Ensayo alrededor de la figura de

 Simón Rodríguez

Por José Martín Bageneta

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Pretendo  en éste ensayo realizar un abordaje de cuestiones que atañen al pensamiento social del gran maestro Simón Rodríguez. Debo confesar que he llegado a realizar este trabajo luego de sentirme interpelado por varios autores (que podríamos ubicar dentro de lo que Argumedo denomina Matriz autónoma de pensamiento latinoamericana) acerca de una cuestión que atraviesa indefectiblemente toda matriz de pensamiento que este mirando del lado de los oprimidos;  se trata del velo que se cierne sobre la realidad del sojuzgado. Este no es un tema que pueda ser agotado fácilmente, sólo pretendo llegar a algunas aristas del problema, con la ayuda y el enriquecimiento de diferentes interpretaciones a las cuales aquí echaré mano.

Es el velo una cuestión esencialmente filosófica, que ha despabilado a  distintos sujetos históricos, frente al interrogante acerca de la realidad como una experiencia mediada, que oculta su esencia. Descartes hizo de la duda un método de análisis de su realidad. Pero aquí no trataremos acerca de cualquier tipo de transmutación de la realidad; sino del velo que impone el sojuzgador. Al respecto las ideas del filosofo político Rousseau (que influyó fuertemente sobre Rodríguez) nos ayudan a vertebrar la cuestión, él plantea en su “discurso acerca de la desigualdad” que el orden social es un constructo en el cual los ricos lograron, sacrificando la libertad del resto  a partir de un pacto, perpetuar su propiedad  y por lo tanto fundar la desigualdad entre dominados y dominantes, en la cual triunfa la apariencia del mutuo acuerdo(planteado por hobbes, y que supuestamente garantizaría el orden, aunque olvida remarcar en beneficio de quién.). Jacobo dice que en esta sociedad “el ser  y el parecer llegaron a ser dos cosas totalmente diferentes”[1], en la cual “la desigualdad que es casi nula en el estado de naturaleza, saca su fuerza y su acrecentamiento del desarrollo de nuestras facultades y de los progresos del espíritu humano y se hace finalmente estable y legítima mediante el establecimiento de la propiedad y de las leyes”[2].

Así como plantea Alcira Argumedo “en los más diversos períodos, se impondría con una fuerza teórica e histórica inapelable la necesidad de desentrañar los mecanismos de dominio imperial”[3], es dentro de este contexto que encontramos la claridad de Frantz Fanon, que nos brinda desde su realidad colonial una análisis de gran utilidad (y que tiene similitudes en este aspecto a la lectura de pensadores locales como Ramos) para comprender el centro que mantiene la cultura en la dominación. Él distingue certeramente entre los países coloniales en los cuales la violencia se aplica con cara descubierta, en dónde es claro el enfrentamiento  entre los dominadores y los “condenados de la tierra” en todos los ámbitos; pues en estos casos la dominación es con las armas, sin mediación ”el intermediario del poder usa la pura violencia”[4]. En cambio en los países subdesarrollados como los de nuestra América la clave de la dominación pasa por la cultura. Aquí está la instancia del velo, de lo aparente que (Rodriguez también señalaba) “ en los países capitalistas, entre el explotado y el poder se interponen una multitud de profesores de moral , de consejeros, de “desorientadores””[5]. En cambio en los países coloniales “el intermediario no aligera la opresión, no hace más velado el dominio”[6].

La influencia del pensamiento roussoniano en Rodriguez y sobre todo la experiencia dentro del contexto latinoamericano permiten una redefinición del problema aquí analizado. Es en el maestro en quien encontramos justamente una forma de pensar desde una matriz propia y autónoma; plantea que no debemos comprar las recetas europeas e implantarlas mecánicamente a nuestra realidad; él dice con respecto a lo que llamará “colonomanía” (afán por traer colonos europeos)”!traer ideas coloniales a las colonias!... es un extraño antojo.? estamos tratando de quemar las que tenemos? Nos vienen a ofrecer otras? creyendo que porque están adobadas a la moda; no las hemos de reconocer ?”[7]. Por lo tanto ve el maestro la necesidad de no adoptar teorias veladas, ni concepciones ajenas; sino viendo qué forma de apropiación se puede dar; propone empezar tomando como mano de obra a todos los americanos sin empleo(parece no haber sido tenido en cuenta). Arturo Jauretche plantea entre sus zonceras aquella por la cual se estima siempre como algo superior a lo extranjero frente a lo autóctono. En cambio esta zoncera se desvela al escribir  “desde el pueblo, desde la realidad expresada por su agente humano y natural, lo que supone integrarse en el mismo abandonando la presunción básica de la”intelligentzia”, que es su atribución de un “status” de carácter intelectual diferenciado del pueblo y rector de éste”[8]. Es justamente la “intelligentzia” encubridora la que vendió en nuestras tierras la idea de que la solución era la de la libertad de mercado, el achicamiento del Estado, y que adquirían  como buenos pensadores de la oligarquía las soluciones ajenas y claramente anti-populares; al revés Arregui planteará que “los pueblos jamás son extranjerizantes”[9]. Estos eran los mismos explotadores que el Maestro vislumbró como parte del “neocoloniamlismo” a quienes acusa de ser vendedores del mito civilizatorio. Este era parte del velo impuesto para el sojuzgamiento, aquel que actúa a través de las “intelligentzias” que reproducen el discurso del eco oligárquico frente al imperio.

