Buenos Aires Económico
Desde su gestación, la jubilación privada evidenció falencias que derivaron en su colapso

Historia de las mentiras del sistema de capitalización

21-10-2008 /  Pomposamente fundado durante el menemismo, el Régimen de Capitalización encuentra su ocaso, víctima de sus propias falencias. Historia de las modificaciones que derivaron en la sustitución del sistema.

Los jubilados, principales perjudicados de un sistema planteado como un negocio

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Las Administradoras de Fondo de Jubilaciones y Pensiones nacieron en los noventa con el viento de cola de la caída del Muro de Berlín y el Consenso de Washington. Fueron las niñas mimadas del entonces superministro Domingo Cavallo y del presidente Carlos Menem. Su nacimiento local escuchó, además, las loas de los privatizadores. Pero con el correr de los años las administradoras se mostraron más preocupadas por cobrar altas comisiones que por garantizar buenos rendimientos a sus afiliados.

La ley que les dio vida, el 23 de septiembre de 1993, tenía un claro sesgo a su favor. Entre las cláusulas que llevaban aguas hacia ese molino se cuentan aquella que imposibilitaba a los afiliados a las AFJP retornar al sistema de reparto, pero aseguraba el movimiento inverso. No sólo eso, como filosofía de cualquier empresa, las administradoras privadas ofrecieron todo tipo de suvenires para los nuevos clientes.

Además, en caso de no haber una opción clara por parte del trabajador su destino eran las privadas. La explicación era una entelequia del tamaño del librito de Francis Fukuyama.

Según había explicado Cavallo, la ley 24.241 permitía la creación de un mercado de capitales destinado a motorizar la inversión en la economía real. Eso como tantas otras historias que se contaron en aquellos días no ocurrió. El mismo Cavallo reconoció que lo que mejor hicieron fue cobrar comisiones: "fueron más altas de las que hubiesen tenido que cobrar", dijo en abril de 2004 al evaluar su desempeño y explicó esa desmesura en la competencia imperfecta.


Lo mejor que hicieron fue cobrar comisiones
COBERTURA. Un informe reservado que circula por algunas áreas del Gobierno indica que "de los 445.000 beneficiarios del régimen de capitalización el Estado concurre en el pago de los mismos en el 77% de los casos, 179.000 jubilados de capitalización reciben complementos para que su haber no sea inferior a la mínima garantizada. Además hay que resaltar que 33.000 casos tienen ya su cuenta de capitalización individual totalmente consumida, y por consiguiente es el Estado quien paga la totalidad de sus haberes".

En ese documento, se destacó que tampoco se extendió la cobertura jubilatoria porque "en 1997 existían  3,4 millones de jubilados y pensionados nacionales, que para el  año 2004 habían decrecido a 3,1 millones". Puntualizó: "Quiere decir que la cobertura medida en términos porcentuales bajó de cerca del 60% al 47%. La tendencia era a que la cobertura siguiera cayendo".

ECONOMÍA REAL
. "No crearon ningún mercado de capitales, se dedicaron a prestarle al Estado nacional a tasas totalmente altas y a las provincias a tasas realmente increíbles. Hasta que el sistema explotó en la crisis de 2001", dijo el entonces presidente Néstor Kirchner al presentar el proyecto de modificación a la ley menemista, en abril de 2007. Aquella medida fue señalada como una forma de hacer caja por parte del Gobierno nacional para afrontar las próximas elecciones.

Más allá de ese cuestionamiento, la Ley 26.222 permitió que más de un millón de personas pudieran optar y volvieran al sistema de reparto. Buena parte de ellas había terminado en las AFJP sin quererlo: habían sufrido la presión de la pinza del “desentendimiento” del Estado y de algunos sindicatos.

Entre otros cambios se estableció la obligatoriedad de que entre el 5 y el 20% de los fondos administrados sean volcados a la producción. El paper va en el mismo sentido de aquella declaración presidencial: "Dado el nivel de títulos públicos que tienen las AFJP en su cartera (cerca del 60%), puede concluirse que tenemos algo parecido a un 'régimen de reparto caro', ya que intertemporalmente los ingresos originados en dicho papeles son impuestos futuros y por lo tanto una nueva redistribución intergeneracional. Por esto es intrínsecamente parecido al financiamiento de reparto".

"Sin embargo, en el medio el Estado paga tasas de interés por estos fondos y los particulares sufren comisiones de alto nivel. Aun con el tope del 1% impuesto por la Ley 26.222, la comisión representa el 9,1% de lo aportado por cada trabajador", agregó el paper.

La Caída del Empleo en NEGRO, otra de las mentiras
EN BLANCO
. Además, la modificación de la ley estableció el pasaje obligatorio al sistema estatal de quienes no tuvieran suficientes aportes en su fondo de capitalización privado. Era la forma de evitar que muchos trabajadores cayeran prácticamente en la indigencia. Según un trabajo elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA): "Se estima que, aquellos hombres cuya cuenta de capitalización dispone de $17.900, cobrarían $100 de jubilación mensual. En el caso de las mujeres, se requieren $20.100 acumulados en el fondo para cobrar $100 de jubilación".

Otra promesa que fue cayendo en estos años es la reducción del trabajo "en negro". Esa tarea, la baja del empleo informal fue esgrimida por el Ejecutivo como dato de buen gobierno. "Entre junio de 2003 y junio de 2007, el saldo administrado por las AFJP experimentó un incremento del 123%, pasando de $ 42.918 a $ 95.871 millones. En el mismo lapso de tiempo el empleo no registrado (entendido como el porcentaje de asalariados sin descuento jubilatorio), descendió sólo 8 puntos; pasando del 49,6% al 41,6% del total", detalló.

Todos esos elementos gatillaron una decisión que se explica en el último párrafo del informe: "De todo esto se desprende que el sistema de capitalización ha demostrado ser conceptualmente inadecuado en términos generales, y que la actual crisis solo pone brutalmente en evidencia estas cuestiones. Particularmente por la caída de los activos financieros que hace evidente que el Estado tendrá que salir a rescatar de una forma u otra a los futuros jubilados del sistema".

Por Pablo Waisberg

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