Azucena Villaflor de Vicenti
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Ajó (el diarito) Prensa Popular
Sólo vamos a decir,
porque nos queda grande la empresa de valorar a Azucena,
que fue quien hizo el puente entre la historia de la resistencia
popular en la Argentina - con sus héroes, sus presos y
masacrados- y las organizaciones surgidas en la lucha contra la
dictadura genocida.
En cada recuerdo de sus compañeros de lucha resalta un hecho:
Azucena sabía que la fuente de su coraje, su inventiva, su
inteligencia, era lo que nuestro pueblo fue capaz de hacer en su
larga historia de lucha y sacrificio. " 'Tenemos que ir
a Plaza de Mayo porque allí se produjeron, a través de los años,
las más grandes concentraciones y los hechos políticos y
sociales significativos..."
Los párrafos que
transcribimos remiten a voces de la resistencia, algunos fueron
extraídos de
sitios dedicados a los compañeros secuestrados por el
terrorismo de Estado, sitios de
ex desaparecidos y mails que recibimos. Incluyen una
recopilación de Luis Bruchtein y una breve biografía publicada
por ANC-UTPBA.
"Allí en el Vicariato de la
Armada la conocí a Azucena el día en que Grasselli le
dijo al actor Marcos Zucker que su hijo estaba muerto --cuenta
Josefa García de Noia--. Ahí, en ese momento, Azucena
dijo fuerte que tendríamos que ir todas a Plaza de Mayo;
lo dijo con voz fuerte justo en la mitad del salón. Ella fue la
que lo propuso, sólo ella. Con voz fuerte, con coraje, porque
ella era una mujer de mucho coraje; se ve que era luchadora, no
lo dijo ni en voz baja ni en un rinconcito." (Enrique
Arrosagaray).
Yo la conocí a Azucena
en el Ministerio del Interior, en Balcarce 50. Éramos un montón
de mujeres desesperadas preguntando por los nuestros. Ahí
escuché a una señora que decía que no podía ser, que el gobierno
no hacía otra cosa que mentirnos y tratar de sacarnos
información, que había que organizarse, que había que
meterse en la Plaza de Mayo y hacerse escuchar... poco
después me enteré que esa mujer era Azucena... ahora
repienso aquel día y me parece mentira que una mujer, en pleno
conocimiento de las atrocidades que los militares estaban
haciendo y con la impunidad con que estaban asesinando, se
animara en la misma 'boca del lobo' a proponer en voz alta y
bien clara a otras madres que organizáramos mejor la búsqueda y
el reclamo".(María del Rosario Carballeda de Cerutti)
"Vino mi nuera y me dijo que
había una señora que estaba diciendo unas cosas muy
interesantes. Fuimos, había una mujer que estaba diciendo que
era inútil estar allí, que nos ocultaban todo. Y agregó en voz
alta, muy claramente, mientras se golpeaba la pierna con una
cartera o con un monedero que tenía en la mano, como para darle
más energía a lo que estaba diciendo: 'Tenemos que ir a
Plaza de Mayo porque allí se produjeron, a través de los años,
las más grandes concentraciones y los hechos políticos y
sociales significativos. Y una vez allí, cuando seamos
muchas debemos ganar la calle y meternos en la Casa de Gobierno,
para imponerle a Videla lo que pretendemos'." (María Adela Gard
de Antokoletz)
La idea de
organizarnos y reunirnos en la Plaza fue de Azucena,
pero aparte, ella era una líder natural, que no hacía esfuerzos
por imponerse a los demás ni pretender liderazgos, era como una
gallina que nos cobijó a todas como si fuéramos sus pollitos...
hasta cobijó a quien iba a ser su secuestrador." (Nora Cortiñas)
Fue a Azucena
Villaflor que en 1976 se le ocurrió ir a hablar con Videla
y, lógicamente la policía las hizo circular. Esa orden
provocó que nunca dejaramos de caminar alrededor de la plaza,
todos los jueves a las l5 horas. Lamentablemente Azucena
no vio cómo creció ese primer grupito de 15 madres.) (Tati
Almeyda)
Era 1977. Era la Iglesia
Stella Maris, de la Marina. Un grupo de mujeres de entre 40 y 50
años hacía fila esperando que las recibiera monseñor Gracelli
para preguntarle por sus hijos. Entonces, una de ellas dijo:
Basta. No nos podemos quedar acá, no conseguimos nada. ¿Por qué
no vamos a la Plaza y hacemos una carta? Y así fuimos por
primera vez un sábado. Nos dimos cuenta de que no nos veía
nadie, que no tenía ningún sentido. Era un 30 de abril.
