FLORIDA… LAS LUCES DEL APAGÓN

Por Fernando Clavero

Periodista de "Sin despertador" Radio Nacional de 6 a 9 Hs

Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular

 

En la región  Este de los Estados Unidos una interrupción eléctrica afectó a 4 millones de personas.

 

El martes 26 de febrero de 2008, el masivo corte de energía paralizó una gran parte de las urbes, los semáforos apagaron sus indicaciones, las calles fueron protagonistas de accidentes automovilísticos, los embotellamientos provocaron un caos de tráfico, y niños, mujeres y hombres quedaron atrapados en ascensores.

 

El acontecimiento extraordinario fue transmitido por todas las cadenas de televisión y radiofonía estadounidenses y, por supuesto, fue reflejado por todos los medios gráficos.

 

Sin embargo, nadie podía por esas horas explicar las causas del fenómeno. Florida Power & Light es el nombre de la empresa eléctrica involucrada en la prestación de servicio. Se trata de la compañía más grande de Florida. Los voceros empresariales informaron que una falla técnica y un incendio en una subestación de Miami derivaron en los apagones. Luego agregaron que una planta nuclear al sur de esa ciudad se detuvo automáticamente. Esa última versión también fue repetida por la Comisión de Regulación Nuclear.

 

A las pocas horas de ocurrido el problema, los funcionarios que responden a las directivas de la Casa Blanca salieron urgidos a negar cualquier tipo de relación con “actos de terrorismo”. Carlos Alvarez, alcalde del condado de Miami-Dade, dijo que los apagones se debieron a causas técnicas y no a un “acontecimiento delictivo”.

 

"Desconocemos si la alteración en la red causó que las unidades se desactivaran o si el hecho de que se apagaran causó el problema en la red, No hay preocupaciones de seguridad ", afirmó Kenneth Clark, portavoz de la oficina regional de la Comisión de Regulación Nuclear en Atlanta.

 

"No hay señales de un nexo con el terrorismo en este momento (...) continuaremos vigilando", manifestó la portavoz del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, Laura Keehner.

 

El canal de televisión CNN informó que ocho plantas de energía en el área de Miami estaban fuera de servicio y Fox News señaló que el fallo en el equipo de la subestación provocó un efecto dominó en las instalaciones.

 

Las imágenes reproducían “la emergencia”, los testimonios funcionales rechazaban un plan para generar el terror y los empresarios de la electricidad –con versiones contradictorias- no explicaban  la situación. Todo era un enorme rompecabezas.

 

 

UNA DE LAS PARTES: La empresa

 

Florida Power & Light Company es una subsidiaria de FPL Group que registra ingresos anuales de 16 billones de dólares. Según consta en su página de Internet es reconocida nacionalmente como una firma de alta calidad y eficiencia. Su organización está centrada en productos relacionados con la energía y los servicios. Tiene una creciente presencia en 26 estados.

 

Florida Power & Light Company tiene desde hace muchos años el monopolio en la prestación de servicio eléctrico en la Florida y ha experimentado un notable crecimiento en los últimos tiempos.

 

Otra de las columnas del grupo económico es “FPL Energy”, el principal generador de energía eólica y solar.

 

El último mojón es “FPL FiberNet”, que brinda servicios de fibra óptica y cable de telecomunicaciones.

“Desde su creación, FiberNet FPL ha invertido millones de dólares para construir su red en toda la Florida y en las principales áreas metropolitanas”, tal como es especificado en el sitio: www.fplgroup.com, donde se puede ubicar toda la información detallada.

 

Pese a los datos… el rompecabezas no consigue tener coherencia. Hasta ahora tenemos: un apagón, 4 millones de personas afectadas, imágenes del caos, versiones encontradas sobre las causas, terrorismo y unos capitales dedicados a la electricidad cuyo grupo de intereses además tiene como área estratégica las “comunicaciones”. Por supuesto que otra de las piezas a relacionar es el gobierno de Florida…

 

OTRAS DE LAS PARTES: la Casa Blanca

 

Desde el mismo triunfo electoral de George Bush, el gobierno de la costa de la Florida no deja de despertar suspicacias y operaciones de inteligencia a favor de los proyectos emanados desde Washington.

