuelva lo que se comió la inflación. Y de paso aprovecha, y con el vuelto se compra varios equipos “Vuitton” y un placard de pañuelos de seda producida por gusanos criados a caviar y a nenúfares. ¿ Y por qué el Gobierno no usa los fondos invisibles de Santa Cruz? ¿ Por qué no paga con todos los terrenos que tiene en El Calafate? ¿Por qué no le sacan de la cuenta privada a De Vido? Esperen a que los del club de París, después de que les paguen la deuda, nos hagan el corte de manga, y digan que igual la Argentina sigue siendo irrecuperable. A la oposición todo esto le resulta sospechoso. Tiene un “pero” patológico insaciable. Sufre de oposición tan extrema que se opone a si misma. Y sigue sin poder aprovechar que le tiendan la mesa y se sirva aunque sea un bocadito. Y está la vasta red de la opinión pública. Con o sin micrófono. Por correo electrónico , en las cartas de lectores y en los blogs. Y están los oyentes de las miles de radios que si no dan su opinión sufren el síndrome de abstinencia opinativa. Nadie aquí va a privarse de dar su opinión científica - y sobre todo en contra- acerca del pago de la deuda al Club de París. ¿Se creían que los argentinos iban a salir a celebrar al unísono? No. Aquí al unísono lo único que se festeja son los feriados largos. Autor: Orlando Barone |
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