Decidimos volver a la otra semana un viernes. Y a la otra semana
decidimos ir el jueves. La mujer se llamaba Azucena
Villaflor. Y ese día nacieron las Madres de Plaza de Mayo. (...)
El 10 de diciembre de aquel año, día internacional de los
derechos humanos, reunieron recursos para sacar un aviso en el
diario con el nombre de todos los desaparecidos que tenían
anotados. Ese fue un paso decisivo en la tarea de superar el
aislamiento sobre el que se sostiene la mecánica del terror. Ese
día, un coche con varios hombres armados se llevó a Azucena
Villaflor. Nunca más apareció. (Hebe Bonafini)
Hay muchísimas Madres que ya
no están, pero la desaparición de Azucena, de Mary y de
Esther casi, casi nos hizo tambalear a este grupo que recién se
armaba. Lo hicieron para liquidarnos, ellos no pensaron que
nosotras íbamos a seguir. De esas Madres lo que hay que saber es
que se llevaron las tres mejores Madres que teníamos, porque
nosotras veníamos todas de no saber nada, aunque algunas venían
de un estrato social alto, pero no era que sabían de política y
lo que tenemos que saber es que se llevaron a las tres mejores,
que Azucena venía de una familia peronista muy
combativa, que ya había vivido mucha presión la familia
Villaflor, Azucena Villaflor de De Vincenti, ella ya había sido
sindicalista, trabajaba en una compañía de telefonía y era del
sindicato; Mary Ponce trabajaba en la base de
la Iglesia del Tercer Mundo y Esther Balestrino
de Careaga era una bioquímica que venía huyendo de Paraguay,
ella vino y nos dijo que se llamaba Teresa y nosotras cuando se
la llevaron creíamos que se llamaba Teresa, no sabíamos cómo se
llamaba porque ella estaba clandestina y cuando llega acá le
llevan a su hija. Para nosotras ella era Teresa, por eso cuando
desaparece no la nombramos, porque no sabíamos cómo se llamaba
hasta que nos enteramos que era una familia paraguaya, pero nos
enteramos mucho tiempo después. (Hebe Bonafini)
Azucena Villaflor, fue
una de las primeras mujeres organizadoras de las Madres de Plaza
de Mayo. Ella fue la que lanzó nuestra proclama inicial: -Todas
por todas y todos son nuestros hijos ¿Qué queríamos
decir con esto? Era una promesa implícita de las Madres: nuestra
lucha no era individual, era colectiva. A lo largo de estos
ańos, si no fuera por esta filosofía que planeo Azucena,
hubiese sido muy difícil afrontar tantas adversidades (...).
Sólo la fuerza que te da el conjunto permite seguir la búsqueda.
Nosotras ya no somos madres de un solo hijo, somos madres de
todos los desaparecidos.(Nora Cortińas)
Varias de las mujeres estuvieron de acuerdo y empezaron a
intercambiar teléfonos para avisar a otras familias. Algunas
preguntaron qué iban a hacer en la plaza. -Nada --decía
Azucena--, nada especial, aunque sea sentarse,
conversar y ser cada día más. ( María Adela
Antokoletz).
Me acuerdo como si fuera
hoy... hasta el lugar en donde conversamos. Yo llegué sola y
caminé entre los canteros buscando con mi mirada otras mujeres
(... )vemos venir a otras tres mujeres agarradas de los brazos,
muy pegadas y serias. Se sumaron a nosotras y enseguida la que
venía en el medio empezó a hablar como tomando la batuta de la
reunión y a mí me molestó mucho. Esa duda mía se transformó
rápidamente en un cariño enorme por esa mujer, que resultó ser
Azucena. ( Haydée García Buela )
Azucena y las otras
Madres estaban contentas por lo realizado. Había sido la primera
reunión en público, algo que las ponía en otro lugar que el
eterno peregrinaje por las oficinas del gobierno, las Fuerzas
Armadas y la Policía. Ahora ellas empezaban a reclamar de otra
forma. Pero se dieron cuenta que había sido un error elegir un
sábado. La reunión siguiente fue un viernes y asistió el doble
de Madres, donde discutieron el borrador de un pedido de
entrevista a las autoridades que había llevado María del
Rosario. Pero ese viernes, Dora Penelas, otra de las Madres,
dijo que los viernes era día de brujas y que reunirse esos días
les traería mala suerte. Entonces pasaron a reunirse los jueves
a las tres y media de la tarde. (Luis Bruchtein)
Perfil
AZUCENA VILLAFLOR
Azucena Villaflor nació en Avellaneda el 7 de abril de
1924. Hija de Emma Nitz, una muchacha de apenas quince años, y
de Florentino Villaflor, jornalero de una lanera, de 21 años.