 

En las últimas semanas un debate entre el presidente de los Estados Unidos y el Congreso ocupó los titulares de los medios periodísticos de todo ese país. Ocurre que el mandatario solicitó la extensión de la ley de inteligencia para poder ampliar las facultades de sus espías y así escuchar teléfonos y husmear en Internet sin ley que los regule. El fundamento es resguardar la seguridad nacional. Esa misma confrontación motivó los recientes discursos de Bush ante periodistas y en su programa radial de los días sábados:

 

23 de febrero de 2008 (3 días antes del apagón)

 

“Este jueves Laura y yo volvimos de una visita inspirada al África. En Benin y Tanzania estuvimos con líderes que están luchando contra VIH/SIDA y malaria - y personas cuyas vidas han sido salvadas por la generosidad del pueblo estadounidense. En Ruanda vimos una nación que está superando el dolor del genocidio con valor y gracia y esperanza. En Ghana conocimos a empresarios que están exportando sus productos y construyendo un futuro más próspero. Y en Liberia, vimos a una nación que se está recuperando de una guerra civil, encabezada por la primera mujer elegida democráticamente en ese continente. Laura y yo regresamos a Washington impresionados por la energía, el optimismo y el potencial del pueblo africano.

 

Los miembros del Congreso pronto volverán a Washington también, y tienen asuntos urgentes que atender. Se fueron de la ciudad por un receso de 10 días sin aprobar la legislación vital dando a nuestros profesionales de inteligencia las herramientas que necesitan para rápida y eficazmente monitorear las comunicaciones de terroristas extranjeros. La falta del Congreso de aprobar esta legislación fue irresponsable. Dejará a nuestra Nación cada vez más vulnerable a ser atacada. (…)

 

El proyecto de ley del Senado evitaría que los abogados de los demandantes pudieran demandar a compañías que se cree ayudaron a defender a Estados Unidos después de los ataques del 9/11. Más de 40 de estas demandas han sido presentadas, buscando cientos de mil millones de dólares en daños y perjuicios de estas compañías. Es injusto amenazar a estas compañías con ruina financiera sólo porque se cree que hicieron lo correcto y ayudaron a su país.

 

Pero el mayor costo de todos es para nuestra seguridad nacional. Sin protección contra demandas, las compañías privadas serán cada vez menos dispuestas a asumir el riesgo de ayudarnos con actividades de inteligencia vitales. Después que el Congreso no actuó la semana pasada, el diario Wall Street Journal le preguntó a un ejecutivo de una compañía de telecomunicaciones cómo respondería su compañía a una solicitud de ayuda. Él contestó que debido a la amenaza de demandas, y cito "No lo estaré haciendo. no voy a hacer algo voluntariamente." En otras palabras, la negativa de la Cámara de actuar está socavando nuestra capacidad de obtener ayuda de compañías privadas. Y eso socava nuestros esfuerzos de protegernos contra ataques terroristas.

 

(…) El Senador Jay Rockefeller, Presidente Demócrata del Comité de Inteligencia del Senado, lo expresa así: "El hecho es que si perdemos la cooperación de estas u otras compañías privadas, nuestra seguridad nacional va a sufrir."

 

(…) los Miembros del Congreso no deben jamás olvidar: en alguna parte del mundo en este preciso momento, terroristas están planeando el próximo ataque contra Estados Unidos. Y para proteger a Estados Unidos contra tales ataques, debemos proteger a nuestras compañías de telecomunicaciones contra demandas abusivas.”

