Un paso decisivo para frenar el monopolio de las telefónicas Telecom

10-01-2009 /  El gobierno está dispuesto a evitar cambios accionarios en Telecom Argentina, La pelea por el  control de las redes de telefonía en un mercado que mueve 20 mil millones de pesos al año.

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La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (Cndc), conducida por Ricardo Napolitani, decidió este jueves tirar una granada sobre el sistema de duopolio establecido desde la privatización de Entel en 1989. Detonó sobre la poseción que Telefónica de España había tomado hace un año sobre la mitad de Telecom Italia. Si esta posición abiertamente monopólica en relación con que Telefónica acá decidía lo que quería dentro de Telecom no explotó antes fue simplemente por el poder que tiene.

En lo formal, la reciente resolución de la Cndc suspende toda posible modificación accionaria en Telecom Argentina hasta tanto se sustancien los informes de sus veedores y reciba de Telefónica de España la información que notifique sobre su participación en Telecom Italia.

Mientras este proceso burocrático siga su curso, el gobierno nacional tendrá tiempo para armar un nuevo tablero en Telecom Argentina. En este sentido, no solamente tendrá un costado vinculado al multimillonario negocio telefónico (unos 20 mil millones de dólares anuales) sino también incidirá en el costado mediático que incluye también a quienes operan televisión por cable. El avance de las tecnologías hace que el llamado triple play (prestación de telefonía, datos y televisión) pueda convertirse en el nuevo escenario para los empresarios de lo que hasta ahora eran dos grupos que no necesariamente compartían el negocio. Del mismo modo que Telefónica quiere operar cable, los dueños de Cablevisión y Multicanal (cuya fusión todavía también puede tener una vuelta de tuerca en la Cndc) quieren ingresar en el negocio telefónico.

Allá en Italia. La historia comenzó en abril de 2007 cuando la empresa Pirelli y otros accionistas vendieron sus participaciones en las italianas Telco y Olimpia.

Telco es la empresa controlante de Telecom Italia y Olimpia es su accionista. Telecom Italia es el principal prestador de servicios de telecomunicaciones de Italia donde opera 21 millones de líneas telefónicas y 36 millones de líneas móviles y es el operador principal de Telecom Argentina y Personal con 4 millones de líneas fijas y 10 millones de abonados móviles.

Telefónica de España compró el 42% de las acciones de Olimpia y 5,6% de las acciones de Telco.  De este modo, pasó a tener el 23,6% de participación en Telco y dos puestos en el directorio de 15 miembros de Telecom Italia.

Telefónica de España, operadora global de telecomunicaciones con fuerte presencia en Europa y Latinoamérica, extendió sus negocios hacia otros territorios a través de Telecom Italia. Si bien el precio oportunamente pagado –que a la luz de la crisis financiera mundial disparada posteriormente puede considerarse excesivo– reafirmó su posición de liderazgo estratégico en esta industria.
Esa nueva posición en el mercado llevó a las autoridades argentinas a tomar dimensión de que Telefónica acá adquiría un poder inmenso que, además, se daba de narices contra el mismo convenio de 1989 que establecía un duopolio. Ahora, encima de cambiar el duopolio por un casi monopolio, Telefónica reclama un legítimo derecho de participar en el juego audiovisual pero claro, desde una posición de poder que le inhibe dar el salto en esa dirección, sin que la comunicación en vez de democratizarse se convierta en una extensión del principal operador de telefonía.
En este tiempo que Telecom Italia tenga para contestarle a la Cndc, argumentará que tiene la participación de Telefónica de España en Telecom Argentina “es indirecta”, y que se realiza a través de una cadena de cinco empresas “que tienen el 1,8% del capital social sin representación en el directorio”. Telecom Italia intentará así proteger sus tenencias en Telecom Argentina.
Pero esto no es suficiente para que el gobierno argentino desista de su decisión antimonopólica. Ya en octubre de 2007 había designado a dos veedores en Telecom Argentina a fin de reportar irregularidades que  favorecieran a su Telefónica de Argentina, el otro integrante del duopolio.

El nuevo jugador. France Telecom en 2003 vendió las acciones que tenía en Telecom Argentina. El Grupo Werthein, largamente vinculado a la actividad bancaria y agropecuaria, compró la participación francesa, correspondiente al 48% de las acciones totales de Telecom.

Fue el propio Grupo Werthein quien salió a denunciar la  posible constitución de un monopolio en la telefonía ya que el otro dueño de Telecom  es nada menos que Telefónica de España. 

Como agravante, Telecom Italia (donde el pulpo de Telefónica pesa fuerte) hizo público que a partir del 1º de enero pasado podría hacer uso de una opción convenida hace años con el Grupo Werthein que le permitiría tener el control de Telecom Argentina “en la operación telefónica” y evitar las dificultades que como operador viene manteniendo con sus socios en el país. Es decir, más allá de lo técnico, una manera de que los Werthein tengan menos peso en las decisiones.
La pelea entre un grupo empresario nacional, los Werthein, sin antecedentes que los asocie a un manifiesto interés monopólico, y una empresa transnacional de mucho poder como Telefónica puede tener un escenario complejo. Por un lado, puede suceder que los acuerdos entre empresarios haga bajar los decibeles y la resolución de la Cndc haya sido sólo “una tarjeta amarilla”. Pero también es posible que en un país donde hay una fuerte concentración de la propiedad de los medios sin una nueva ley de radiodifusión, el conflicto estalle. En ese caso, podría producirse una curiosa oportunidad para que la democratización del mercado de las telecomunicaciones y un nuevo ordenamiento audiovisual sean debatidos en conjunto y en un año electoral. Cabe aclarar que lo ideal sería que telefonía y comunicación no sean dos normativas aisladas porque en el siglo XXI la convergencia tecnológica no conoce límites entre un teléfono, un televisor o una radio. Por el contrario, cualquier chico hoy sabe que puede jugar jugar, hablar o chatear a través de un pequeño aparato que no pesa más de cien gramos.

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