Se crió, sobre todo, con su tía paterna Magdalena y por lo
tanto, sus primas -hijas de Magdalena con Alfonso Moremans-
Lidia, Nora y Alma, fueron prácticamente sus hermanas de sangre,
más allá de su propia hermana, Elsa, fallecida en 1993.
A los quince años comenzó a trabajar en la empresa Siam, como
telefonista. En 1949 se casó con un trabajador de esa firma,
Pedro De Vincenti, y tuvieron cuatro hijos: Pedro, Néstor,
Adrián y Cecilia.
Siempre identificada con las causas sociales, su lucha se
intensificó desde el 30 de noviembre de 1976, cuando su hijo
Néstor, miembro de la Juventud Peronista, y la novia de éste,
Raquel Mangin, fueron secuestrados por la dictadura en un
operativo en la localidad bonaerense de Villa Domínico.
Fue en la sala de espera del Vicariato de la Marina donde,
indignada por las burlas y la humillación a las que eran
sometidos por los funcionarios de la dictadura, Azucena
le propone a otros familiares comenzar a reunirse en la Plaza de
Mayo para reclamar públicamente por la vida de sus seres
queridos.
Catorce mujeres participaron el 30 de abril de 1977 de la
primera ronda. Aquel fue el primer paso de Madres de Plaza de
Mayo. En diversas ocasiones, la mayoría de las participantes
coincidieron en que Azucena no sólo fue quien convocó a
esa reunión sino que además fue el motor incansable del grupo
durante esa etapa atroz del país (ANC-UTPBA).
Azucena fue
secuestrada un 10 de diciembre de 1977, en la esquina de su casa
por un comando clandestino de la Armada. Se sabe después que
estuvo, junto a Ester y Mary en la ESMA. Se cree que días
después fue asesinada y arrojada al mar . Nos quitaron su
aporte, su humanidad inmediata y su presencia, pero su ejemplo y
sus ideas germinaron hasta extenderse como verdad a todo nuestro
pueblo.
Los hechos actuales
(Página12 ,9 de Julio de 2005, extracto)
“Nuestras madres, incansables luchadoras que dieron la vida por
sus hijos, no pudieron vencer a la muerte, pero eran tan
obstinadas que sí pudieron vencer al olvido. Y volvieron.
Volvieron con el mar, como si hubieran querido dar cuenta, una
vez más, de esa tenacidad que las caracterizó en vida. La
presencia de sus restos da testimonio de que no se puede hacer
desaparecer lo evidente. Volvieron con ese amor incondicional
que sólo las madres tienen por sus hijos, para seguir luchando
por ellos, por nosotros.” Los hijos de Azucena Villaflor
de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de
Bianco eligieron estas palabras para compartir el hallazgo de
los cuerpos de sus madres, fundadoras de Madres de Plaza de
Mayo. Estas mujeres, que hace 28 años se organizaron para pedir
justicia, aportaron ahora una prueba irrefutable para la
investigación de los crímenes del terrorismo de Estado: la
primera evidencia científica completa de “los vuelos de la
muerte”.
Los primeros indicios que condujeron al Equipo Argentino de
Antropología Forense (EAAF) a identificar los restos de las
fundadoras de las Madres aparecieron entre los resquicios que
dejó la burocracia de la última dictadura. Una huella
dactiloscópica hallada entre los papeles de un archivo de la
Policía Bonaerense, perteneciente al laboratorio de
necropapiloscopía, y un viejo expediente judicial de la ciudad
de Dolores reclamado por la Cámara Federal porteña en las causas
por la búsqueda de la Verdad condujeron al sitio donde podía
estar enterrada una de las mujeres secuestradas el 8 de
diciembre de 1977 en la iglesia Santa Cruz.
El lugar señalado era el cementerio de General Lavalle. El EAAF
exhumó allí siete cuerpos que habían sido enterrados como NN
después de haber sido encontrados en las costas de San Bernardo
y Santa Teresita entre diciembre de 1977 y enero de 1978." dice
Página12
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