Realiza también un aporte significativo a ésta problemática Hernández Arregui, que comprende (en esta misma sintonía)  que esta “intelligentzia” no logra ver su realidad dentro de un país dependiente, no se sitúa con su pensamiento sobre la concreta estructura económica y por lo tanto llega a un estado de “alienación cultural”. Arreguí al igual que el Maestro  dice que éste grupo está atontado “ante todo lo europeo y la miopía ante lo propio americano”[10](paradigma sarmientino), están “desconectados de la cultura colectiva”; están definidos ante todo porque son “tanto instrumento de la oligarquía como beneficiaria y no hace más que remedar culturalmente a la clase alta”[11]. Así según Arregui “el intelectual construirá una argentina espectral, pues él mismo es el fetiche deshumanizado de la colonización pedagógica que lo desposee”[12].

Así pues, en este grupo de autores es común, la visión del maestro, de ideas ajenas que son utilizadas sin tener ningún tipo de “apropiación” local(son las mismas para cada “intelligenzia” de cada país dependiente) y son utilizadas en desprecio de lo propio, siendo funcional así, a la oligarquía y el imperialismo. Es también común a estos autores que muchas veces la ideas extranjerizantes son cargadas del peso de lo “universal” cuando en realidad tienen un matiz claramente anti-popular.

Es en relación a lo anteriormente dicho, que Rodriguez manifiesta la necesidad de crear nuestra realidad a partir de concepciones propias. Martí también lo plantea  cuando dice que ser “gobernante en un pueblo nuevo, quiere decir creador”[13] .Esta ideas las reúne muy sintéticamente Arregui al señalar que la” “intelligentzia” dependiente nada ve, nada entiende, nada crea”[14]. Quizas aquí sea necesario partir de otra idea común a los autores antedichos, que postulan que la creación es sólo posible con los píes en la tierra, en contacto con el pueblo(a diferencia de la “intelligentzia”). Rodriguez lo manifiesta cuando postula que una de las condiciones  que debe cubrir el director de escuela (que del modo Jauretchiano puede ser pensado como “inteligencia”) deber ser la de los “conocimientos prácticos del pueblo y para esto haber viajado por largo tiempo, en países donde hay que aprender, y con la intención de aprender ”[15]. Esta concepción también se manifiesta en la pedagogía que plantea el Maestro, en la cual saber y aprender se dan a partir de las ideas, luego vienen las formas, o sea no debe adoptarse formas ajenas.

Jauretche comprende que hay una falta de éste momento de creación, minado por la “intelligentzia” que “facilitó el proceso de la estructuración de los nuevos países como países dependientes, derogando todos los valores autóctonos que podrían servir para el proceso de filtro y asimilación; mucho menos admitió la posibilidad de una creación original, nacida de esa convivencia y de una recíproca penetración (entre lo universal y lo local)”[16]

Para que el velo caiga es necesario buscar en nuestras raíces, y reconstruir, como plantea Argumedo, esas “otras ideas” propias. Recuperar la vinculación entre realidad e ideas, recuperar la autonomía del “mirar sin anteojeras y juzgar según el sentido común”[17] tan despreciado por nuestros académicos. Aquí Jauretche al igual que Rodriguez nos plantean escribir con las cholas y las putas, escribir en términos de estos autores, desde los oprimidos, no introyectando en nuestra lectura la sombra del opresor (como plantea Freire). Son justamente esas “otras ideas” nacionales y populares que siguen líneas generacionales y que son contrarias al velo del cual hemos tratado. Es clara la necesidad  dentro de éste marco retomar el pensamiento de Rodriguez, como uno de los más claros de nuestra “inteligencia” en contra de los “doctorcitos” anti-populares. ¿Cómo  hacer  que los pensadores se transformen en perseguidores de autonomía y no en meros reproductores,”inteligencia”, y no “intelligentzia” (sabiendo que todo hombre es intelectual como plantea Gramsci)?  Hemos ido dando en el desarrollo de este ensayo algunas claves para una respuesta, pero consideró que aún sería enriquecedor pensar en términos gramscianos esta pregunta. Antonio contrapone a los grupos intelectuales del aparato dominante, frente a la inteligencia en relación con las masas, que generan un bloque cultural-social. Estas ideas son sumamente nutritivas y se asemejan a la idea del origen de lo “nuevo” en Rodriguez. Gramsci, plantea justamente que una filosofía de la práctica para ser “inteligencia” debe ontológicamente pararse desde el sentido común, y a partir de éste punto de inicio, ser la punta de lanza que genere una masa de pensamiento crítico enfrentada a la intelectualidad orgánica del grupo dominante. Esta es una respuesta a la pregunta anteriormente formulada, muy diferente de aquellos sectores que se consideran la “vanguardia” en su relación con las masas; esta lectura de Gramsci niega el pensamiento de los intelectuales y el pueblo como compartimentos estancos irreconciliables. Gramsci plantea, además, que para que esta retro-alimentación  entre los intelectuales y las masas sea fructifera (así como debe serlo entre practica y teoría)[18] , es necesario que las masas aumenten su nivel cultural, y profundicen por lo tanto su conciencia; al igual que Rodriguez, es necesario un proceso conjunto entre ambas esferas. El maestro consideraba que el nuevo hombre se daría a través de la educación, y es ahí donde se encuentran con Antonio.