 

Este texto es publicado oficialmente por la Casa Blanca y puede consultarse en: www.whitehouse.gov

El 16 de febrero de 2008, George Bush también había hecho referencia al debate en torno de la extensión de las facultades de inteligencia:

 

“Esta noche, al toque de la medianoche, vencerá una ley vital sobre la inteligencia, la cual nos está ayudando a proteger a nuestra Nación. El Congreso tenía el poder para evitar que esto sucediera, pero eligió no hacerlo. (…)

 

En vista de la falta de acción del Congreso, será más difícil para que nuestro gobierno los proteja a ustedes contra un ataque terrorista. A la medianoche, el Procurador General y el Director de Inteligencia Nacional perderán su poder para autorizar nueva vigilancia contra amenazas terroristas en el extranjero. (…)

 

(…) Al no tomar acción, el Congreso ha creado un interrogante sobre si las compañías del sector privado que ayudan en nuestros esfuerzos para defenderlos a ustedes contra los terroristas pueden ser demandadas por hacer lo correcto. Ahora, estas compañías serán cada vez más reacias a ofrecer esta cooperación vital debido a su incertidumbre en cuanto a la ley y por temor a ser objeto de demandas por parte de abogados de acción colectiva.(…)”

 

En este momento, en algún lugar del mundo, hay terroristas planeando un nuevo ataque contra Estados Unidos Y el Congreso no tiene responsabilidad más importante que la de asegurar que nosotros tengamos las herramientas para detenerlos.”

 

Según el diario New York Times “la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior se promulgó en 1978, aprobada en respuesta a las revelaciones de la Comisión Church que muestra abuso generalizado de escuchas telefónicas del gobierno, y a la creciente preocupación por parte de la Corte Suprema de Justicia sobre las prácticas de escucha. La ley regula la vigilancia de personas en los Estados Unidos con el propósito de recopilar información relacionada con las potencias extranjeras. Después de los ataques del 11 de Septiembre, los miembros de la administración Bush fueron muy críticos de las restricciones de la norma. Porciones de la Ley Patriota amplió el alcance para cubrir los sospechosos de terrorismo, así como los agentes de países extranjeros. Pero cuando el Presidente ordenó la ampliación del programa de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional, decidió pasar por alto el proceso totalmente”. El medio afirma que ahora el mandatario está presionando al Senado para que apruebe una reglamentación que proporcione “inmunidad judicial” a las empresas de telecomunicaciones las cuales están sospechadas de violar la justicia y sobre las que puede caer una lluvia de demandas, tal como lo anunció el propio Bush en su emisión radial.

 

 

RESUMEN. LA ULTIMA PARTE DEL ROMPECABEZAS: El tiempo.

 

En el término de tres semanas explotó en Estados Unidos el debate por la ampliación de los servicios de inteligencia.

 

Recordemos las piezas del esquema: desde Washington, George Bush increpó a los senadores a que resguarden la seguridad de los ciudadanos y protejan a las empresas de telecomunicaciones que brindaron reconocidos servicios después de los atentados contra las torres gemelas.

 

En el medio de ese debate, un masivo apagón castigó a 4 millones de personas en la Florida. Los funcionarios desmintieron un atentado terrorista, pero los sisitemas de comunicación más grandes del país infundieron el miedo con la difusión del caos que efectivamente ocasionaban los inconvenientes eléctricos.

 

Florida Power & Light Company es una subsidiaria de FPL Group y tiene el monopolio de ese servicio en el Estado de la costa Este. Uno de los emprendimientos más importantes  de esos capitalistas está vinculado al de las comunicaciones.

 

En las últimas horas, los voceros de la firma aún no pueden explicar cómo dejó de funcionar “automáticamente” una planta nuclear, la Casa Blanca sigue con sus presiones para proteger a un sector empresario que colabora con las tareas de inteligencia y el jefe de Estado asusta a la población ante una probable amenaza terrorista.

 

 

Este escrito sólo pretende relacionar algunos acontecimientos y sembrar dudas que fundan la proximidad de los hechos.

 

El rompecabezas aún no puede ser armado, sólo por ahora… . Algo pasa en Florida y siempre huele mal.

Regresar a Prensa Alternativa Diario Mar de Ajó (el diarito) Prensa Popular


Contador de visitas Estadísticas
   Editor Responsable: Silvio Bageneta

silvioba@uol.com.ar