Es también necesario que éste intelectual, salga de la postura “neutra” y  “objetiva” como nos plantea Argumedo; y que vincule su pensamiento con las masas a través de militancia política. Debe dejar de mirar a la política como un hecho “funesto” para su devenir académico; y reconocerse como un actor dentro de un determinado campo donde las pugnas y las posturas no son inocentes; volver a la idea expresada desde las cátedras nacionales, de que hay que medir las consecuencias políticas de nuestros planteos. Gramsci dice “que no se puede separar la filosofía de la política y hasta se puede demostrar que la elección y la crítica de una concepción del mundo constituyen un acto político”.   

 


 

[1] Rousseau Jean,J.:”Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres” pag.262

[2] Rousseau Jean,J.:”Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres” pag.287

[3] Argumedo, A. “Los silencios y las voces en América Latina: Notas sobre el pensamiento nacional y popular” Ediciones del pensamiento nacional, Buenos Aires, Argentina, pag.178

[4] Fanon, F. “Los condenados de la tierra” Fondo de cultura económica, DF, México, pag. 33

[5] Fanon, F. “Los condenados de la tierra” Fondo de cultura económica, DF, México, pag.33

[6] Fanon, F. “Los condenados de la tierra” Fondo de cultura económica, DF, México, pag.33

[7] Prieto Castillo, D. “Utopía y comunicación en Simón Rodriguez ”, pag. 22

[8] Jauretche, A. “Los profetas del odio y la yapa(la colonización pedagógica)” Ediciones Corregidor, Bs. As, Argentina, pag.104

[9] Hernández Arregui, J.J. ”?Qué es el ser nacional?” Editorial Plus Ultra,Bs. As. , Argentina(1973), pag.304

[10] Hernández Arregui, J.J. ”?Qué es el ser nacional?” Editorial Plus Ultra,Bs. As. , Argentina(1973), pag.160

[11] Hernández Arregui, J.J. ”?Qué es el ser nacional?” Editorial Plus Ultra,Bs. As. , Argentina(1973), pag.160

 

[12] Hernández Arregui, J.J. ”?Qué es el ser nacional?” Editorial Plus Ultra,Bs. As. , Argentina(1973), pag.162

[13] Martí, J. “Nuestra América” Editorial Losada, Bs. As., Argentina(2005), pag.17

[14] Hernández Arregui, J.J. ”?Qué es el ser nacional?” Editorial Plus Ultra,Bs. As. , Argentina(1973), pag.161

[15] Prieto Castillo, D. “Utopía y comunicación en Simón Rodriguez ”, pag. 149

[16]Jauretche, A. “Los profetas del odio y la yapa(la colonización pedagógica)” Ediciones Corregidor, Bs. As, Argentina, pag.101

[17] Jauretche, A. “Los profetas del odio y la yapa(la colonización pedagógica)” Ediciones Corregidor, Bs. As, Argentina, pag.123

[18]El otro autor que deseo resaltar es Mao Tse-Tung, el aporta mucho en cuanto a la lectura del velo y la falta de relación con la práctica de la “intelligentzia”, “Para conocer directamente tal o cual cosa o cosas, es preciso participar personalmente en la lucha práctica para transformar la realidad, por transformar dicha cosa o cosas, pues es éste el único medio de entrar en contacto con sus aapariencias; asimismo, es éste el único medio de poner a descubierto la esencia de dicha cosa o cosas y comprenderlas”. Significativo para leer las situaciones “no hay que tratar de un mismo modo todas las contradicciones  de un proceso, sino distinguir entre la principal y las  secundarias y concentrarse en aprehender la principal” ej para el marxismo ortodoxo”cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país así, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño número de traidores, pueden unirse temporalmente en una guerra nacional contra el imperialismo ”. Obras escogidas 1, Mao Tse Tung, Ediciones la Rosa Blindada, cap. Acerca de la práctica y la contradicción.

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